Turismo

Turismo en rebajas: el papel del ajuste de precios hoteleros en la recuperación

El colapso del turismo en España tras la irrupción de la COVID-19 ha empujado a la industria turística a acometer grandes ajustes en los precios. El sector hotelero ha sido el máximo exponente de esta tendencia: según datos del INE, el precio por habitación y día que cobraron los hoteles en verano de 2020 fue un 16% inferior al del año anterior. No obstante, no parece que esta enorme rebaja en los precios haya jugado un papel determinante en la revitalización de la demanda de algunas regiones. El cambio de preferencias a la hora de viajar que ha traído consigo la pandemia ha comportado que los turistas apuesten por destinos cercanos, familiares y poco congestionados, dando menos prioridad al precio y minorando el efecto llamada de la gran rebaja de precios hoteleros.

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La ley de la oferta y la demanda es muy clara: si la demanda disminuye y la oferta se mantiene, los precios caen; si la oferta cae y la demanda se mantiene, los precios suben. En 2020 asistimos a un ejercicio donde se dieron ambos movimientos. Por un lado, la demanda turística cayó con fuerza incluso durante los meses de verano, cuando las restricciones de movilidad y la tasa de contagios eran muy reducidas. Por el otro, se impusieron fuertes restricciones a los aforos en la hostelería, que restringieron considerablemente el número de plazas turísticas disponibles en hoteles y el número de clientes al que se podía dar servicio en restaurantes.

Según la teoría económica, la restricción de los aforos que vivimos durante la segunda mitad de 2020 debería haber limitado las rebajas de los precios de muchos establecimientos, pero la caída de la demanda turística fue tan imponente que la mayoría de las empresas y comercios que dependen en alguna medida del turismo ajustaron los precios con la esperanza de avivar la demanda.15

  • 15. Nótese que esta rebaja de precios se produjo en un contexto de aumento de costes que sufragaron los establecimientos para adaptarse a las medidas de seguridad anti-COVID (por ejemplo, gel hidroalcohólico, mamparas protectoras, mayor limpieza, señalización, etc.), además de unos costes fijos unitarios mayores (debido a las restricciones de aforo y la caída de la facturación).
La caída de la demanda turística fue tan imponente en 2020

que la mayoría de las empresas y comercios que dependen del turismo optaron por ajustar sus precios con la esperanza de avivar la demanda.

Los precios de los alojamientos turísticos, los que más se ajustaron tras el confinamiento

Según los datos del índice de precios del consumidor (IPC), los precios de los alojamientos turísticos, muy dependientes de la demanda turística internacional, fueron los que más se ajustaron tras el confinamiento que vivimos entre marzo y junio del pasado año. Así, durante la segunda mitad del 2020, los precios de este tipo de negocios cayeron en promedio un 18% interanual. Por su parte, también se observaron grandes ajustes en el precio de los vuelos internacionales y domésticos, con caídas interanuales del 14% y del 3%, respectivamente, algo muy destacable en un sector donde los márgenes ya eran muy ajustados antes de la pandemia.16 Finalmente, cabe considerar que no todos los comercios dependientes del turismo rebajaron precios. Ese fue el caso de los comercios de restauración, que a pesar de sufrir una caída en la facturación, fueron capaces de sustituir parte de su clientela de turistas por clientes locales y situaron sus precios en promedio un 1% por encima de los niveles de 2019.

  • 16. Véase el artículo «La necesidad de alzar el vuelo en 2021» en este mismo informe.

Índice de precios del consumidor de bienes y servicios ligados al turismo

Última actualización: 29 abril 2021 - 13:29
Diversidad en la industria turística, diversidad en las caídas de los precios

Las grandes caídas en los precios de los alojamientos turísticos no fueron homogéneas en España debido a la diversidad que existe dentro de la propia industria turística. La composición de la demanda turística, los cambios de preferencias de los turistas tras el estallido de la pandemia y las profundas diferencias en el nivel de precios pre-COVID entre regiones son algunos de los factores que nos ayudan a entender cómo se ha distribuido el shock. Tal y como se observa en el siguiente gráfico, las diferencias en los precios hoteleros entre comunidades autónomas (CC. AA.) son palpables. Uno de los principales determinantes de estas diferencias es el peso de la demanda internacional, que tradicionalmente atesora un poder adquisitivo mayor, frente al peso de la demanda turística doméstica, que prefiere destinos con un nivel de precios más moderado. Así, vemos cómo en Baleares, un destino eminentemente internacional, la tarifa media diaria por habitación (ADR, por sus siglas en inglés) fue de 123 euros durante los meses de verano, mientras que el Principado de Asturias, un destino con una industria turística mucho más enfocada a los turistas domésticos, presentó un ADR de 70 euros, más de un 40% inferior al de Baleares.117 Según estas diferencias, cabe esperar que las CC. AA. con precios más elevados, que a su vez son aquellas más urbanas e internacionales, fueran las que acometieron ajustes mayores en los precios. 

  • 17. Una parte de las diferencias en precios viene dada por las diferencias en la planta hotelera de cada región en términos de estrellas. En el caso mencionado, el peso de los hoteles de 4 y 5 estrellas en Baleares es del 53% y en Asturias, del 31%.

Peso de la demanda extranjera y precios hoteleros en las CC. AA. en 2019

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Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.

Así, las CC. AA. que más ajustaron los precios hoteleros durante los meses de verano de 2020 fueron Madrid (–34,8% interanual), País Vasco (–24,0%) y Cataluña (–20,2%), donde encontramos los principales destinos urbanos de España. Por su parte, en Baleares (–5,1%) y Canarias (–3,4%), dos destinos que han sufrido relativamente más debido a su dependencia del turismo extranjero, no se optó por una estrategia tan agresiva. Finalmente, en Asturias (+6,0%), Extremadura (+1,2%) y Aragón (+0,8%), tres CC. AA. con un mayor peso del turismo rural de costa y de interior –menos congestionado– y tradicionalmente más dependientes del turismo doméstico no se optó por una rebaja de precios, abogando por su mayor competitividad en el contexto de distanciamiento social. 

Caída de los precios hoteleros en el 3T 2020

Variación interanual del ADR

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Fuente: CaixaBank Research, a partir de datos del INE.
¿Sirvió la rebaja de precios para atraer a turistas?

Durante la última década, la creciente demanda turística que recibió España empujó los precios del sector al alza año tras año. A pesar de ello, la competitividad frente a otros destinos internacionales permaneció robusta, gracias a que la industria turística compitió a nivel internacional a base de mejorar la calidad de los servicios que presta y a que ha capitalizado al máximo el gran atractivo del destino (cultura, clima, horas de sol, etc.). Esta situación se invierte por completo en 2020. La ausencia de turistas disipó la presión de la demanda sobre los precios y empujó a la oferta a efectuar grandes ajustes en los precios buscando ganar atractivo e incentivar el consumo. 

Según nuestras estimaciones,

la demanda turística no respondió a los ajustes de precios durante el año 2020.

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Una de las cuestiones que aflora tras ver estas grandes rebajas de precios es si fue una estrategia adecuada que permitió atraer a una mayor porción de los turistas que viajaron por España. Sobre el papel, fue una estrategia natural dada la caída de la demanda, pero la situación en 2020 fue tan singular que surge la duda de si realmente las decisiones de los turistas se guiaron en gran medida por los precios. Una hipótesis muy plausible es que los pocos turistas internacionales que vinieron a España y que no tenían una segunda vivienda en el país (es decir, que se alojaron en hoteles, apartamentos turísticos, campings, etc.) fueron los turistas fidelizados que eligen el mismo destino año tras año en España. En cuanto a los turistas domésticos, es probable que también primaran los destinos familiares y cercanos. De ser así, la relación entre demanda y precio perdió intensidad en 2020 y las rebajas en los precios no fueron tan efectivas como cabía esperar.

Para contrastar esta hipótesis realizamos una serie de ejercicios cuantitativos para estimar la intensidad de los canales que relacionan los precios con la demanda. En primer lugar, calculamos la correlación entre las variaciones anuales en el ADR y las cuotas de mercado de turistas internacionales y domésticos en las CC. AA. El resultado es de una correlación casi nula, lo que apunta a que las rebajas de precios hoteleros no consiguieron mejorar el porcentaje de turistas que consiguió atraer cada CC. AA. en 2020. Al hacer un análisis más sofisticado para tratar de estimar la elasticidad precio de la demanda, los resultados apuntan en esta misma dirección. Tal y como se puede observar en el siguiente gráfico, según nuestras estimaciones, la demanda hotelera fue muy inelástica durante 2020 y no respondió significativamente a los cambios en los precios que propusieron muchos establecimientos hoteleros. Por el contrario, estimamos que la demanda hotelera sí fue elástica entre 2010 y 2019, con una elasticidad precio de 1,3, lo que implica que una rebaja de los precios hoteleros del 1% causaba un incremento de las pernoctaciones turísticas del 1,3%.18 Esto revela que las ofertas y rebajas en los precios sí tenían un claro efecto llamada antes del estallido de la pandemia; no obstante, las estimaciones apuntan a que en 2020 no parece que las rebajas de precios que se dieron en algunas regiones ayudaran de manera significativa a captar una mayor porción de la baja demanda turística.

  • 18. La elasticidad precio se corresponde al coeficiente β estimado utilizando mínimos cuadrados en dos etapas en la siguiente regresión en logaritmos: Di,t = α+βPi,t +ϑXi,t +δi +ζt+εi,t donde Di,t son las pernoctaciones hoteleras en la provincia i en el mes t Pi,t es el ADR hotelero instrumentado utilizando los costes laborales unitarios, X i,t es una matriz de variables de control y donde las variables δi y ζt son los efectos fijos temporales y regionales no observables. Se utilizan dos muestras de datos de panel a nivel de provincia, una entre el 1T 2010 y el 4T 2019 y otra entre el 1T 2020 y el 4T 2020.

Efecto de una rebaja del 1% en los precios hoteleros sobre las pernoctaciones

Variación (%)

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Nota: El área sombreada muestra un intervalo de confianza del 95%. (*) Se trata de un efecto no significativo debido a que el intervalo de confianza comprende valores positivos y negativos. Por ello, se puede decir que el efecto es estadísticamente igual
En conclusión
  • El colapso del turismo en España tras la irrupción de la COVID-19 ha empujado a la industria turística a acometer grandes ajustes en los precios. El sector hotelero ha sido el máximo exponente de esta tendencia y, en algunas regiones de España, ha llevado a cabo una estrategia de precios muy agresiva para tratar de captar la mayor proporción posible de la menguada demanda turística del año pasado.
  • A pesar de ello, debido a los cambios en la manera de hacer turismo que vivimos en 2020, la estrategia de rebaja de precios se ha revelado como poco efectiva y en aquellas regiones donde más se han ajustado los precios la ganancia ha sido mínima. Por encima del precio, todo parece indicar que los turistas han considerado otros factores, como podrían ser la cercanía y el haber visitado el destino con anterioridad.
  • A pesar de ello, de cara a 2021 es probable que los precios se mantengan ajustados, debido a que en verano la recuperación del turismo será aún parcial y a que existe una enorme necesidad de captar demanda por parte de las empresas más ligadas al turismo.
  • La mayor seguridad a la hora de viajar gracias a que parte de la población estará vacunada pueden llevar a que este año la estrategia de ajuste de precios sea más efectiva. Para confirmarlo, no cabe más que esperar y, mientras tanto, aprovechar el entorno de precios bajos para reactivar el turismo en primera persona.
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