Agroalimentario

Cambio en los patrones de consumo durante el confinamiento: del restaurante al hogar

Durante los meses de confinamiento se produjo un cambio radical en los patrones de consumo de alimentos en España. Usando datos internos de gasto con tarjetas españolas y extranjeras en los TPV de CaixaBank, observamos que el gasto en supermercados y grandes superficies de alimentación repuntó con fuerza durante el estado de alarma. También aumentó el uso del comercio electrónico, en parte para minimizar los desplazamientos y el contacto entre personas. En contrapartida, el consumo en restaurantes se desplomó. A pesar de que, durante el verano, el gasto doméstico en restauración repuntó con fuerza, el parón del turismo extranjero sigue perjudicando especialmente a los establecimientos orientados al cliente internacional.

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Consumo de alimentos y COVID-19: un antes y un después

Antes de la crisis del coronavirus, las familias españolas solían efectuar una parte significativa de su consumo alimentario fuera del hogar. Concretamente, el 36,5% del gasto en alimentación en 2019 (el 8,6% del gasto total de los hogares, equivalente a 48.500 millones de euros) tuvo lugar fuera de casa.1  La llegada del coronavirus y las estrictas medidas de restricción a la movilidad para combatirlo cambiaron radicalmente los patrones de consumo de las familias, que dejaron de frecuentar los restaurantes y otros establecimientos de comida colectiva para consumir alimentos casi exclusivamente en sus hogares.

  • 1. En 2019, el gasto en alimentación y bebidas en el hogar ascendió a 84.000 millones de euros aproximadamente, un 14,9% del gasto total de los hogares. Los datos proceden de la encuesta de presupuestos familiares del INE.

Gasto de las familias en alimentación en el hogar y en restauración

Peso sobre el total de gasto del hogar

Última actualización: 27 octubre 2020 - 12:50

Peso sobre el gasto en alimentación y restauración

Última actualización: 27 octubre 2020 - 12:54
Durante el confinamiento el consumo de alimentos en el hogar se disparó

y se desplomó el gasto en restaurantes: toda la cadena alimentaria tuvo que adaptarse rápidamente a los cambios en los patrones de consumo de los hogares.

Según los datos de actividad de tarjetas en los terminales de punto de venta (TPV) de CaixaBank, el gasto en supermercados y grandes superficies de alimentación creció cerca de un 50% interanual durante el estado de alarma. La semana del 9 al 15 de marzo se registró un repunte del 90%, es decir, prácticamente se duplicaron las ventas facturadas con tarjeta respecto a la misma semana del año anterior, debido sobre todo al acopio de alimentos de muchos hogares y, en menor medida, al mayor uso de las tarjetas frente al efectivo como medio de pago. La pandemia puso a prueba la capacidad de resiliencia y de adaptación de la cadena alimentaria a un incremento súbito de la demanda, pues en la historia reciente nunca se había visto sometida a un nivel de estrés semejante. En retrospectiva, es de justicia destacar la excelente respuesta de todo el sector para superar este reto y garantizar en todo momento el suministro de alimentos para toda la población.

Consumo en terminales de punto de venta de CaixaBank

Última actualización: 27 octubre 2020 - 12:54
El consumo de alimentos en la «nueva normalidad»

A partir de julio, con la relajación de las medidas de confinamiento, empezó a observarse una tendencia gradual a la desaceleración del gasto en alimentación. Con todo, la demanda sigue siendo inusualmente elevada: a finales de septiembre el gasto con tarjeta en alimentos era todavía un 20% superior al del año anterior, muestra de que la situación sanitaria todavía sigue afectando a los patrones de consumo de los hogares.

El comercio electrónico experimentó un incremento inusitado durante el confinamiento.

Aquí las empresas también mostraron una elevada flexibilidad y capacidad de adaptación para dar respuesta a las nuevas necesidades de los consumidores.

Aunque todos los canales de distribución de productos alimentarios han visto incrementar sus ventas, destaca el notable aumento de las compras online. Si bien durante las primeras semanas del estado de alarma el sector no siempre pudo dar respuesta al pico de demanda por este canal, al cabo de poco, muchas empresas ya habían ampliado su capacidad logística y la plantilla de trabajadores para satisfacer las nuevas necesidades
de los consumidores. En particular, los pagos en TPV virtuales de CaixaBank muestran, a partir de la segunda quincena de abril, un fuerte repunte del e-commerce, que todavía mantiene tasas de crecimiento muy elevadas, cercanas al 60%. En consecuencia, la cuota de mercado del comercio electrónico ha aumentado significativamente: del 1,6% en 2019
al 2,4% entre el 9 de marzo y el 6 de junio de 2020, según datos publicados por el Ministerio de Agricultura.2 

  • 2. Véase la presentación del «Informe del consumo alimentario en España 2019» del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en el que se adelantaron algunos datos del año 2020: https://www.mapa.gob.es/es/alimentacion/temas/consumo-tendencias/presentaciondatosconsumo_vf_ok_tcm30-540247.pdf

Gastos de alimentación con tarjeta: presencial y comercio electrónico

Última actualización: 27 octubre 2020 - 12:50

Otro dato interesante que nos permite valorar el grado de penetración de las compras online de alimentos proviene del barómetro del CIS, que en el mes de mayo incluyó varias preguntas sobre los hábitos y tendencias de consumo durante el confinamiento. El barómetro reveló que un 20% de los encuestados habían comprado productos de alimentación a través de canales electrónicos durante el confinamiento, un porcentaje muy similar al de los que habían comprado ordenadores y equipos informáticos, y solamente superado por las compras de ropa, moda y calzado (27,7% de los encuestados). Esta encuesta también mostró que un 67% de los encuestados hacía la compra presencial de forma menos frecuente y que un 19% prefería las tiendas de barrio y de proximidad (frente a un 12% antes del estado de alarma). 

El sector agroalimentario se ha visto afectado por la crisis a través del canal HORECA,

al perjudicar de forma selectiva a algunos subproductos que dependen de la restauración para su consumo final.

La caída del consumo en hoteles, restaurantes y cafeterías

El sector agroalimentario, sin embargo, también ha sufrido la crisis. El cierre de la economía española para detener el avance de la pandemia afectó de forma significativa al denominado canal HORECA (hostelería, restauración y cafeterías), que supone un tercio de su facturación total, golpeando especialmente algunos subsectores que destinan prácticamente toda su producción a ese canal. 

Tal y como se observa en el gráfico anterior sobre la actividad en TPV de CaixaBank, el gasto en establecimientos de restauración se desplomó con el inicio del estado de alarma, registrando caídas superiores al 90% entre la segunda quincena de marzo y finales de abril. En mayo, el gasto en restauración con tarjetas españolas empezó a recuperarse de forma relativamente rápida y repuntó notablemente en los meses de verano. 

Evolución del gasto en restauración durante los meses de verano por municipios

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No obstante, el gasto con tarjetas extranjeras en restauración ha sufrido un duro golpe y todavía no muestra signos de recuperación. Si bien es cierto que se produjo una cierta mejora en julio y agosto (–60% interanual frente a las caídas superiores al 90% durante el estado de alarma), en septiembre el retroceso se volvió a agudizar (–80% interanual). Los mapas adjuntos muestran la evolución del gasto en restauración en los meses de julio y agosto de 2020 respecto al mismo periodo de 2019 a nivel municipal. Resulta evidente el color dominante en cada mapa: el color verde en el mapa de la izquierda, correspondiente a las tarjetas españolas, y que denota crecimientos interanuales positivos en la mayor parte de municipios; y el rojo en el mapa de la derecha, que refleja la caída del gasto con tarjetas extranjeras en los establecimientos de restauración este verano. Las islas y el arco mediterráneo se han visto particularmente afectados a causa de su mayor dependencia
del turismo. 

El sector de la restauración y su dependencia del turismo

En efecto, el sector de la restauración tiene una elevada dependencia del turismo. Según datos internos de CaixaBank, un 21% del gasto con tarjeta en bares y restaurantes en 2019 se efectuó con tarjetas extranjeras (véase la tabla siguiente), un porcentaje que se eleva al 37% para los restaurantes gastronómicos. Además, un 15% del gasto se efectuó con tarjetas españolas procedentes de una provincia distinta a la que se encuentra el establecimiento (una aproximación de la dependencia del turismo doméstico).3 En el caso de los restaurantes gastronómicos, prácticamente la mitad de su facturación depende del turismo nacional y extranjero. Se trata, además, en muchos casos, de negocios muy estacionales que se han visto muy afectados por el desplome del turismo internacional durante el verano. En julio y agosto, las entradas de turistas extranjeros a España no llegaron a alcanzar los 5 millones de personas frente a los 20 millones de 2019 (–75% interanual). 

  • 3. En concreto, para cada tarjeta se calcula la suma de gasto en TPV en cada provincia española para el conjunto del año 2019 y se asigna la residencia de la tarjeta en la provincia de mayor gasto.

El sector de la restauración tiene una elevada dependencia del turismo

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El hundimiento del turismo internacional tiene importantes implicaciones para la demanda de productos alimentarios. Según el análisis de las tablas input-output, por cada euro de facturación en los servicios de alojamiento y restauración, se demandan 30 céntimos del sector agroalimentario.4 Es decir, el shock del turismo se transmite a través de la cadena alimentaria a los proveedores que suministran los alimentos a estos restaurantes, unos productos que suelen consumirse menos frecuentemente en el hogar y que, por tanto, se ven con importantes dificultades para encontrar un mercado alternativo. 

Entre los productos más afectados al inicio del confinamiento se encuentra la carne de ovino y caprino, la leche de cabra y oveja, el pescado fresco o el vino, entre otros. Para dar respuesta a esta situación, algunos pequeños productores formaron alianzas para desarrollar canales de distribución online y potenciar la venta de proximidad, mostrando una gran capacidad de adaptación a una situación excepcional. Incluso el propio ministro de Agricultura, al inicio del estado de alarma, hizo un llamamiento a los hogares a consumir productos que habían sufrido especialmente el cierre de la hostelería.

La evolución reciente de la pandemia en España no permite ser demasiado optimista con las perspectivas de recuperación del turismo internacional a corto plazo. Hasta que no exista una vacuna o un tratamiento eficaz contra la COVID-19 es previsible que los flujos de turistas sigan muy deprimidos. Sin embargo, una vez hayamos superado la pandemia, la excelente posición de la que gozaba el sector turístico español antes de la crisis nos hace prever una sólida capacidad de recuperación a medio plazo.5

  • 4. Véase «Evolución reciente y perspectivas para el sector turístico español e implicaciones para el conjunto de la economía», Banco de España, Informe Anual (2019).
  • 5. Véase el artículo «El sector turístico frente a la COVID-19: un impacto sin precedentes», publicado en el Informe Sectorial Turismo de julio de 2020.
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