Compartir: 
Los indicadores de sentimiento económico de la eurozona debilitados por la crisis de la COVID-19Los indicadores de sentimiento económico de la eurozona debilitados por la crisis de la COVID-19

Los indicadores de sentimiento económico de la eurozona debilitados por la crisis de la COVID-19. El índice de sentimiento económico (ESI) de la eurozona cayó 11 puntos respecto a febrero, hasta los 94,5 puntos, el menor registro desde 2013. Asimismo, esperamos que el ESI prosiga su caída en abril, ya que el dato de marzo está basado en encuestas incompletas y que se llevaron a cabo antes de las fuertes medidas de contención contra la COVID-19 tomadas por los países europeos. Por su parte, el valor final del índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto de marzo mostró una caída todavía más acusada que la mostrada por el avance del mismo indicador hace unos días (de los 51,6 puntos en febrero a los 29,7 puntos en marzo).

La inflación de la eurozona también registró una fuerte moderación en marzo, y se emplazó en el 0,7% (1,2% en febrero). Se trata de un descenso empujado, en buena parte, por el desplome del precio del petróleo ocurrido en las últimas semanas. No obstante, la inflación subyacente también se moderó, desde el 1,2% en febrero hasta el 1,0% en marzo, ante la bajada de la inflación en los servicios. De cara a los próximos meses, esperamos que la inflación siga moderándose, impulsada por la caída de los precios energéticos y una demanda interna más débil debido a la crisis sanitaria.

Economía portuguesa

Los indicadores de sentimiento económico se debilitan ante la crisis sanitaria de la COVID-19. Los primeros casos de infección por el coronavirus y la declaración del estado de emergencia se reflejaron en el indicador del clima económico de marzo, que cayó de los 2,2 puntos de febrero a los 1,8. El deterioro fue generalizado en industria, comercio y servicios. En la misma línea, la confianza del consumidor también descendió 9,9 puntos, hasta los –8,1 puntos, el menor registro desde diciembre de 2016. En este caso, el deterioro refleja, en buena parte, un empeoramiento de la situación financiera de las familias previsto en los próximos 12 meses.

Los datos del mercado laboral de febrero todavía no reflejaban el impacto de la COVID-19. La población ocupada permaneció prácticamente sin cambios en términos interanuales en febrero, mientras que la tasa de desempleo se situó en el 6,5% (–0,2 p. p. por debajo del registro de enero). Esta situación de continuada mejora, no obstante, se verá interrumpida por la pandemia del coronavirus. En este sentido, y alertando del elevado grado de incertidumbre que todas las estimaciones tienen en el contexto actual, estimamos que la tasa de paro se sitúe en el 8,2% en 2020.

Compartir: