Análisis de coyuntura

Inicio de año tormentoso para la economía portuguesa

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CaixaBank Research

En 2025, la economía lusa creció un 1,9%

En 2025, la economía lusa creció un 1,9%, impulsada por la demanda interna, que contribuyó con 3,7 p. p., en especial por el crecimiento del consumo privado. La contribución de la demanda externa fue negativa (–1,8 p. p.), resultado de una fuerte desaceleración de las exportaciones (0,4% vs. 3,2% en 2024), mientras que las importaciones siguieron creciendo a buen ritmo, empujadas por el dinamismo del consumo y la inversión. En el 4T, el crecimiento intertrimestral se situó en el 0,9% (revisado +0,1 p. p.), lo que sitúa el efecto arrastre para 2026 en un 1,2% (es decir, el crecimiento anual, si se registrara un crecimiento intertrimestral del 0% en los cuatro trimestres). En este contexto, nuestro escenario contempla una previsión del 2,1% para 2026.

La previsión para 2026 incorpora los impactos que las condiciones meteorológicas adversas podrían tener en el crecimiento económico

Aunque la magnitud del efecto de estos eventos es todavía incierta, se puede esperar un impacto negativo en el 1T y un impulso a la actividad en los trimestres siguientes, como consecuencia de la recuperación de la actividad y del esfuerzo de reconstrucción de las áreas afectadas, que podría compensar en su práctica totalidad las pérdidas registradas a principios de año (aún no totalmente contabilizadas). Los indicadores de sentimiento de febrero –que ya incorporan el periodo de estas tormentas– revelan una evolución positiva. El indicador ESI de la Comisión Europea mejoró respecto a enero (se situó en los 104,3 puntos vs. 103,4 anterior) y el de clima económico del INE también subió, con mejoras en los servicios y en la industria. En cambio, el sentimiento en los sectores de la construcción y el comercio se deterioró, así como también el sentimiento de los consumidores.

El IPC vuelve a subir en febrero

La inflación general se situó en el 2,1%, frente al 1,9% en enero, impulsada por la fuerte variación intermensual en los precios de la alimentación no procesada (+0,5%) y de la energía (+0,9%). El efecto de las tormentas puede haber supuesto una presión adicional sobre los precios de la alimentación no procesada, un efecto que podría arrastrarse a lo largo del año, en una categoría que ya registró una inflación elevada el año pasado. La subyacente se mantuvo controlada, por debajo del 2%, y se situó en el 1,9% (vs. 1,8% anterior).

El saldo de la balanza corriente se redujo en 2025

En el acumulado del año, esta registró un excedente del 1,2% del PIB (3.799,8 millones de euros), una reducción de 1,0 p. p. respecto al registro de 2024. Esta evolución se justifica por un aumento del déficit de la balanza de bienes (+3.952 millones de euros respecto a 2024), por el aumento de las importaciones (+2.714 millones de euros) y la disminución de las exportaciones (–1.238 millones de euros). Por otro lado, el excedente de la balanza de servicios aumentó (+1.261 millones de euros respecto a 2024), esencialmente por el aumento de las exportaciones turísticas. Los datos disponibles muestran que el sector turístico se mantuvo dinámico en el 1T. En enero, el número de huéspedes aumentó un 3,8% interanual, manteniéndose una tendencia de mayor crecimiento en pernoctaciones de residentes. Mantenemos unas perspectivas de crecimiento estable, en un entorno de dinamismo del sector a nivel global.

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