Singapur

Resumen

Singapur se rehace de la COVID-19.

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Perspectivas

 

Previsiones

 

Prom.
10-14

2015

2016

2017

2018

2019

2020

2021

2022

Crecimiento del PIB (%)

6,8

3,0

3,3

4,5

3,5

1,3

-5,4

5,2

3,2

Inflación IPC (%)*

3,2

-0,5

-0,5

0,6

0,4

0,6

-0,2

0,2

0,8

Saldo fiscal (% del PIB)

6,3

2,9

3,7

5,3

3,7

3,8

-8,9

-0,2

3,1

Deuda pública (% del PIB)

100,9

102,2

106,5

107,8

109,8

129,0

128,4

129,5

130,7

Tipo de interés de referencia (%)*

0,1

0,5

0,3

0,7

1,3

1,8

0,4

0,4

0,4

Tipo de cambio (SGD/USD)*

1,3

1,4

1,4

1,4

1,3

1,4

1,4

1,4

1,4

Saldo corriente (% del PIB)

19,3

18,7

17,6

17,3

15,4

14,3

17,6

14,6

14,4

Deuda externa (% del PIB)

410,3

412,3

402,4

400,1

393,6

412,9

459,0

410,7

382,0

Nota: * Promedio anual.

Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos de organismos nacionales de estadística y FMI.

  • Singapur se rehace de la COVID-19. Siendo una economía muy abierta, Singapur sufrió un duro golpe con la COVID-19 y en 2020 el PIB se desplomó más de un 5%. Sin embargo, de la mano de una destacada campaña de vacunación y de la recuperación económica mundial, Singapur encara una reactivación económica robusta, en línea con las economías de la zona (ASEAN). Ello se asienta en una ciudad-estado con un elevado bienestar económico (su PIB per cápita es el segundo mayor del mundo en paridad de poder adquisitivo) y cuyo sector turístico es uno de los más competitivos del mundo. Además, Singapur cuenta con estabilidad política (el Partido de Acción Popular, PAP, que gobierna desde la fundación de Singapur en 1965, tiene 83 de las 93 sillas del Parlamento) y social, así como una calidad institucional que la ha consolidado como un hub financiero (su bolsa capitaliza cerca del 200% de su PIB) y un centro para el arbitraje de litigios internacionales.
  • Shock real de la COVID-19. La COVID-19 sacudió la economía de Singapur, que registró un desplome del PIB del 5,4% en 2020. Con todo, a mediados de 2021 Singapur representaba uno de los mejores balances en la incidencia de la pandemia, con niveles inferiores a la mayoría de sus vecinos y lejos de los prevalentes en las economías avanzadas. Además, la vacunación evoluciona a un ritmo destacable. A mitad de 2021, más de un 70% de la población había recibido al menos una dosis, y casi un 50% ya tenía la pauta completa. El brote de infecciones de mediados de 2021 provocó una contracción intertrimestral en el PIB del 2T 2021, pero no hace peligrar la recuperación en 2021-2022.
  • Vulnerabilidades financieras. La posición inversora internacional neta es positiva (en torno al doble del PIB), con un valor de los activos que compensa con creces el valor de la deuda externa y ofrece un cojín sólido para afrontar episodios de volatilidad.

    La Constitución de Singapur estipula que para ciclos políticos de cinco años el presupuesto debe estar equilibrado. Así, la evolución de la deuda pública viene especialmente marcada por los proyectos de inversión, generalmente en infraestructuras, que constituyen activos que generan rendimientos. La deuda neta de Singapur es nula y sus finanzas estatales no revisten grandes riesgos. La deuda pública bruta, cercana al 130% del PIB, se compensa por el valor de lo invertido. Muchas de estas inversiones están en el fondo Temasek (AAA, 381.000 millones de dólares en el 1T 2021) y en el fondo soberano GIC Private Limited (440.000 millones de dólares).

    La inflación de Singapur es moderada. Pese a superar puntualmente el 2% a mediados de 2021, por el encarecimiento de las materias primas y efectos de base, la continuidad de las restricciones al turismo y la tutela de la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) impedirán tensiones inflacionistas.

  • Respuesta de la política económica
    • Política de la pandemia. Singapur espera tener vacunada a toda su población adulta a finales de 2021, con suministros de Pfizer, Moderna y Sinovac. Singapur es un donante de la COVAX (Covid-19 Vaccines Global Access Facility) para un acceso equitativo global a las vacunas. Singapur es pionero en establecer “burbujas” libres de cuarentena para viajeros de negocios, salas de reuniones y hoteles herméticos (Connect@Changi).
    • Política fiscal. Singapur espera un déficit público inferior al 1% del PIB en 2021, tras un –8,9% en 2020. Ello implica la paulatina reducción de estímulos, que continuarán para hogares y empresas vulnerables y gastos de sanidad. Para 2021 se han presupuestado 11.000 millones de dólares de Singapur (SGD), equivalentes a un 0,2% del PIB. Asimismo, se destinarán 24.000 millones de SGD para adaptarse a los nuevos cambios tecnológicos, reconfiguraciones de las cadenas de suministros, desigualdad y sostenibilidad. Esto incluye subvenciones a empresas innovadoras y a la formación profesional.
    • Protección social. Singapur subvenciona la compra de vivienda para sus ciudadanos, que pagan unos precios inferiores a los extranjeros. Esto redunda en una proporción de residentes propietarios del 91%. Asimismo, en 2021, el Gobierno restringe la participación en la economía GIG (incluyendo los taxis de alquiler de Uber y Grab) a los mayores de 30 años para evitar que los jóvenes queden atrapados en empleos de baja calidad.
    • Política monetaria. La MAS mantiene una política monetaria acomodaticia para apoyar la recuperación. A pesar del encarecimiento de las materias primas, la MAS espera una inflación subyacente no superior al 1% en 2021. Se espera que se cumpla con el objetivo de mantener invariado el tipo de cambio real efectivo del SGD.
    • Evolución del tipo de cambio. El SGD sigue un régimen gestionado respecto a una cesta de divisas. El elevado superávit corriente (en torno al 14% del PIB) permite afrontar situaciones de volatilidad cambiaria.
Principales riesgos

La evolución de la pandemia y los avances médicos son el gran determinante del escenario. Al riesgo de nuevas variantes más severas y una retirada prematura de las políticas de apoyo, se suman:

  • El sector empresarial no financiero contaba con buenos colchones de liquidez prepandemia, y sus perspectivas pospandemia son de una buena recuperación de los beneficios. Sin embargo, el aumento de la carga de la deuda provocado por la pandemia supone un condicionante que, pese a los colchones, no debe olvidarse.
  • Singapur es sensible a repuntes globales de la volatilidad financiera, como los que podrían producirse por una mayor persistencia de las presiones inflacionistas en grandes economías internacionales o si nuevas variantes de la COVID-19 comprometieran las perspectivas.
  • Singapur no ha capitalizado a su favor todo lo que cabría esperar las tensiones entre China y EE. UU. y la agitación política de Hong Kong. Asimismo, viene sufriendo una pérdida de empresas cotizantes en su bolsa, que ha perdido dinamismo respecto a Hong Kong y los mercados chinos.
  • Desaceleración del crecimiento económico (del 7,3% en 2002-2007 al 3,6% en 2012-2019). El envejecimiento de la población, la transformación tecnológica y el cambio climático representan retos para relanzar el crecimiento de fondo.
  • La condición de democracia tutelada de Singapur no presenta riesgos políticos destacables a corto plazo, aunque la precaria situación de los trabajadores inmigrantes y los cambios demográficos podrían alterar la estabilidad, como demuestra el relativo mal resultado del PAP en las elecciones de 2020. La situación geográfica supone riesgos pero también ofrece oportunidades, al hallarse en medio de una de las regiones económicamente más dinámicas del planeta.
  • La neutralidad que practica Singapur en el marco del conflicto entre EE. UU. y China se puede enfrentar a tensiones geopolíticas. Además, este conflicto y las amenazas a la globalización podrían pesar sobre el sector exterior de Singapur.

 

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