Análisis de coyuntura

Desaceleración

La desaceleración que empiezan a reflejar los indicadores es la que incorpora el nuevo escenario de previsiones de CaixaBank Research, que se detalla en las páginas siguientes de este Informe Mensual. A grandes rasgos, el escenario contempla un avance positivo de la actividad, aunque más contenido entre el 2T y el 3T del año. De cara a finales de 2026, y de acuerdo con los mercados de futuros del petróleo y del gas, se anticipa una moderación de los precios de la energía que debería propiciar una cierta reaceleración del crecimiento

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Desde 2022, cuando estalló la guerra en Ucrania, la mayoría de las revisiones del escenario de previsiones que hemos realizado han sido al alza. Entonces, ante el temor al impacto del fuerte encarecimiento de los precios de la energía –y, en particular, del gas–, revisamos a la baja el crecimiento previsto para ese año en más de 1 p. p.

Ahora, el estallido de un nuevo conflicto, en este caso en Oriente Próximo, y el consiguiente aumento de los precios de la energía y de la incertidumbre nos obligan de nuevo a adoptar una actitud prudente y a revisar a la baja las perspectivas de crecimiento. En esta ocasión, la corrección es más moderada (0,3 p. p.). Con todo, seguimos considerando que el escenario más probable es que la economía española mantenga un crecimiento dinámico en el conjunto del año, por encima del 2%.

El inicio del año fue, de hecho, mejor de lo esperado. El crecimiento se aceleró hasta el 2,7% interanual, a pesar de que el conflicto ya presionaba con fuerza los precios de la energía en marzo. Sin embargo, el cierre del estrecho de Ormuz ha mantenido dichos precios en niveles elevados y sus efectos comienzan a hacerse visibles. La inflación, pese a las medidas compensatorias adoptadas por el Gobierno, se ha situado por encima del 3% desde marzo y previsiblemente se acercará al 4% en los próximos meses. Este repunte inflacionista es un viento de cara para el consumo de los hogares, tal y como constata nuestro Monitor de consumo en tiempo real, que ya muestra una desaceleración en lo que llevamos de trimestre.

Desde la óptica empresarial, el indicador PMI también apunta a una moderación del crecimiento, ya que se sitúa por debajo de los registros del 1T, aunque se mantiene en zona expansiva. Apunta, por tanto, a una desaceleración, no a una contracción de la actividad. En la misma línea, el indicador sectorial de CaixaBank Research, recientemente actualizado en el Observatorio Sectorial, muestra una pérdida de dinamismo en la mayoría de las ramas de actividad, más acusada en los sectores intensivos en energía. En sentido contrario, el sector turístico se está viendo favorecido por la actual coyuntura geopolítica en Oriente Próximo. Muchas personas, especialmente europeas, que tenían previsto pasar sus vacaciones en la zona, están viniendo a España.

Por el momento, el mercado laboral continúa mostrando registros sólidos. No obstante, se trata de un ámbito con un comportamiento más inercial, por lo que los cambios de tendencia suelen manifestarse con cierto retraso.

La desaceleración que empiezan a reflejar los indicadores es la que incorpora el nuevo escenario de previsiones de CaixaBank Research, que se detalla en las páginas siguientes de este Informe Mensual. A grandes rasgos, el escenario contempla un avance positivo de la actividad, aunque más contenido entre el 2T y el 3T del año. De cara a finales de 2026, y de acuerdo con los mercados de futuros del petróleo y del gas, se anticipa una moderación de los precios de la energía que debería propiciar una cierta reaceleración del crecimiento. La sólida posición financiera de los hogares y de las empresas permitirá amortiguar parcialmente el shock, de modo que el consumo y la inversión podrán seguir liderando el crecimiento de la economía española. En el ámbito exterior, la debilidad de las exportaciones de bienes se verá compensada por la resiliencia de las exportaciones de servicios, tanto turísticos como no turísticos.

Si el conflicto no se enquista y el aumento de los precios de la energía resulta contenido y transitorio, la economía española dispone de suficientes bazas para absorber el shock y seguir creciendo, aunque sea a un ritmo menor.

Por cierto, el crecimiento de 2022 acabó siendo superior al que anticipábamos antes del estallido de la guerra en Ucrania. La resiliencia del mercado laboral y del sector exportador, junto con las medidas de apoyo adoptadas, contribuyeron a sostener un crecimiento notablemente dinámico. Ojalá volvamos a equivocarnos en esta ocasión.

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