Análisis de coyuntura

¿Los mercados desconectan el riesgo de la energía?

El conflicto en Oriente Próximo marcó el compás de los mercados financieros en un mes en el que la incertidumbre continuó muy elevada y la geopolítica siguió redefiniendo el escenario económico.

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CaixaBank Research

La incertidumbre y el apetito por el riesgo divergen en abril

El conflicto en Oriente Próximo marcó el compás de los mercados financieros en un mes en el que la incertidumbre continuó muy elevada y la geopolítica siguió redefiniendo el escenario económico. A pesar de la tregua militar, los precios de la energía y otros productos vinculados a los hidrocarburos y la región (como los fertilizantes y los combustibles) consolidaron su encarecimiento. Al mismo tiempo, los bancos centrales confirmaban un cambio de dirección hacia una política monetaria gradualmente más restrictiva (ya sea por expectativas de subidas de tipos o por una pausa en los recortes previamente esperados) y, en consecuencia, los tipos de interés soberanos se anclaban en niveles más elevados. Con todo, las bolsas se desviaron de esta tendencia y los principales índices bursátiles volvieron al terreno de las ganancias, espoleados por el renovado optimismo alrededor de las empresas de IA, la publicación de buenos resultados empresariales y una recuperación del apetito por el riesgo.

La energía sigue en tensión...

Con el estrecho de Ormuz cerrado, la Agencia Internacional de la Energía estima que, desde marzo, se ha perdido alrededor de un 10% de la oferta mundial de petróleo y que esta caída se ha acolchado, sobre todo, gracias a las existencias previamente acumuladas. El barril de petróleo Brent se mantuvo por encima de los 100 dólares en buena parte del último mes y continuó mostrando una notable volatilidad, con sesiones de distensión hasta algo por debajo de los 90 dólares por barril y otras en las que se superaron los 120 dólares. En el mercado del gas, la referencia europea TTF cotizó en la banda de los 40-50 euros por MWh. Para el promedio de 2026, los mercados de futuros siguieron apuntando a precios cercanos a los 90 dólares por barril de Brent y los 45 euros por MWh en el TTF, lo que supone incrementos del 30% y del 40% respecto a los niveles preconflicto, respectivamente, seguidos de una distensión hasta los 75 dólares y los 35 euros en el promedio de 2027 (+10% vs. preconflicto). Además, estas tensiones de precios siguieron propagándose a los precios de productos derivados, con un encarecimiento de las referencias genéricas en mercados mayoristas de diésel y combustible de avión en un abanico de entre +60% y +80% vs. preconflicto. En cotas similares se situaba el encarecimiento de los fertilizantes (urea), con el temor de que se traslade a los precios de los alimentos, que también aumentaron en abril (el índice agrícola de Bloomberg subió más de un 3% en abril y acumula algo más de un 10% en el año).

… y las bolsas recuperan el apetito por el riesgo

En EE. UU., el S&P 500 tocó nuevos máximos históricos gracias al fuerte empuje del sector tecnológico y al avance de sectores cíclicos (consumo, industriales). El rebote de las bolsas europeas también fue notable y generalizado y el Stoxx 600 EUR volvió al terreno positivo en el acumulado del año, mientras que los índices MSCI emergentes acumulaban incrementos cercanos al 15% en 2026 tanto en Asia como en América Latina. El sentimiento encontró apoyo en una positiva temporada de resultados. Al cierre de este informe, y habiendo publicado más de un 60% y un 50% de empresas del S&P 500 y el Stoxx 600 EUR, en EE. UU. entre un 70% y un 80% de las empresas superaban las expectativas en ventas y beneficios, y alrededor de un 50% batía previsiones en Europa (en línea con temporadas anteriores), mientras que los analistas mantenían unas expectativas de crecimiento de beneficios exigentes a un año vista (de casi el 20% y el 10% en EE. UU. y Europa, respectivamente).

Los tipos de interés se consolidan en niveles más elevados

A ambos lados del Atlántico, los tipos de interés soberanos continuaron presionados por las expectativas de inflación derivadas del shock energético de Oriente Próximo (los swaps cotizaban una inflación a un año vista en torno al 3,5%, tanto en EE. UU. como en la eurozona) y por la perspectiva de una política monetaria más restrictiva de lo previsto por los mercados antes de los bombardeos. Los tipos soberanos de EE. UU. y Alemania aumentaron casi 10 p. b. y 5 p. b. en el último mes, con unos tramos cortos de las curvas que subían entre 40 p. b. y 50 p. b. en lo que va de año (+20 p. b. en el caso del tramo largo). En cambio, las primas de riesgo de la periferia se mantuvieron contenidas (España algo por debajo de los 50 p. b., Portugal algo por encima de los 40 p. b.) e Italia y Francia, inicialmente más presionadas, consiguieron estrechar moderadamente sus diferenciales frente a Alemania. Por su parte, en el mercado de divisas el euro recuperó parte del terreno perdido y se apreció hasta los 1,17 dólares.

Relevo al frente de la Fed, sin cambios en tipos

La Fed mantuvo los tipos de interés en abril (tipo fed funds en el rango 3,50%-3,75%). La decisión era esperada, pero destacó el tono más cauto del banco central. La Fed mostró una mayor preocupación por la inflación y señaló una menor disposición a retomar las bajadas de tipos (al cierre de este informe, los mercados asignaban menos de un 10% de probabilidad a un recorte en 2026). La reunión estuvo marcada por la despedida de Jerome Powell como presidente. Desviándose de la tradición, Powell permanecerá como gobernador de la Fed hasta que se resuelvan de forma final y transparente los ataques legales contra la institución, que considera una amenaza para su independencia. Su sucesor deberá ser Kevin Warsh, a la espera de su confirmación final por el Senado. Por su parte, los bancos centrales de Japón e Inglaterra se ciñeron a lo esperado y mantuvieron los tipos en el 0,75% y 3,75%, respectivamente. En ambos casos, dominaron las señales hawkish, con disensiones a favor de subir tipos, y los mercados apuntan a incrementos de 25 p. b. en las reuniones de junio y julio, respectivamente.

El BCE apunta a una subida de tipos en junio

El BCE mantuvo los tipos de interés en abril (depo en el 2,00%). La decisión fue unánime, aunque la propia presidenta Lagarde reconoció que se había debatido un incremento de tipos. El BCE sostuvo una comunicación equilibrada, destacando tanto los riesgos alcistas sobre la inflación como los bajistas sobre la actividad derivados del conflicto en Oriente Próximo. En un entorno incierto, defendió ir «reunión a reunión, según evolucionen los datos» y «sin comprometerse con sendas futuras de tipos». Sin embargo, la comunicación también dejó entrever una probabilidad relevante de subir tipos en junio. El BCE destacó que la guerra en Oriente Próximo mantendrá la inflación «bien por encima del 2% en los próximos meses». Los efectos directos en inflación son visibles (en abril, la energía elevó la inflación al 3,0%) y hay señales de algunos efectos indirectos. Con todo ello, Lagarde reconoció que reevaluarán la situación en las próximas semanas, admitiendo que tiene clara la dirección de la política monetaria y sin destilar incomodidad con las expectativas de los mercados financieros (que en el último mes siguieron cotizando entre dos y tres incrementos de 25 p. b. en el tipo depo para el conjunto de 2026).

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