EUR/USD

Esperamos que el dólar mantenga su fortaleza frente al euro en los próximos trimestres. La resiliencia de la economía estadounidense nos lleva a descontar una Fed más restrictiva a corto y medio plazo de lo que veníamos anticipando, lo que debería dar cierto soporte al dólar. Además, esperamos que los precios de la energía se mantengan por encima de los niveles previos al conflicto, favoreciendo los términos de intercambio de EE. UU., una economía exportadora neta de petróleo y gas natural. Por otro lado, su sector tecnológico debería seguir atrayendo inversión extranjera, aunque este factor podría mostrar una mayor volatilidad a corto plazo. En contraste, tanto el ciclo como la inflación de la eurozona están comparativamente más expuestos al conflicto en el estrecho de Ormuz, lo que limita la capacidad del BCE para subir tipos de interés.

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  • El dólar se ha apreciado desde el inicio de las tensiones en Oriente Medio, llevando al EURUSD desde la zona de 1,20 hasta niveles próximos a 1,14. Pese a este movimiento, el cruce continúa dentro del rango definido por sus medias históricas de largo plazo, situadas en torno a 1,12 dólares por euro (media a 10 años) y 1,22 (media a 20 años).
  • Esperamos que la fortaleza relativa del dólar se mantenga durante los próximos trimestres, en línea con nuestro escenario macroeconómico y de tipos de interés, ahora que descartamos bajadas de tipos por parte de la Fed en los próximos trimestres (pensamos que se mantendrán sin cambios).
  • El contexto macroeconómico sigue siendo relativamente favorable para la divisa estadounidense. La economía de EE. UU. mantiene un mayor dinamismo que la eurozona, apoyada en la resiliencia del mercado laboral y en la fortaleza de la inversión asociada a la inteligencia artificial.
  • En cambio, la economía europea continúa mostrando dificultades para ganar tracción y permanece más expuesta a posibles repuntes de los precios energéticos. Con todo, el espacio de que dispone el BCE para subir los tipos de interés comparativamente más que la Fed parece limitado. 
  • Durante los últimos meses, la evolución del EURUSD se ha alejado parcialmente de lo que señala uno de sus principales determinantes históricos, el diferencial de tipos reales, que apunta a un dólar considerablemente más apreciado de lo que está actualmente. Los movimientos del cruce han estado más condicionados por la evolución de los precios energéticos y los cambios en el apetito por el riesgo, además de por factores geopolíticos. No obstante, resulta difícil que esta desconexión persista indefinidamente, especialmente si el diferencial de rentabilidad entre los activos estadounidenses y europeos continúa favoreciendo al dólar (tanto deuda soberana como renta variable).
  • Además, continúa el fuerte influjo de capital europeo hacia los mercados estadounidenses, especialmente hacia los sectores tecnológicos vinculados al desarrollo de la IA, proporcionando apoyo al dólar. Aunque este factor podría moderarse si aumentaran las dudas sobre la rentabilidad futura de estas inversiones, continúa siendo un importante elemento de soporte de la divisa.
  • Por último, unos precios de la energía estructuralmente más elevados también deberían seguir favoreciendo a EE. UU. como exportador neto de energía, si bien con un impacto menos negativo para la eurozona que el observado tras el inicio de la guerra de Ucrania, como ha sido el caso hasta ahora.
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