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La competitividad laboral española: un recorrido de luces y sombrasLa competitividad laboral española: un recorrido de luces y sombras

• La mejora en la competitividad laboral española es clave para que España haya sido uno de los países de la eurozona con un mayor crecimiento en los últimos años.

• Mientras que en el periodo 2001-2008 la competitividad española se deterioró por un crecimiento de las remuneraciones muy por encima de la productividad, en los siguientes 10 años España ha sido capaz de recuperar la competitividad perdida.

• La buena dinámica de los últimos años no debe hacernos olvidar que la mejora de la competitividad sigue siendo crucial para continuar reduciendo desequilibrios y garantizar un patrón de crecimiento más sostenible.

La mejora de la competitividad laboral ha sido una de las características más destacadas de la economía española en la última década. Sin embargo, con la entrada de la economía en una fase más madura del ciclo, surge la incógnita de si la mejora de la competitividad respondió a factores temporales ligados al ciclo económico o si, por el contrario, es resultado de un cambio de fondo de la economía española. A continuación, lo analizamos a partir de la evolución reciente de los principales determinantes de la competitividad laboral: eso es, las remuneraciones de los trabajadores y su productividad.

La evolución de la competitividad laboral en España y la eurozona

En una unión monetaria, uno de los determinantes clave de la competitividad de sus miembros es el coste laboral de producir cada bien y servicio. Así, si un país de la eurozona presenta un aumento sostenido de los costes laborales por unidad producida (CLU)1 superior al del resto de países (ya sea por un mayor crecimiento salarial o por un menor dinamismo de la productividad), pierde competitividad sin que pueda recurrir a una devaluación de su moneda para recuperarla. Como muestra el primer gráfico, en los últimos 20 años, la competitividad de España2 ha vivido dos etapas muy dispares: hasta inicios de 2008, una primera etapa de pérdida sostenida de competitividad frente al resto de la eurozona y, desde entonces, una de recuperación.

En concreto, hasta el año 2008, los CLU aumentaron a ritmos notablemente superiores a los de la eurozona, fruto de un crecimiento de la remuneración por asalariado en el conjunto de la economía española (3,5% anual promedio entre 2001 y 2008) significativamente por encima del de la productividad laboral (0,1%). Esta dinámica cambió con la recesión, cuando el aumento inicial de la productividad (fruto de una caída de la ocupación su­­perior a la del PIB) y una evolución más contenida de los salarios, especialmente a partir de 2010, provocaron una disminución de los CLU y dieron lugar a una etapa de recuperación de la competitividad. Esta fue especialmente acentuada hasta 2013 y, desde entonces, España ha seguido mejorando su competitividad frente a la eurozona, pero a un ritmo más gradual.

La importancia de la correspondencia entre remuneraciones y productividad

Como hemos mencionado anteriormente, la evolución de los CLU refleja la relación entre el crecimiento de la remuneración por asalariado y el de la productividad laboral. Por ejemplo, es posible compaginar la contención de los CLU con incrementos de las remuneraciones siempre y cuando haya crecimiento de la productividad laboral. Como se observa en el segundo gráfico, en el que se desglosa la evolución de estos dos componentes de los CLU, los primeros años de la recuperación española (2014-2016) se caracterizaron por una mejor correspondencia entre el crecimiento de las remuneraciones y el de la productividad, que fueron muy parejos y permitieron mantener los CLU prácticamente estables (en claro contraste con el periodo 2001-2008, en el que se observó una marcada desalineación entre la evolución de las remuneraciones y de la productividad). Además, aunque recientemente los CLU de España han iniciado una tendencia alcista por primera vez en los últimos 10 años (en términos nominales),3 hay que destacar que siguen haciéndolo por debajo de los de la eurozona (es decir, se continúa recuperando competitividad) y, lo que también es importante, se mantiene una mejor correspondencia entre el crecimiento de las remuneraciones y el de la productividad. Por su parte, los CLU del conjunto de la eurozona también han flexionado al alza en los últimos años y, como se observa en el segundo gráfico, el conjunto de la eurozona ha mantenido un equilibrio entre el crecimiento de las remuneraciones y el de la productividad parecido al de la anterior expansión.

En definitiva, más allá del impacto inicial de la recesión, en los últimos años la economía española ha seguido recuperando competitividad frente a la eurozona, y lo ha hecho con una mejor correspondencia entre la evolución de las remuneraciones de los trabajadores y la de su productividad. En los próximos trimestres, cabe esperar que el buen desempeño del mercado laboral se vea reflejado en un mayor dinamismo de los salarios. Aunque, probablemente, ello tendrá un impacto moderado sobre la inflación española, especialmente en comparación con la anterior fase expansiva,4 su efecto sobre la competitividad dependerá de si se mantiene una buena correspondencia entre el crecimiento de los salarios y el de la productividad. En este sentido, y en vista de que la productividad ha mantenido un bajo crecimiento en los últimos años, no debemos olvidar que la mejora de la competitividad sigue siendo clave para continuar reduciendo desequilibrios (como la deuda externa) y garantizar un patrón de crecimiento más sostenible.

Marc Miró i Escolà

1. Los costes laborales por unidad producida o unitarios (CLU) son el co­­ciente entre la remuneración real por asalariado (w) y la productividad aparente del factor trabajo, medida a su vez como la ratio entre el valor añadido bruto en términos constantes (VAB) y el empleo equivalente a tiempo completo (EETC). Es decir,
\(CLU\;=\frac W{\displaystyle\frac{VAB}{EETC}}\)

2. Entendida como la ratio entre los CLU de España y los de la media de la eurozona.

3. Una dinámica esperada, dada la fuerte creación de empleo y la marcada reducción del desempleo que se ha observado en el mercado laboral español en los últimos años. Por ejemplo, según la encuesta de población activa más reciente (1T 2019), en el último año el empleo ha aumentado en cerca de 600.000 trabajadores y el desempleo se ha reducido en prácticamente 450.000 personas.

4. Véase el Focus «¿Un mayor dinamismo de los salarios supondrá una mayor inflación en España?» en el IM01/2019.

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