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Las dudas sobre el COVID-19 atenazan el ánimo inversorLas dudas sobre el COVID-19 atenazan el ánimo inversor

Las dudas sobre el COVID-19 atenazan el ánimo inversor. Tras dos semanas de relativo optimismo, los primeros efectos del coronavirus sobre las ganancias corporativas y el crecimiento económico, principalmente en China, ensombrecieron el sentimiento de los inversores la pasada semana. El nuevo episodio de aversión al riesgo estuvo protagonizado por el descenso de los tipos soberanos de las economías avanzadas, entre las que la rentabilidad del bono a 10 años de EE. UU. llegó a situarse por debajo del 1,50% por primera vez en cinco meses. En las bolsas, se produjeron pérdidas en los principales índices de las economías desarrolladas (S&P 500 –1,3% y EuroStoxx 50 –1,1%), pero las caídas fueron más cuantiosas en las bolsas emergentes (MSCI Emerging Markets –2,0%) por su mayor exposición a los efectos económicos del virus. Asimismo, el apetito por los activos refugio favoreció el fortalecimiento del dólar frente al resto de divisas, y el euro se debilitó hasta los 1,08 dólares (un nivel no visto desde principios de 2017). Finalmente, en los mercados de materias primas, el precio del barril de Brent se encareció un 2% para situarse alrededor de los 59 dólares debido a los temores de posibles disrupciones de producción de crudo en Libia.

Los bancos centrales responden al coronavirus. En China, el banco central se sumó al conjunto de autoridades que ofrecen apoyo a la economía para hacer frente al impacto económico del coronavirus, y lo hizo con un recorte de 10 p. b. en el tipo de interés de la facilidad de crédito a medio plazo hasta el 3,15% (que sigue a la reducción, en las anteriores semanas, de los tipos de interés repo en 10 p. b.). Por su parte, las actas de las reuniones de enero de la Fed y el BCE reflejaron que ambos habían empezado el año cautelosamente optimistas, empujados por la reducción de las fuentes de riesgo que atenazaron la demanda en 2019 (con el acuerdo comercial entre EE. UU. y China, un brexit acordado y la incipiente recuperación de distintos indicadores de sentimiento económico a nivel global). En este sentido, la Fed reiteró una visión favorable de la economía estadounidense, con la que sus miembros no prevén cambios en los tipos de interés en los próximos trimestres. Por otro, las actas del BCE, que ofrecieron pocas novedades, también reflejaron una visión algo más optimista del escenario, aunque los miembros del BCE reiteraron la perspectiva de que la eurozona siga creciendo a ritmos modestos. Con todo, estos mensajes han quedado ensombrecidos en las últimas semanas por otros de los propios miembros de la Fed y el BCE, en los que reconocen que el coronavirus ha emergido como un nuevo riesgo bajista para la economía mundial. No obstante, ambos bancos han señalado que este riesgo está especialmente concentrado en Asia y a corto plazo, por lo que ni la Fed ni el BCE han sugerido que podrían modificar sus políticas monetarias.

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