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Semana negra en los mercados financieros globalesSemana negra en los mercados financieros globalesSemana negra en los mercados financieros globales

Semana negra en los mercados financieros globales. El rápido avance del COVID-19 por la geografía mundial y las consecuencias sobre la actividad económica que se prevén alimentaron la aversión al riesgo de los inversores. A esto se añadieron aspectos como el conflicto entre la OPEP y Rusia sobre los niveles de producción diaria de crudo, que generó el desplome del precio del barril de Brent hasta los 33 dólares. Ante este escenario, los principales bancos centrales (véase la siguiente noticia) tomaron medidas de carácter extraordinario con el fin de apoyar a la economía, aunque los inversores las consideraron insuficientes a falta de mayor ambición por el flanco fiscal. Así, los principales índices bursátiles experimentaron fuertes caídas semanales (S&P 500 –8,8%, EuroStoxx 50 –20,0% y MSCI Emerging Markets –11,9%) y las pérdidas desde comienzos de año en todos los índices superan el 20% (MSCI All-Country World –24%). En la renta fija, la intensa aversión al riesgo se tradujo en el descenso hasta mínimos históricos de los tipos soberanos en EE. UU. y Alemania. Por su parte, las primas de riesgo de la periferia de la eurozona se ampliaron notablemente. Finalmente, en el mercado de divisas, el dólar siguió actuando de valor refugio frente al resto de monedas, aspecto que se reflejó en la intensa depreciación de algunas divisas emergentes.

Los bancos centrales bombean liquidez contra el coronavirus. El BCE dejó claro en su reunión de marzo que la emergencia sanitaria se ha convertido en la principal preocupación del escenario. En concreto, el BCE señaló que, aunque sea transitorio por naturaleza, el COVID-19 tendrá un impacto significativo sobre la actividad a través de las disrupciones causadas en la producción, la cadena de suministros y la demanda, tanto interna como externa. En lo que respecta a la política monetaria, defendió que esta debe centrarse en evitar riesgos de liquidez, asegurar que el crédito siga fluyendo a la economía y mitigar las turbulencias financieras. De este modo, el BCE mantuvo inalterados los tipos de interés y lanzó medidas enfocadas a garantizar tanto la abundancia de liquidez como unas condiciones favorables de acceso al crédito para empresas y hogares (con ajustes en las TLTRO-III, mayores compras de activos y flexibilización de requisitos regulatorios al sector bancario). Por su parte, la Fed se reunió de urgencia el pasado domingo y decidió reducir el tipo de interés oficial en 100 p. b. hasta el intervalo 0,00%-0,25%. Asimismo, aprobó diversas medidas destinadas a aumentar la liquidez en la economía, entre las que destaca la compra de 500.000 millones de dólares en treasuries y 200.000 millones en MBS.

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