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Paulatina mejora del tono de los mercados financierosPaulatina mejora del tono de los mercados financieros

Paulatina mejora del tono de los mercados financieros. En la última semana de abril, el ánimo de los inversores encontró respaldo en la reiteración del apoyo ilimitado de los principales bancos centrales para minimizar los efectos de la crisis de la COVID-19 (véase la siguiente noticia), en la reactivación escalonada de cada vez más países y en los avances sobre un posible tratamiento efectivo contra el virus. En un segundo plano quedó la publicación de datos económicos que evidenciaban la recesión de la economía mundial en el 1T del año. Así, el optimismo inversor se impuso y los principales índices bursátiles de la eurozona ascendieron (EuroStoxx 50 4,2%, Ibex 4,7% y PSI 4,2%) y cerraron planos en EE. UU. (S&P 500 –0,2%). En la deuda soberana, la estabilidad dominó en los tipos de EE. UU. y Alemania, mientras que en la periferia de la eurozona las compras de bonos del BCE favorecieron el descenso de las primas de riesgo, a pesar de la rebaja de Fitch al rating de Italia (hasta BBB–). En el mercado de petróleo, la incipiente mejora de las expectativas de la demanda vinculadas a las medidas de desconfinamiento, la reducción de las existencias de crudo en EE. UU. y el recorte de la oferta diaria de algunos países productores favorecieron el ascenso del precio del barril de Brent hasta los 26 dólares.

Los bancos centrales preparan nueva munición contra la COVID-19. El BCE y la Fed han aumentado sus balances desde inicios de marzo en 0,6 y 2,4 billones de euros y dólares, respectivamente. Asimismo, en las reuniones que celebraron la semana pasada, ambas instituciones se mostraron dispuestas a ofrecer estímulos adicionales a través de nuevos programas o extensiones de los ya anunciados. Por un lado, el BCE volvió a mejorar el atractivo de sus inyecciones de liquidez TLTRO-III (que ahora se podrán obtener a un tipo de interés de hasta el –1,0%) y lanzó un programa extraordinario (llamado PELTRO) para inyectar todavía más liquidez (estas con vencimiento a mediados de 2021 y a un tipo del –0,5%). Asimismo, ante lo que Lagarde definió como una contracción de la actividad de una magnitud y a una velocidad sin precedentes (los escenarios del BCE barajan caídas del PIB de entre el 5% y el 12% en 2020), la institución reclamó un esfuerzo fiscal más ambicioso y coordinado a nivel europeo y reiteró que el BCE está preparado para ajustar todas sus herramientas tanto como sea necesario. Por otro lado, la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés inalterados y aseguró que se mantendrán en el nivel mínimo al menos hasta que la economía haya capeado la crisis sanitaria. La descripción del escenario macroeconómico fue especialmente negativa y Jerome Powell vaticinó que la caída de la actividad en el 2T no tendría precedentes. En cuanto a las medidas de emergencia para combatir el impacto económico de la COVID-19, la Fed aseguró que, en caso de que fuese necesario, las ampliaría con la intención de que la recuperación sea lo más robusta posible. El Banco de Japón, por su parte, levantó el límite sobre las compras de deuda pública, por lo que podrá adquirirla sin límites, y amplió el límite de deuda corporativa que puede comprar hasta los 20 billones de yenes.

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