Coyuntura


  • Las perspectivas de crecimiento de la eurozona se mantienen robustas

    La eurozona ha empezado 2018 con buen pie. Así lo sugieren los indicadores de actividad para el primer trimestre del año, que confirman que la economía de la eurozona se encuentra en una fase dulce del ciclo económico. Así lo considera también el BCE, que en su actualización trimestral del cuadro macroeconómico revisó al alza (+0,1 p. p.) las previsiones de crecimiento de la eurozona para el 2018 hasta el 2,4% y mantuvo las previsiones para 2019 en el 1,9% (unas previsiones muy similares a las de CaixaBank Research, del 2,5% y 2,0%, respectivamente). Esta revisión refleja el hecho de que los fundamentos macroeconómicos siguen favoreciendo una expansión en la eurozona a medio plazo. Concretamente, se espera que la demanda interna siga recibiendo el apoyo de la política monetaria acomodaticia del BCE, así como de la mejora de las condiciones del mercado laboral. Asimismo, las exportaciones se mantendrán robustas, gracias a las mejores perspectivas de crecimiento global. No obstante, a pesar del buen ritmo de actividad, la inflación se espera que se mantenga en cotas moderadas, con un aumento de precios previsto del 1,4% para 2018 y del 1,8% para 2019. Por otro lado, el mes de marzo también vino marcado por acontecimientos en el plano político. En primer lugar, las elecciones generales italianas arrojaron un parlamento fragmentado, en el que ningún partido ni coalición logró la mayoría absoluta. El partido M5S fue el más votado (con el 32% de los votos), pero el bloque de centroderecha fue el que consiguió un mayor número de escaños. Este resultado electoral prolonga la incertidumbre política en Italia y puede extender el mandato del Gobierno de Gentiloni, mientras duren las negociaciones para formar un Gobierno de coalición. En segundo lugar, los miembros del partido socialdemócrata (SPD) ratificaron el acuerdo de Gran Coalición en Alemania con el partido conservador (CDU) de Angela Merkel. Finalmente, el Reino Unido y la UE alcanzaron un acuerdo sobre el periodo de transición. Aunque el Reino Unido saldrá de la UE en marzo de 2019, permanecerá en el mercado único y la unión aduanera hasta diciembre de 2020. Este acuerdo de transición, aunque es condicional a que ambas partes lleguen a un acuerdo final, permite a ambos bloques dar comienzo a las negociaciones sobre la futura relación comercial y sobre el problema fronterizo de Irlanda del Norte.

    La eurozona crece de forma más equilibrada en el 4T 2017. Eurostat confirmó que la economía de la eurozona avanzó un 2,7% interanual (0,6% intertrimestral) en el 4T 2017. Por componentes, la demanda interna redujo su contribución al crecimiento interanual del PIB hasta los 1,4 p. p. (1,9 p. p. en el 3T 2017), debido a una moderación del ritmo de avance del consumo privado. No obstante, cabe destacar el buen tono de la inversión, que avanzó un 2,5% interanual (2,4% en el 3T 2017). Por otra parte, la demanda externa aumentó su contribución hasta los 1,3 p. p. (0,8 p. p. en el 3T), debido al buen comportamiento de la demanda externa. En particular, las exportaciones de bienes y servicios se mantuvieron robustas, con un avance del 2,9% interanual (2 décimas más que en el trimestre anterior), mientras que las importaciones aumentaron a un ritmo más contenido (del 1,6% interanual, comparado con un 2,0% en el 3T).

    Los indicadores de sentimiento empresarial apuntan a que el buen ritmo de actividad de la eurozona se mantuvo en el 1T 2018. Concretamente, el índice PMI compuesto para el conjunto de la eurozona se situó en los 57,1 puntos en

  • Los mercados financieros se muestran erráticos

    Un entorno financiero más volátil. Tras permanecer en un entorno de muy baja volatilidad durante los últimos años, en los primeros meses de 2018, la inestabilidad ha vuelto a los mercados financieros de la mano de las expectativas de una política monetaria menos acomodaticia y de los temores de un giro proteccionista a nivel global. Así, tras los repuntes de los tipos de interés soberanos en enero y las correcciones bursátiles de febrero, este pasado marzo las principales bolsas internacionales mantuvieron un comportamiento errático y siguieron sufriendo pérdidas. No obstante, mientras que en febrero las correcciones bursátiles estuvieron desencadenadas por la expectativa de un mayor endurecimiento de la política monetaria de la Fed, en marzo las pérdidas siguieron a los anuncios de aumentos arancelarios por parte de la Administración Trump, tanto a principios como a finales de mes. De hecho, las reuniones de los bancos centrales de este mes fueron recibidas sin turbulencias por los inversores. Tanto la Fed como el Banco Central Europeo (BCE) enfatizaron el buen desempeño de la actividad de sus economías, de modo que, en EE. UU., la Fed realizó un nuevo incremento de sus tipos de interés de referencia y, en la eurozona, el BCE, que se encuentra en una fase mucho más inicial de la retirada del estímulo, dio pistas de que se acerca el fin del programa de compra de activos. Así, en el conjunto del mes, los mensajes de confianza de los bancos centrales, respaldados por un entorno macroeconómico positivo, contrastaron con el aumento de los temores proteccionistas y la sensibilidad de las cotizaciones financieras a los factores de riesgo geopolítico y comercial.

    La política monetaria, el proteccionismo y la geopolítica dominan el mapa de riesgos. Las correcciones de las bolsas de los últimos meses ilustran la predominancia de la geopolítica, el proteccionismo y la retirada de los estímulos monetarios como factores de riesgo para el escenario macrofinanciero global. Por un lado, el episodio de correcciones bursátiles de febrero estuvo desencadenado por un aumento de los temores inflacionistas en EE. UU. y el consiguiente reajuste de las expectativas de los inversores alrededor de la política monetaria de la Fed, que exacerbó las dudas sobre la sostenibilidad de las elevadas cotizaciones de la bolsa estadounidense en un entorno de mayores tipos de interés. Por otro lado, en marzo, fueron los temores a un entorno global más proteccionista los que estuvieron detrás de las pérdidas sufridas por las bolsas. Ambos factores, junto con una batería de conflictos geopolíticos a nivel internacional que se han analizado en las últimas ediciones de este Informe Mensual, seguirán condicionando el escenario en los próximos trimestres, por lo que cabe no menospreciar la posibilidad de que el entorno financiero se mantenga más volátil pese a la solidez del crecimiento económico mundial.

    Las bolsas vuelven a sufrir pérdidas. En marzo, los principales índices bursátiles siguieron una dinámica errática y marcada por tres episodios de retrocesos. Las primeras pérdidas se produjeron entre finales de febrero y principios de marzo, con los anuncios de la introducción de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio por parte del Gobierno estadounidense, tras los que las bolsas internacionales acumularon una semana con retrocesos alrededor del 3,5%. A mediados de mes, los parqués sufrieron un segundo episodio de pérdidas que se concentró en las empresas tecnológicas (a raíz de noticias que vinculaban acontecimientos políticos, como las pasadas elecciones presidenciales en EE. UU. y el brexit, con la recopilación de datos personales procedentes de las redes sociales). Este episodio, más breve, provocó una caída

  • El crecimiento global resiste la ola proteccionista

    Los buenos datos económicos mundiales apoyan las buenas perspectivas de crecimiento para 2018. En particular, el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global de febrero aumentó hasta los 54,8 puntos, su nivel más alto en casi tres años y medio. Esta mejora se produjo de forma bastante generalizada, tanto por sectores como por geografías. Así, los indicadores globales más recientes avalan el escenario de CaixaBank Research de leve aceleración del crecimiento global este año, hasta el 3,9%, desde el 3,7% en 2017. La continuidad en dicha aceleración se sustenta en unas condiciones financieras que se mantendrán ampliamente acomodaticias, unos precios del petróleo en un rango razonable, tanto para exportadores como para importadores, y la recuperación de grandes emergentes como Brasil y Rusia, así como la continuidad de las buenas tasas de crecimiento económico en Asia emergente. A todo ello hay que sumarle el apoyo de la confianza empresarial y de los consumidores, que se mantiene en cotas relativamente elevadas.

    Los riesgos siguen siendo elevados, en especial en el plano comercial. En concreto, Trump aprobó una subida de aranceles a las importaciones de acero (25%) y de aluminio (10%), y amenaza con otras subidas arancelarias a un gran número de importaciones chinas, tras una investigación estadounidense que acusa al gigante asiático de robo de la propiedad intelectual, entre otras prácticas comerciales poco ortodoxas. A nivel interno, estas medidas comportaron la dimisión de Gary Cohn, máximo asesor económico del presidente. A nivel externo, esta actuación abre la puerta a represalias, en especial, procedentes de China, lo que aumenta los temores a que se produzca una escalada de las tensiones comerciales y una involución proteccionista. De momento, consideramos que este riesgo es contenido, aunque no despreciable. Un gesto a favor de una visión más optimista es que finalmente la Casa Blanca eximió a la UE y a otros aliados de los aranceles sobre los metales. Asimismo, es preciso tener en cuenta que las importaciones de ambos productos tienen un peso muy contenido en el total de importaciones americanas (en torno a un 2%).

    Los riesgos geopolíticos, políticos y macrofinancieros continúan latentes. En el ámbito geopolítico y político, se da una de cal y otra de arena. Así, mientras la reapertura de la vía diplomática entre EE. UU. y Corea del Norte apacigua los temores a una escalada del conflicto, EE. UU., Reino Unido, Alemania y Francia, entre otros, han anunciado la expulsión de diplomáticos rusos. Los americanos, por los ciberataques y la intromisión en las elecciones presidenciales estadounidenses de finales de 2016, y los europeos, en respuesta al atentado contra un exespía ruso y su hija en suelo inglés. En cuanto a política europea, la repetición de la Gran Coalición en Alemania puede impulsar la agenda europea en los próximos trimestres, pero el resultado electoral de Italia, con un aumento de los movimientos populistas, podría entorpecerla. Por último, en el ámbito macrofinanciero, aunque lo peor de la corrección de finales de enero y principios de febrero parece quedar atrás, las cotizaciones de los principales mercados bursátiles siguen siendo erráticas y los factores de riesgo se mantienen activos.

    ESTADOS UNIDOS

    Más allá del terreno pantanoso en el que ha entrado la política comercial estadounidense, en el ámbito macroeconómico, la economía sigue fuerte. Así, la mayor parte de indicadores de sentimiento económico de EE. UU. continúan apuntando a crecimientos sólidos y en leve aceleración en los primeros meses de 2018. En particular, el índice de confianza elaborado por la Universidad de Michigan alcanzó un nuevo

  • Mejoran las perspectivas de crecimiento

    La economía española continúa mostrando un elevado dinamismo al comienzo de 2018. En concreto, el modelo de previsión del PIB de CaixaBank Research predice un crecimiento del 0,7% intertrimestral en el 1T 2018, un registro similar al de la segunda mitad de 2017. De cara a los próximos trimestres, nuestro escenario prevé que el PIB mantenga un ritmo de crecimiento robusto, impulsado por la continuada firmeza de la actividad a nivel mundial, en especial de la eurozona, y apoyado en unas condiciones financieras acomodaticias gracias a la política monetaria expansiva del BCE. En este sentido, destaca la actualización del cuadro macroeconómico del Gobierno para este año, en el que se ha revisado al alza el crecimiento del PIB hasta el 2,7%, una mejora de 4 décimas respecto a la última previsión efectuada por el Gobierno en octubre de 2017. De este modo, la previsión del Gobierno se sitúa en consonancia con los pronósticos del consenso de analistas y el de CaixaBank Research (del 2,8%), que fueron revisados al alza recientemente. También Standard & Poor’s ha mejorado la nota crediticia soberana de España (de BBB+ a A–). Anticipando la revisión, a lo largo del mes de marzo, la prima de riesgo española había disminuido desde los 90 p. b. de principios de mes hasta alrededor de los 70 p. b., un nivel al que prevemos que se mantenga durante este año.

    El contexto económico favorable ayudó a la consecución del objetivo de déficit público en 2017. El déficit público en 2017 se situó en el 3,1% del PIB, de acuerdo con el objetivo de estabilidad acordado con la Comisión Europea. Respecto al dato de 2016 (4,3% del PIB), el déficit se ha reducido de forma notable (–1,2 p. p.) gracias al fuerte crecimiento de la actividad económica y al mantenimiento de una política fiscal neutra. El ajuste del déficit público se explica en gran parte por la reducción del gasto, en porcentaje del PIB, de 1,0 p. p. concretamente. Destaca la caída en el pago de intereses y la reducción de los pagos por prestaciones de desempleo. Por otro lado, la reducción del déficit también vino impulsada por el incremento de los ingresos en porcentaje del PIB (+0,2 p. p.), los cuales se mostraron muy dinámicos gracias al fuerte avance de los ingresos tributarios (5,2%) y de las cotizaciones sociales (4,9%). Por administraciones, la Administración central y la Seguridad Social no alcanzaron su objetivo, pero ello fue compensado por las co­­mu­­nidades autónomas y las corporaciones locales, que lo cumplieron sobradamente, y permitió el cumplimiento del objetivo conjunto de las Administraciones públicas. Con todo, y a pesar de los importantes ajustes realizados en los últimos años, España es el único país de la eurozona que todavía no ha salido del procedimiento de déficit excesivo (PDE). De cara a 2018, las bue­­nas perspectivas económicas ayudarán a que el déficit público se reduzca, finalmente, por debajo del límite del 3% que marca el PDE. De hecho, con la presentación del proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018, el objetivo de déficit público (del 2,2% del PIB) parece alcanzable. Los PGE contemplan varias medidas fiscales, como la rebaja del IRPF para las rentas más bajas, la subida de las pensiones mínimas y de viudedad y las mejoras salariales a los funcionarios, entre otras.

    El mercado laboral evoluciona muy positivamente. En febrero, el número de afiliados a la Seguridad Social aumentó en 81.483 personas, un incremento superior al del mismo mes del 2017 (74.080 personas). Con este dato, la tasa de variación

Páginas