Agroalimentario

El sector agroalimentario sufre las consecuencias de la guerra en Ucrania

El sector agroalimentario español está sufriendo las consecuencias de la guerra en Ucrania, tanto por un aumento del precio de la energía y las materias primas agrícolas, como por el riesgo que se pueda llegar a producir un desabastecimiento de estos inputs esenciales para la producción agroalimentaria. 

 

 

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  • Rusia y Ucrania se encuentran entre los principales productores de materias primas agrícolas del mundo. Ambos países son de los mayores exportadores globales de cereales (trigo, maíz y cebada), aceites vegetales (aceite de girasol) y fertilizantes (en el caso de Rusia). Por ello, no es de extrañar que la invasión rusa de Ucrania haya tenido consecuencias muy significativas sobre los mercados internacionales de estos productos y haya desatado mucha preocupación sobre el riesgo de que se produzca una crisis alimentaria global.
  • El sector agroalimentario español se está viendo muy impactado por las consecuencias del conflicto, tanto por un aumento del precio de la energía y las materias primas agrícolas, como por el riesgo que se pueda llegar a producir un desabastecimiento de estos inputs esenciales para la producción agroalimentaria. En balance, parece que no existe un riesgo inminente de desabastecimiento para el sector agrario español, sino que el principal canal de impacto es a través del fuerte incremento de los costes de producción, que ya estaría afectando a la actividad en el sector primario de forma palpable (el valor añadido bruto del sector descendió un 2,6% interanual en el primer semestre de 2022). En cambio, la producción en la industria agroalimentaria evoluciona de forma relativamente positiva por el momento. 
  • El alza de los costes de producción está afectando a todos los eslabones de la cadena alimentaria (producción, transformación, distribución y transporte) y se está trasladando a los precios de los alimentos que paga el consumidor final, lo que está provocando un aumento del gasto en alimentación, especialmente entre las familias de rentas más bajas. El aspecto más positivo sigue siendo la evolución de las exportaciones agroalimentarias, que siguen creciendo con fuerza en este 2022. Además, los indicadores de competitividad no parecen haberse deteriorado a pesar del alza en los precios. También es importante poner en valor que la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto, una vez más, que la cadena alimentaria es capaz de responder de modo ejemplar para garantizar el abastecimiento de alimentos en los momentos de crisis.
  • Las perspectivas del sector a corto plazo están condicionadas por las incertidumbres derivadas de la guerra en Ucrania, las presiones inflacionistas y las condiciones climatológicas (sequía). Sin embargo, los desarrollos más recientes (los acuerdos para liberar parte del cereal retenido en el mar Negro y las buenas cosechas en otros países productores) han rebajado los riesgos de que se produzca una crisis alimentaria de alcance global, y deberían ayudar a contener las presiones sobre los precios de los alimentos que paga el consumidor final. Con todo, el nuevo repunte de los precios energéticos, especialmente del gas, actuará en sentido contrario.
  • En este informe, ponemos el foco en el sector citrícola, uno de los más importantes del sistema agroalimentario español y líder destacado en los mercados internacionales de exportación. El sector, que se caracteriza por la atomización de las explotaciones, con las consiguientes dificultades para su modernización, debe afrontar importantes retos y desafíos. En particular, se enfrenta a la fuerte competencia de terceros países, en un momento de intenso repunte de los costes de producción, acentuado por la prolongada sequía y la guerra de Ucrania. En todo caso, a la vista de las cifras de comercio internacional, la citricultura española sigue siendo la más competitiva del mundo.
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