Sector público

Fondos europeos NGEU en 2022 (y más allá): una apuesta clara por la sostenibilidad verde

¿Qué se espera en 2022 en lo tocante a inversiones sostenibles? Calibramos la importancia de la sostenibilidad medioambiental en los fondos europeos NGEU del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.

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Molino eólico en un campo de girasoles. Foto de Gustavo Quepón en Unsplash

Sostenibilidad es un término multifacético, ya que en en­­globa elementos de distinto pelaje: medioambientales, sociales y de gobernanza. En este artículo nos centramos en el concepto más clásico de sostenibilidad, el medioambiental, con un análisis para calibrar su importancia en los fondos europeos NGEU del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Tal Mecanismo representará en total 70.000 millones de euros en transferencias a fondo perdido para la economía española, a recibir entre 2021 y 2023 si se van cumpliendo los hitos y reformas asociados, de los cuales el 40% se destinarán a inversiones verdes (el mínimo exigido por la Comisión Europea es del 37%).1 Más allá de las grandes cifras, ¿qué se espera en 2022 en lo tocante a inversiones sostenibles? Se trata de una pregunta candente cuando nos encontramos en un contexto geopolítico en el que se pretenden potenciar a nivel europeo las energías renovables para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, un proceso que ha cobrado relevancia con los planes para desligarse energéticamente de Rusia. Así, cabe destacar que en el momento actual, con los precios de las materias primas energéticas en niveles tan elevados y problemas de garantía de suministro, lo económico y lo medioambiental van de la mano. No en vano, la seguridad de suministro, la asequibilidad y la sostenibilidad, tres objetivos que durante años eran contrapuestos, ahora están alineados.

  • 1. El Gobierno está preparando una adenda al Plan de Recuperación para solicitar también 70.000 millones en concepto de préstamos.
Proyectos NGEU 2022: una apuesta por la sostenibilidad de (por lo menos) 11.000 millones de euros

Lo cierto es que la sostenibilidad medioambiental es una de las grandes prioridades de las inversiones NGEU planificadas para 2022. En los Presupuestos Generales del Estado de 2022 hay incluidos 28.000 millones de euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, de los cuales identificamos 11.400 como inversiones cuyo principal objetivo es la sostenibilidad medioambiental. Ahora bien, se trata de una estimación conservadora; por ejemplo, los 1.700 millones que se destinarán a mejorar la red de cercanías y la interconexión ferroviaria con el resto de Europa podrían también encajar como sostenibles, ya que permitirán reducir las emisiones de carbono relacionadas con un mayor uso del transporte privado.

¿Cuáles son las principales inversiones sostenibles que se acometerán con estos fondos en 2022? Destacan las cinco con inversiones superiores a 1.000 millones de euros (véase el primer gráfico). En un primer cajón del podio, descuellan el plan para hacer un sector turístico más sostenible (con una dotación de 1.400 millones de euros), los proyectos para la renovación energética de viviendas y barrios (1.390 millones) y las inversiones para transformar el sector industrial y de I+D+i en clave sostenible (1.360 millones de euros). En un segundo peldaño, y con un presupuesto de más de 1.000 millones de euros respectivamente, cabe mencionar también las inversiones para implantar zonas de bajas emisiones en zonas urbanas y la rehabilitación energética de edificios públicos. Finalmente, se empezarán a activar más a medio plazo inversiones claves para que España potencie sus energías renovables y reduzca su dependencia de los combustibles fósiles. Así, los proyectos destinados al desarrollo del hidrógeno renovable, a la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos y al desarrollo de renovables superarán los 400 millones de euros en 2022 en cada una de estas tres líneas.

España: inversiones previstas NGEU 2022 sostenibles medioambientalmente

Ahora la clave es que este dinero fluya al sector productivo y se ejecuten estas inversiones a partir de convocatorias bien diseñadas y suficientemente amplias. La actual simbiosis entre sostenibilidad y economía por el contexto geopolítico y por la necesidad de acelerar la transición energética es una ventana de oportunidad que debe favorecer la ejecución de estos proyectos, si bien el aumento de los precios de las materias primas y el endurecimiento de las condiciones financieras puede retrasar algunas inversiones. En los cuatro primeros meses del año, a partir de datos del IGAE, solo el 14% de estos 11.400 millones relacionados con la sostenibilidad ya estaban comprometidos (es decir, contaban con autorización legal para ser distribuidos, aunque una parte son movimientos de caja entre administraciones). En concreto, hasta el 30 de abril se habían comprometido 600 millones para la sostenibilidad del turismo, 500 millones para la construcción de viviendas de alquiler social eficientes energéticamente y casi 400 millones para la rehabilitación sostenible de edificios públicos y 120 millones para la gestión de residuos.

Más allá de 2022: un ambicioso PERTE de energías renovables e hidrógeno

Más allá de 2022, no podemos acabar este artículo sin mencionar el ambicioso PERTE –se trata de proyectos de colaboración público-privados para transformar la cadena de valor de sectores económicos estratégicos– centrado en energías renovables, hidrógeno renovable y almacenamiento energético, que se espera que dé un gran impulso a la sostenibilidad de la economía. Los proyectos asociados a este PERTE se desarrollarán entre 2022 y 2026 y contarán con una inversión pública de 6.900 millones de euros (es el segundo PERTE con mayor dotación, solo por detrás del de microchips) y una cofinanciación del sector privado que se espera que alcance los 9.500 millones. Este PERTE será clave para desligar la economía española de los combustibles fósiles y ya en 2022 se espera que el sector público invierta 2.350 millones de euros,2 entre los que destacan 450 millones para proyectos de autoconsumo, 400 millones para la transformación de las flotas de servicios de transporte, 400 millones para impulsar la cadena de valor del hidrógeno renovable y 150 millones para el desarrollo del biogás.

Este PERTE tendrá dos ejes principales. El primero son 17 medidas para facilitar la transformación del modelo energético entre las que destacan: fomentar las instalaciones de autoconsumo renovable (inversión pública de 900 millones de euros), inversión en digitalización de las redes de distribución para mejorar la integración de generación renovable distribuida (525 millones) y desarrollar las renovables térmicas (500 millones).

El segundo eje está formado por 25 medidas transformadoras del modelo energético entre las que destacan 1.555 millones de inversión pública para la cadena de valor del hidrógeno renovable y 765 millones para renovables in­­no­­vadoras (aquí se pretende acelerar el uso de renovables marinas aprovechando los 8.000 kilómetros de costa con los que cuenta el país).

En definitiva, el Plan de Recuperación dará un impulso importante a la sostenibilidad de nuestra economía. Ello deberá conjugarse con una visión estratégica amplia que permita aprovechar oportunidades para aumentar el rol de España a nivel europeo en materia energética (por ejemplo, a través de la conexión con Francia para redirigir parte del gas que nos llega del norte de África).

  • 2. Esta cantidad forma parte de los 11.000 millones que hemos identificado como sostenibles.
PERTE de energías renovables, hidrógeno renovable y almacenamiento
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