El precio de los combustibles llama a la puerta de las midterms

La inflación general en EE. UU. repuntó en septiembre hasta el 3,7% (+0,3 p. p.), impulsada por el encarecimiento adicional de la gasolina y otros combustibles. Las presiones en el resto de la cesta se mantuvieron relativamente moderadas, aunque la inflación subyacente aumentó hasta el 2,6% (+0,2 p. p.), con una renovada presión en los servicios. La persistencia del shock energético también aumenta el riesgo de efectos indirectos en los próximos meses sobre los alimentos y las manufacturas mediante los mayores costes asociados al diésel. El dato ha vuelto a elevar las expectativas de subidas de tipos de la Fed, mientras que el aumento del coste de la vida adquiere una creciente dimensión política a las puertas de las midterms.

Datos

  • En septiembre, la inflación general repuntó tres décimas, hasta el 3,7% interanual, mientras la núcleo (sin alimentos ni energía) revirtió la moderación de agosto y se situó en el 2,6% (+0,2 p. p.).
  • En términos mensuales desestacionalizados, la inflación general aceleró su avance hasta el 0,6% (+0,2 p. p.), mientras la núcleo lo mantuvo en el 0,3%.

Valoración

  • Las disrupciones en Oriente Próximo siguen afectando sobre todo a los precios de los combustibles. Frente a un flujo relativamente normalizado de crudo, la oferta de productos refinados aún no ha recuperado los niveles previos al conflicto y los márgenes se mantienen elevados. La gasolina para automóviles en EE. UU., con una revalorización interanual del 34% en septiembre, continúa siendo el principal factor de desviación de la inflación general respecto al 2%. También contribuye de forma significativa el encarecimiento de las tarifas aéreas (22% interanual) por el mayor coste del queroseno.
  • Fuera de la energía, el cuadro inflacionista sigue siendo relativamente moderado, aunque con una renovada presión en los servicios. Los alimentos moderaron su avance hasta el 2,5% interanual (-0,2 p. p. respecto a agosto), mientras la inflación de las manufacturas se mantuvo en el 0,7%. Por el contrario, la inflación en los servicios no energéticos se aceleró una décima hasta el 3,1%, impulsada por el alojamiento (shelter), que, con un peso cercano al 35% en la cesta, volvió a acelerarse hasta el 3,2% (+0,2 p. p.) y sigue siendo el otro gran factor de desviación de la inflación respecto al 2%.
  • De la persistencia del shock energético depende que sus efectos indirectos continúen contenidos. Si los precios del diésel se mantienen en zona de máximos, aumentaría el riesgo de traslación a otros productos vía mayores costes de producción y transporte, especialmente hacia los alimentos y las manufacturas, con una presión adicional sobre los primeros por el encarecimiento de los fertilizantes. El riesgo sobre el coste de la calefacción con gas natural de los hogares durante el invierno parece más limitado, dados sus inventarios relativamente holgados.
  • Además de reforzar las expectativas de nuevas subidas de tipos de la Fed (el mercado descuenta un aumento cercano a 100 p. b. en los próximos 12 meses), la inflación adquiere una dimensión política a las puertas de las midterms del 3 de noviembre. El aumento de los precios, especialmente visible en los combustibles, y el endurecimiento de las condiciones financieras ponen a prueba uno de los ejes de la campaña presidencial de Trump en 2024: reducir el coste de la vida. Las encuestas y los mercados de predicción anticipan un giro demócrata en el Congreso, más visible en la Cámara de Representantes.

EE. UU.: IPC

Última actualización: 14 octubre 2026 - 15:00
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