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Los bancos centrales actúan de urgencia contra el COVID-19Los bancos centrales actúan de urgencia contra el COVID-19

Los bancos centrales actúan de urgencia contra el COVID-19. Menos de una semana después de su última reunión, y tras un encuentro de urgencia, el BCE lanzó un nuevo programa de compras para garantizar la transmisión de su política monetaria ante el tensionamiento financiero provocado por el COVID-19. En concreto, el BCE anunció un paquete de compras por un valor total de 750.000 millones de euros destinadas a activos de deuda pública y privada y que se implementarán hasta diciembre de 2020. Asimismo, el BCE reiteró que implementará las compras de manera flexible, con lo que puede concentrarlas en los periodos, economías y activos que puedan sufrir mayor estrés. Además, ensanchó el universo de títulos elegibles para las compras de deuda corporativa y relajó los requisitos de colaterales de las operaciones de refinanciación. Por último, el BCE recordó que puede tomar nuevas medidas si empeora el escenario al reiterar que hará todo lo necesario dentro de su mandato. Por su parte, la Fed continuó desplegando su catálogo de medidas para aumentar la liquidez. Así, la semana pasada, anunció que restablecería el programa de compras de deuda comercial, por el cual la Fed adquiere títulos corporativos, y que abriría facilidades de crédito a algunos agentes del mercado monetario con el fin de aumentar su liquidez.

La reacción de las autoridades no evita la aversión al riesgo. El agravamiento de los contagios y de las consecuencias negativas sobre la economía provocaron la respuesta de gobiernos y bancos centrales en la mayoría de los países afectados. Medidas fiscales de carácter extraordinario, recortes significativos de los tipos de interés y programas especiales de compra de deuda pública y corporativa amortiguaron el pesimismo de los inversores, pero no evitaron la continuidad de la aversión al riesgo y la volatilidad. Así, las principales bolsas mundiales experimentaron nuevos descensos (S&P 500 –15,0%, EuroStoxx 50 –1,5% y MSCI Emerging Markets –9,9%). Por su parte, las medidas anunciadas por la Fed y el BCE favorecieron la recuperación de los tipos soberanos a ambos lados del Atlántico y, en la periferia de la eurozona, mitigaron los repuntes que habían experimentado las primas de riesgo. En este sentido, también contribuyeron la confirmación de los ratings de España y Portugal (por parte de Standard & Poor’s y Moody’s, y DBRS, respectivamente). En el mercado de materias primas, las desavenencias entre Arabia Saudí y Rusia sobre los niveles de oferta diaria de barriles, unidas a la caída de las expectativas sobre la demanda, provocaron el descenso del precio del barril que llegó a los 25 dólares. Finalmente, en este contexto de aversión al riesgo, el dólar americano siguió fortaleciéndose frente al resto de divisas y el euro se depreció hasta los 1,07 dólares.

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