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Ligera mejora de los indicadores de actividadLigera mejora de los indicadores de actividad

Ligera mejora de los indicadores de actividad. En diciembre de 2019, el crecimiento de la cifra de negocios del sector industrial volvió al terreno positivo (+0,1% interanual, media móvil de tres meses), con un repunte de 1,5 p. p. respecto a noviembre y tras acumular cinco meses de registros negativos. Asimismo, el indicador homólogo del sector servicios frenó su desaceleración y creció un 3,2% interanual (media móvil de tres meses). En contraposición a los datos anteriores, los pedidos industriales caían un 8,3% interanual (media móvil de tres meses), un registro similar al de noviembre. En el sector exterior, el déficit comercial de bienes se emplazó en el 2,6% en 2019, 1 décima menos que en 2018 (2,7%) gracias a los bajos precios del petróleo y a la práctica estabilización del déficit de los bienes no energéticos en el 0,4% del PIB (0,3% en 2018). En 2019 las exportaciones no energéticas subieron un 2,0% y las importaciones, un 2,5%.

El precio de tasación de la vivienda repunta en el 4T 2019, con un aumento del 0,9% intertrimestral, después de dos trimestres de avances muy modestos (0,1% intertrimestral en el 2T y el 3T). En términos interanuales, el ritmo de avance se moderó hasta el 2,1% (3,1% en el 2T y el 3T) y, en el conjunto de 2019, el precio de la vivienda creció un 3,2%, ligeramente por debajo del registro del año anterior (3,4% en 2018). Así los datos reflejan una senda de ralentización, en línea con el menor ritmo de crecimiento de la economía. No obstante, ello no debe interpretarse como un signo de debilidad del sector, sino más bien como una normalización hacia tasas de avance más sostenibles después del fuerte repunte experimentado durante la recuperación.

La morosidad sigue cayendo en 2019. Así, en diciembre, la tasa de morosidad se situó en el 4,79%, una cifra 0,21 p. p. por debajo del registro de noviembre y 1,02 p. p. inferior a la de cierre de 2018. En términos mensuales, esta reducción refleja una caída del saldo de crédito dudoso más fuerte que la del saldo de crédito total (–5,1% y –1,0%).

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