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Semana de contrastes en los mercados financierosSemana de contrastes en los mercados financieros

Semana de contrastes en los mercados financieros, en la que las noticias sobre los planes de reapertura parcial de la actividad en algunos países de Europa y los indicios de estabilización de la pandemia contrastaron con las previsiones de recesión global del FMI (véase la sección Economía europea e internacional). No obstante, y a pesar del flujo de noticias en ambos sentidos, los inversores se mantuvieron relativamente cautelosos. Así, en el cómputo semanal, los principales índices bursátiles de los países desarrollados registraron ganancias cercanas al 3% en el caso del S&P 500, y planas en el caso del EuroStoxx 50. Por su parte, en los mercados de renta fija se produjo un nuevo descenso de los tipos soberanos de EE. UU. y Alemania, mientras que las primas de riesgo de la periferia de la eurozona se ampliaron ante el incremento previsto de la deuda de estos países. En el mercado de materias primas, el precio del petróleo de calidad Brent descendió cerca de un 11% debido a la caída de las previsiones de la demanda, y a pesar del reciente acuerdo de recorte de la producción alcanzado entre la OPEP y sus aliados. Finalmente, en el mercado de divisas, el dólar recuperó algo de terreno perdido la semana anterior y se apreció frente al euro, el yen y las divisas emergentes.

La crisis de la COVID-19 se erige como un riesgo importante para la estabilidad financiera mundial. Así lo remarcó el FMI en su último Informe de estabilidad financiera global, publicado la semana pasada, en el que el Fondo repasa el tensionamiento de las condiciones financieras de los últimos meses y las principales fuentes de fragilidad para el sistema financiero internacional. En concreto, más allá del incremento de la volatilidad y el endurecimiento de las condiciones financieras observados desde febrero, el FMI resaltó el riesgo de que estas dinámicas se retroalimenten y amplifiquen el coste económico de la crisis. Destacan como vulnerabilidades la elevada deuda corporativa en algunos países y los desequilibrios en algunos segmentos de mercado (como un elevado apalancamiento o desajustes entre la liquidez de los activos y los pasivos). Frente a ello, el FMI remarcó la importancia de unas políticas económicas contundentes que eviten que la congelación temporal de la actividad se enquiste y provoque un daño permanente sobre la capacidad productiva de la economía y el sector financiero. Como repasa el informe, ello requiere de cooperación entre las distintas políticas económicas, con una política monetaria enfocada a garantizar la abundancia de liquidez y el buen funcionamiento de los mercados necesarios para que el crédito siga fluyendo favorablemente, y una política fiscal orientada a sostener los balances de las familias y las empresas.

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