Coyuntura


  • Las perspectivas de la eurozona se mantienen positivas, a pesar de la moderación del ritmo de actividad

    Los indicadores de actividad global se mantienen elevados, pero apuntan a una cierta moderación del crecimiento, especialmente en los emergentes. En particular, el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global se mantiene en zona claramente expansiva (por encima de los 50 puntos), aunque en agosto volvió a disminuir por segundo mes consecutivo hasta alcanzar los 53,4 puntos, su nivel más bajo desde marzo. Este retroceso del índice ha sido más pronunciado en los países emergentes, que están acusando el aumento de incertidumbre política y económica y el paulatino endurecimiento de las condiciones financieras globales. De cara a los próximos trimestres, esperamos que el crecimiento de las economías emergentes se siga desacelerando gradualmente, con lo que el ritmo de avance global será algo más contenido.

    Los últimos eventos geopolíticos subrayan el aumento de los riesgos bajistas. En particular, a pesar de haber entablado negociaciones con China para encauzar las tensiones comerciales, EE. UU. volvió a anunciar otra ronda de aranceles sobre las importaciones chinas (esta vez del 10% sobre un valor de 200.000 mi­­llones de dólares), que se añade al paquete arancelario del 25% sobre productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares ya activado en verano. Por otra parte, en el plano de la política europea, el Reino Unido y la UE esperan finalizar en las próximas semanas el acuerdo de salida que permita hacer efectivo, a partir del próximo 29 de marzo, el acuerdo de transición cerrado anteriormente y según el cual el Reino Unido permanecerá en el mercado único y la unión aduanera hasta finales de 2020. No obstante, todavía quedan elementos importantes por resolver –como encontrar una solución al problema de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte– y el proceso de ratificación en el Reino Unido puede resultar complicado y terminar retrasando el acuerdo. Así, es probable que en las próximas semanas (o incluso meses) la incertidumbre alrededor del brexit vuelva a ganar protagonismo hasta que se anuncie el acuerdo de salida final, que podría ir acompañado de una declaración en la que se empiecen a trazar los grandes rasgos de la futura relación entre el Reino Unido y la UE. Por último, en Italia, todo apunta a que el Gobierno de coalición planteará una desviación significativa del objetivo de déficit acordado en mayo en Bruselas (posiblemente elevándolo del 0,8% acordado hasta un 2,4%, una cifra que dificulta la corrección de la elevada deuda pública italiana). Aunque los detalles oficiales sobre el tamaño y la composición finales de las medidas fiscales siguen siendo inciertos, los nuevos planes pueden generar tensiones en los mercados financieros y con los socios europeos.

    Las perspectivas de la eurozona se mantienen positivas, a pesar de la moderación del ritmo de actividad. La ralentización del crecimiento en la primera mitad del año se debió, en gran parte, al menor dinamismo de la demanda exterior –tras un 2017 muy positivo–, reflejo del debilitamiento de la demanda global de bienes y servicios y la apreciación del euro en 2017. Por ello, el BCE, en su actualización trimestral del cuadro macroeconómico, moderó sus previsiones de crecimiento para la eurozona en 1 décima, hasta el 2,0% para 2018 y el 1,8% para 2019 (un escenario muy similar al de CaixaBank Research). En los próximos trimestres, no obstante, esperamos que la expansión económica de la eurozona se mantenga firme, con un ritmo de crecimiento ligeramente por encima del potencial, apoyada en unas condiciones financieras muy favorables y la buena evolución del mercado laboral.

    La demanda

  • La inconstancia prevalece en los mercados financieros

    La dinámica errática del verano perdura en los primeros compases del mes. Tras un verano marcado por las turbulencias financieras en las economías emergentes, los mercados financieros en estos países y en Europa mantuvieron el tono errático de agosto, aunque a medida que avanzaron las semanas consiguieron recuperar parte del terreno perdido. Por su parte, los índices bursátiles estadounidenses continuaron batiendo récords y alcanzando máximos históricos, aunque algunos indicadores cuestionan la sostenibilidad de estas altas valoraciones. El mes estuvo marcado también por las reuniones de los bancos centrales en la eurozona y en los EE. UU. Ambos mantuvieron las perspectivas positivas sobre el escenario macroeconómico de sus respectivas regiones y reiteraron las estrategias de política monetaria anunciadas en reuniones anteriores: subida de tipos gradual en los EE. UU. y retirada paulatina de los estímulos monetarios en la eurozona. Así, en los próximos trimestres, el entorno financiero seguirá marcado por un endurecimiento paulatino de las condiciones financieras globales, un factor de fondo que, junto con la incertidumbre sobre el alcance de la desaceleración de la economía de China y los temores a un repunte del proteccionismo a nivel global, viene erosionando el desempeño de las cotizaciones financieras, especialmente en las economías emergentes.

    Los principales bancos centrales continúan con las sendas marcadas. En la eurozona, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo una visión positiva del escenario macroeconómico en su reunión del 13 de septiembre, con la que reiteró la intención de continuar con la hoja de ruta anunciada el pasado junio (reducción de las compras netas de activos a 15.000 millones de euros mensuales a partir de este octubre, cese de las mismas en diciembre y sin cambios en los tipos de referencia al menos hasta pasado el verano). Por su parte, en la reunión celebrada el 25 y 26 de septiembre, la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) incrementó los tipos de interés por tercera vez en lo que va de año (en 25 p. b., hasta el intervalo 2,00%-2,25%) en una decisión anticipada por inversores y analistas, y que se sustenta en el dinamismo de la economía que reflejan los datos de actividad, mercado laboral e inflación estadounidenses. En las semanas previas a la reunión, distintos miembros de la Fed endurecieron el tono de los discursos y apuntaron a un ritmo de subidas de tipos firme, lo que provocó una revisión al alza de las expectativas de los inversores, que ahora descuentan dos subidas de tipos en 2019 (en consonancia con nuestro escenario). Este movimiento se transmitió a los tipos de interés soberanos y el tipo a 10 años aumentó más de 20 p. b., hasta situarse por encima del 3%. En esta misma línea, el tipo sobre el bund alemán repuntó hasta llegar a superar el 0,5% (nivel no alcanzado desde mayo), mientras que, en lo que a la periferia europea respecta, la prima de riesgo italiana consiguió disminuir más de 60 p. b. desde los altos niveles alcanzados en agosto. No obstante, a finales de mes, la prima de riesgo transalpina repuntó más de 35 p. b. tras la publicación de noticias que apuntaban a que el Gobierno italiano fijará un objetivo de déficit fiscal para el próximo año sustancialmente superior al acordado inicialmente con la Comisión Europea.

    Las bolsas europeas vuelven dubitativas del verano, mientras que en EE. UU. continúan en máximos históricos. En un entorno marcado por los temores a una escalada del proteccionismo a nivel global, las bolsas de la eurozona iniciaron el mes de septiembre con el mismo tono errático que habían mostrado

  • El crecimiento mantiene el buen tono, a pesar del aumento de los riesgos bajistas

    Los indicadores de actividad global se mantienen elevados, pero apuntan a una cierta moderación del crecimiento, especialmente en los emergentes. En particular, el índice de sentimiento empresarial (PMI) compuesto global se mantiene en zona claramente expansiva (por encima de los 50 puntos), aunque en agosto volvió a disminuir por segundo mes consecutivo hasta alcanzar los 53,4 puntos, su nivel más bajo desde marzo. Este retroceso del índice ha sido más pronunciado en los países emergentes, que están acusando el aumento de incertidumbre política y económica y el paulatino endurecimiento de las condiciones financieras globales. De cara a los próximos trimestres, esperamos que el crecimiento de las economías emergentes se siga desacelerando gradualmente, con lo que el ritmo de avance global será algo más contenido.

    Los últimos eventos geopolíticos subrayan el aumento de los riesgos bajistas. En particular, a pesar de haber entablado negociaciones con China para encauzar las tensiones comerciales, EE. UU. volvió a anunciar otra ronda de aranceles sobre las importaciones chinas (esta vez del 10% sobre un valor de 200.000 millones de dólares), que se añade al paquete arancelario del 25% sobre productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares ya activado en verano. Por otra parte, en el plano de la política europea, el Reino Unido y la UE esperan finalizar en las próximas semanas el acuerdo de salida que permita hacer efectivo, a partir del próximo 29 de marzo, el acuerdo de transición cerrado anteriormente y según el cual el Reino Unido permanecerá en el mercado único y la unión aduanera hasta finales de 2020. No obstante, todavía quedan elementos importantes por resolver –como encontrar una solución al problema de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte– y el proceso de ratificación en el Reino Unido puede resultar complicado y terminar retrasando el acuerdo. Así, es probable que en las próximas semanas (o incluso meses) la incertidumbre alrededor del brexit vuelva a ganar protagonismo hasta que se anuncie el acuerdo de salida final, que podría ir acompañado de una declaración en la que se empiecen a trazar los grandes rasgos de la futura relación entre el Reino Unido y la UE. Por último, en Italia, todo apunta a que el Gobierno de coalición planteará una desviación significativa del objetivo de déficit acordado en mayo en Bruselas (posiblemente elevándolo del 0,8% acordado hasta un 2,4%, una cifra que dificulta la corrección de la elevada deuda pública italiana). Aunque los detalles oficiales sobre el tamaño y la composición finales de las medidas fiscales siguen siendo inciertos, los nuevos planes pueden generar tensiones en los mercados financieros y con los socios europeos.

    ESTADOS UNIDOS

    Los indicadores siguen apuntando a un crecimiento sólido. En particular, después del buen dato de crecimiento del PIB del 2T (del 1,0% intertrimestral y 2,9% interanual), los indicadores disponibles para el 3T –algunos de los cuales han sido más altos de lo esperado– confirman que la economía estadounidense mantiene un avance dinámico. A modo de ejemplo, los modelos de previsión de Nowcasting del PIB de la Reserva Federal de Atlanta y la de Nueva York predicen un ritmo de actividad para el 3T muy por encima del crecimiento potencial de la economía americana (que situamos cerca del 2%). Asimismo, los índices de sentimiento empresarial (ISM) de manufacturas y servicios aumentaron notablemente en agosto hasta situarse en los 61,3 y 58,5 puntos, respectivamente, muy por encima del nivel que limita la zona expansiva de la recesiva (50 puntos).

    El mercado laboral y la

  • Moderación esperada del ritmo de crecimiento

    Suave desaceleración del crecimiento. La economía española modera su ritmo de crecimiento de manera paulatina, y la revisión de la serie anual del PIB, que el INE realiza todos los años en septiembre, confirma esta tendencia. Mientras que el crecimiento en el año 2015 fue del 3,6%, ligeramente superior a lo previsto, en 2016 fue del 3,2% y en 2017 del 3,0%, en ambos casos 1 décima menor de lo anunciado previamente. En 2018 y 2019, como prevé el escenario de CaixaBank Research, esta desaceleración gradual continuará debido al desvanecimiento de los vientos de cola que apoyaron la economía en los últimos años. La demanda interna mantendrá un buen ritmo de avance, aunque algo menor que en el pasado, respaldada en un consumo, tanto privado como público, algo menos vigoroso, así como por una inversión que acelerará ligeramente su ritmo de avance. Por su parte, la contribución del sector exterior al crecimiento será cercana a cero, al verse lastrado el avance de las exportaciones por el menor vigor de la eurozona y mantener unas importaciones dinámicas de la mano de la demanda interna.

    Los indicadores de actividad del 3T apuntan a una moderación del ritmo de avance. En concreto, el indicador adelantado del PIB de CaixaBank Research para el 3T proyecta un crecimiento intertrimestral del 0,5%, una cifra inferior a las observadas en los últimos seis trimestres (0,7% en promedio) aunque, dada la moderada disponibilidad de datos referentes al 3T, la proyección todavía es relativamente preliminar. Con todo, los indicadores disponibles hasta la fecha se encuentran claramente en niveles inferiores a los del año pasado. Por el lado de la oferta, el índice PMI compuesto de sentimiento empresarial continúa en zona expansiva (en los 53 puntos el pasado agosto), pero por debajo de los 56,2 puntos registrados en el promedio de 2017. Asimismo, la producción industrial descendió un 0,1% en julio, tras un avance del 0,9% interanual en el 2T. Por el lado de la demanda, las ventas minoristas bajaron un 0,4% interanual en julio, prosiguiendo con la atonía observada en el 2T (0,0% frente a un +0,9% en 2017). Así, todo parece indicar que la economía está entrando en una fase más madura del ciclo en la que mantendrá un ritmo de crecimiento sólido pero inferior al registrado en los últimos años.

    La creación del empleo avanzó en agosto un 2,9% interanual, un ritmo vigoroso aunque 1 décima menor que en julio. En términos no desestacionalizados, el número de afiliados a la Seguridad Social disminuyó en 203.000 personas, algo habitual en los periodos vacacionales, aunque el descenso fue algo superior al registrado en años anteriores. En el conjunto de los últimos 12 meses, sin embargo, el número de afiliados ha aumentado en 530.000 personas y esperamos que esta buena evo­­­­­lución continúe, aunque a un ritmo algo menos vigoroso que en el pasado. Por su parte, los costes salariales aumentaron de manera moderada en el 2T. Así, según la Encuesta Trimestral de Coste Laboral, el coste laboral por hora efectiva creció un 0,9% interanual (desestacionalizado y corregido por los efectos de calendario), 1 décima superior al registro del trimestre anterior. De cara a los próximos trimestres prevemos que los costes laborales sigan subiendo de forma gradual, a medida que continúa la recuperación del mercado laboral y se aplican unos mayores incrementos salariales acordados en los convenios colectivos.

    El sector exterior modera su buen tono. El superávit de la balanza por cuenta corriente de julio se situó en el 1,3% del PIB (acumulado de

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