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Se mantiene la debilidad en el sentimiento económico global en el 3TSe mantiene la debilidad en el sentimiento económico global en el 3T

Se mantiene la debilidad en el sentimiento económico global en el 3T. En concreto, en agosto, el indicador compuesto global PMI se emplazó en un contenido nivel (51,3 puntos, ligeramente por debajo del dato de julio). El índice de manufacturas se mantuvo por debajo del límite de los 50 puntos (49,5), indicativo de contracción en el ámbito manufacturero. Mientras que el índice de servicios continuó por encima de los 50 puntos (51,8), pero cada vez más cerca de este umbral. En este sentido, las noticias sobre un nuevo posible acercamiento entre EE. UU. y China en materia comercial podría ayudar a detener el deterioro gradual en el sentimiento económico global en los próximos meses.

En general, los indicadores económicos de EE. UU. siguen apuntando a avances significativos en el 3T, aunque menores que en la primera mitad del año. Así, el índice de sentimiento empresarial (ISM) de manufacturas del mes de agosto se situó por debajo de los 50 puntos (49,1) por primera vez desde agosto de 2016. La caída fue generalizada en sus principales subcomponentes, y destacó el desplome de los nuevos pedidos de exportación, lo cual se enmarca en el actual contexto de medidas arancelarias contra China. En el ámbito de las tensiones comerciales, no obstante, la semana pasada conocíamos que ambos países retomarán las negociaciones a principios de octubre. En clara contraposición al índice manufacturero, su homólogo de servicios subió hasta los 56,4 puntos, en una muy cómoda zona expansiva. En el plano laboral, en agosto se crearon 130.000 puestos de trabajo, una cifra de nuevo considerable en una economía con pleno empleo. La tasa de paro se mantuvo en un reducido 3,7%, y los salarios avanzaron un 3,2% interanual.

El PIB de Turquía sorprende favorablemente. En el 2T 2019, el PIB cayó un 1,5% interanual, menos de lo previsto, debido a que la contribución del sector exterior fue significativamente mayor que la de los trimestres anteriores y más que compensó el empeoramiento de la demanda interna. El dato es indicativo de que el ajuste macroeconómico se está materializando con intensidad, especialmente en su dimensión exterior: en el 2T, el saldo por cuenta corriente fue positivo, +0,1% del PIB, una situación que no se daba desde 2002. Con todo, las perspectivas inmediatas seguirán lastradas por la contracción de la demanda interna.

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