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La emergencia de la clase media: cosa de emergentesLa emergencia de la clase media: cosa de emergentes

La clase media está aumentando con intensidad en los países emergentes. Tanto es así que el fuerte crecimiento económico y las favorables dinámicas demográficas del continente asiático (con China y la India a la cabeza) la convertirán en la nueva gran consumidora global. Es más, su pujanza no solo compensará con creces el estancamiento de la clase media de los países avanzados, sino que posee el potencial de convertirse en un motor clave del crecimiento mundial.¹

Tendencias pasadas y futuras de la clase media mundial: de los avanzados a los emergentes

Casi la mitad de la población mundial ya forma parte de la clase media. A finales de 2018 se rebasó un umbral significativo: la mitad de la población mundial pasó a vivir en hogares de clase media o ricos. En concreto, del total de 7.600 millones de ciudadanos del mundo, 3.600 millones de personas pertenecen ya a la clase media.² Se trata de una cifra importante, más aún si miramos atrás y nos percatamos de que, hace apenas 10 años, el número de personas que conformaban la clase media era la mitad (unos 1.800 millones).

La velocidad de crecimiento de la clase media ha aumentado considerablemente. Tras alcanzar los primeros 1.000 millones a finales de los ochenta, la clase media tardó algo más de 20 años en sumar 1.000 millones más, pero unos 8 años en añadir los últimos 1.600 millones. De cara al futuro, el crecimiento de la clase media no tiene visos de detenerse (véase el primer gráfico). Así, las estimaciones más recientes sitúan el total de la clase media en torno a los 5.200 millones en 2030 (unos 1.600 millones más que en la actualidad), lo que representará cerca de dos terceras partes de la población mundial prevista.

China y la India, generadoras de la nueva clase media. Desde 2009, China ha sido responsable de la entrada de cerca de 700 millones de personas en las filas de la clase media mundial: un 40% del total de nuevos entrantes. Además, la suma de China y la India ha contribuido cerca del 60% a la nueva clase media (en unos 1.000 millones de personas). En los próximos 10 años, las perspectivas no son muy distintas, puesto que ambos países también contribuirán con unos 1.000 millones más (de nuevo, en torno al 60% del incremento estimado a nivel mundial). La única diferencia es que los papeles entre China y la India como generadoras de clase media se espera que se inviertan, y la India será la responsable del 40% del aumento total global. En términos más generales, cerca de un 90% de los nuevos entrantes en la clase media serán asiáticos.

El centro de gravedad de la clase media se desplaza hacia Asia. Esta dinámica emergente supone un cambio en la geografía de la clase media. A modo ilustrativo, si tuviéramos que situar en un mapa del mundo el centro gravitatorio de la clase media, en 1990 estaría en la mitad del Atlántico, a caballo entre EE. UU. y Europa Occidental. En ese momento, tres cuartas partes de la clase media mundial estaban concentradas en estas dos regiones, que representaban apenas una tercera parte de la población mundial. En la actualidad, en cambio, alrededor de dos terceras partes de la clase media mundial vive ya en países no avanzados (o emergentes), y su centro de gravedad se encuentra alrededor de Turquía. En 2030, este centro de gravedad se acercará irremediablemente hacia los dos grandes gigantes asiáticos, puesto que en ellos vivirán algo más del 40% de la clase media mundial. Y los emergentes, en su conjunto, englobarán más de tres cuartas partes de la clase media total.

La clase media emergente impulsará la demanda global

El consumo de la clase media es un motor clave de la demanda global. Recordemos que actualmente el consumo privado representa alrededor de la mitad de la demanda global. Y de este consumo privado, unas dos terceras partes provienen del consumo de la clase media. Así, podemos decir que el consumo de la clase media representa una tercera parte de la demanda global, y está dividido casi a partes iguales entre el consumo de la clase media en avanzados y en emergentes. Un porcentaje que ha ido aumentando en el tiempo y que, durante años, estuvo apoyado en la creciente capacidad de gasto de la clase media de los países avanzados. Sin embargo, el estancamiento actual de la clase media en los avanzados3 ha dirigido todas las miradas hacia el consumidor emergente, con la expectativa de que sea capaz de rellenar el hueco que están dejando sus pares avanzados.

La nueva clase media emergente asiática alentará el consumo mundial. De hecho, en los últimos 10 años, los nuevos entrantes a la clase media, procedentes principalmente de China, han sido capaces de mantener la tendencia ascendente del gasto total de los consumidores de clase media al ritmo que en épocas pasadas lo había hecho la clase media de los avanzados. En los próximos 10 años, China, la India, pero también otros países, como Indonesia, seguirán apoyando el avance de la demanda mundial (véase el segundo gráfico). El aumento del número de entrantes a la clase media procedentes de los emergentes, pero también la creciente capacidad de gasto por persona de esta clase media emergente, proporcionarán un incremento en la demanda mundial comparable al ocurrido en las últimas décadas.⁴ De este modo, se espera que el consumo de la clase media pasará de representar el 33% de la demanda global actual al 40% en 20305 (con un mayor porcentaje emergente en esta ocasión, del 65%).

Tipología de la nueva clase media: más heterogénea

El fuerte progreso de la nueva clase media emergente no solo ha comportado que la clase media ocupe finalmente la primera línea de la escena global, sino que hayamos dejado de hablar de «una clase media» en favor de «una variedad de clases medias».6 En este sentido, las empresas o incluso las políticas públicas, cuyo principal segmento de interés sea el de la clase media, deberán ser capaces de adaptarse a las distintas clases medias del mundo.

Diferencias en la capacidad de gasto per cápita. La clase media de los países emergentes tiene una capacidad de gasto per cápita inferior a la de los avanzados, y muy dispar entre los distintos países que la conforman. A modo ilustrativo, la clase media de Bangladés o de Argelia es mucho más pobre que la relativamente acomodada clase media de Colombia o México, y el gasto per cápita de la clase media china es un 30% superior al de la India, en promedio. En el caso de China esa mayor capacidad de gasto explica la creciente propensión entre sus consumidores de adquirir productos importados, que van desde los alimentos hasta los cosméticos o los coches.

Pertenecer a la clase media no es garantía de tener un empleo estable. En la mayoría de países emergentes, la tasa de informalidad laboral es muy elevada dentro de la clase media, una casuística que en los países avanzados se concentra entre la población más pobre. Así, numerosos estudios sitúan la tasa de informalidad por encima del 50% en la clase media emergente, llegando hasta el 80% en algunos países de Centroamérica.7 Esta situación, entre otros efectos, comporta un consumo menos estable que entre la clase media de los países avanzados.

Por último, la distribución por edad de la clase media también presenta diferencias importantes. En los países avanzados, la clase media está envejeciendo,8 una tendencia bien distinta a la que se observa en los países emergentes. De hecho, en la India, por ejemplo, en 2030, el grueso de la clase media estará entre la población de 20 a 45 años, mientras que en China el rango de 45 a 65 años concentrará un elevado porcentaje del total de la clase media del país.9 Esto implicará diferencias importantes en el tipo de consumo, así como en las demandas de políticas públicas, de las clases medias en estas economías.

A pesar de la creciente heterogeneidad dentro de la clase media, no cabe duda de que el dominio demográfico del continente asiático, encabezado por China y la India, y su fuerte crecimiento económico, convertirán a sus clases medias en los nuevos consumidores globales.

Clàudia Canals

1. La definición de clase media que usamos en este artículo se basa en la capacidad de gasto de los individuos en términos absolutos, esto es, dentro de unos umbrales específicos, entre 11 y 110 dólares diarios, y comparables entre países, en paridad del poder de compra. Cuando se realizan análisis de carácter más global, como este, es más conveniente este tipo de medidas. Las medidas relativas se usan cuando se analiza la evolución temporal de un único país o en la comparativa de distintos países, cuando estos son parecidos en términos de desarrollo económico. Véase el artículo «¿Quién es la clase media?» en este mismo Dossier para más detalles acerca de las distintas maneras de medir la clase media.

2. Todas las estimaciones numéricas se realizan a partir de la metodología desarrollada por el experto en crecimiento emergente, Homi Kharas, así como por otros expertos que siguen sus pasos. Véase Kharas, H. (2010), «The emerging middle class in developing countries», OECD Working Paper; Kharas, H. (2017), «The unprecedented expansion of the global middle class: An update», Brookings, y datos procedentes del Word Data Lab.

3. Véanse los otros tres artículos en este mismo Dossier.

4. Es interesante mencionar que, según las estimaciones más recientes del World Data Lab, el consumo de la clase alta estadounidense estará a la cabeza de los grandes consumidores globales. Véase «Who will drive consumer spending in the next decade» (post del 7 de noviembre de 2018 en el OECD Development Matters).

5. De 40.500 millones de dólares en paridad de poder adquisitivo actuales a 61.254 en 2030.

6. Véase Brandi, C. y Büge, M. (2014). «A cartography of the new middle classes in developing and emerging countries». Deutsches Institut für Entwicklungspolitik.

7. Véase Melguizo, A. (2015). «Pensions, informality, and the emerging middle class». IZA World of Labor.

8. Véase el artículo «El futuro de las clases medias: la tecnología y la demografía las cambiarán pero no desaparecerán», en este mismo Dossier.

9. Según estimaciones del Word Data Lab.

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