Mercado laboral y demografía
Análisis de coyuntura

La economía española resiste, pero envejece

La fortaleza de la economía española permite afrontar con cierto optimismo los próximos trimestres. De hecho, es muy probable que CaixaBank Research vuelva a revisar al alza las perspectivas de crecimiento para 2026 las próximas semanas. Sin embargo, los datos también ponen de manifiesto un desafío de fondo: la economía resiste y sigue creciendo, pero lo hace en un contexto de envejecimiento de la población activa española. 

Contingut disponible en

La economía española se mantiene firme en su fase expansiva, a pesar del complejo contexto internacional y del repunte de los precios de la energía. Así lo reflejan los indicadores publicados durante el verano. En el 2T 2026, el PIB creció un 2,7% interanual, un ritmo de avance superior al promedio histórico del 1,8% registrado entre el 2000 y 2025. Probablemente, el crecimiento habría sido algo mayor de no haberse producido el reciente shock energético.

La composición del crecimiento también invita al optimismo. La actividad sigue impulsada por la demanda interna privada y por las exportaciones de servicios, unos componentes que suelen mostrar una elevada inercia a lo largo del ciclo económico y que aún disponen de margen para seguir avanzando. Todo ello, además, sigue yendo acompañado de una posición macrofinanciera globalmente equilibrada y que no empeora, a diferencia de lo ocurrido en fases expansivas anteriores. La deuda privada se mantiene en niveles relativamente reducidos, mientras que la deuda pública y la posición deudora frente al exterior continúan corrigiéndose. Ello contribuye a mantener la prima de riesgo en cotas contenidas y claramente inferiores a las de economías como Francia o Italia.

Los indicadores disponibles para el 3T apuntan a que el dinamismo económico se mantiene. Los índices de clima empresarial han mejorado, impulsados por la recuperación del sector servicios y, especialmente, del turismo, que va camino de cerrar un año récord. Todo apunta a que 2026 finalizará con la visita de más de 100 millones de turistas internacionales. El consumo de los hogares también sigue mostrando una notable resiliencia. A pesar del repunte de la inflación, el crecimiento del empleo y el colchón de ahorro acumulado en los últimos años continúan sosteniendo el gasto de las familias. La tasa de ahorro ha bajado algo, pero permanece en niveles relativamente elevados.

Por su parte, el mercado laboral sigue ofreciendo registros positivos. Según los datos de la EPA del 2T, el empleo mantiene un crecimiento superior al 2%. Sin embargo, detrás de esta evolución agregada se observan dinámicas diferenciadas. El empleo sigue creciendo con fuerza entre las personas extranjeras o con doble nacionalidad, mientras que el avance de la ocupación entre los españoles se ha moderado de forma significativa, al pasar del 1,9% interanual en el 1T al 0,7% en el 2T.

Una mirada amplia revela una dinámica de carácter estructural. La capacidad de crecimiento del empleo entre la población española se ha ido reduciendo en los últimos años. La población activa española, formada por las personas que trabajan o buscan empleo, apenas ha variado desde 2019, pero ha envejecido de forma notable. En concreto, el número de españoles activos con edades comprendidas entre los 25 y los 55 años se ha reducido en más de 1,1 millones de personas. Se trata, además, de una franja de edad con niveles de participación laboral muy elevados. Actualmente, cerca del 90% de los españoles de entre 25 y 55 años forman parte de la población activa y su tasa de paro se sitúa en el 7,5%, muy cerca del mínimo histórico alcanzado en 2007, cuando descendió hasta el 6,2%.

Así, el grueso del empleo generado entre la población española durante la actual fase expansiva se ha concentrado en los extremos de la distribución por edades. Desde 2019, el número de ocupados menores de 25 años ha aumentado en torno a 300.000 personas, mientras que entre los mayores de 55 años el incremento supera el millón. La otra fuente de crecimiento del empleo ha sido protagonizada por personas extranjeras o con doble nacionalidad, con un aumento de más de dos millones de ocupados en este periodo.

La fortaleza de la economía española permite afrontar con cierto optimismo los próximos trimestres. De hecho, es muy probable que CaixaBank Research vuelva a revisar al alza las perspectivas de crecimiento para 2026 las próximas semanas. Sin embargo, los datos también ponen de manifiesto un desafío de fondo. La economía resiste y sigue creciendo, pero lo hace en un contexto de envejecimiento de la población activa española. A medio plazo, preservar la capacidad de crecimiento de la economía exigirá seguir avanzando en productividad, además de aprovechar plenamente el potencial de una fuerza laboral cada vez más diversa y envejecida.

Etiquetes:
  • Coyuntura de España
  • Demografía
  • España
  • Opinión