Mercado laboral y demografía

La desaceleración del mercado laboral español llama a la puerta

En 2019, el ritmo de creación de empleo se redujo de forma más pronunciada de lo previsto, lo cual, junto con el aumento de la población activa, está frenando la reducción de la tasa de paro. En 2020, el ritmo de crecimiento del empleo seguirá moderándose pero se mantendrá en cotas notables, similares a las del crecimiento de la actividad.

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Tras cuatro años con aumentos de alrededor de medio mi­­llón de trabajadores anuales, el ritmo de crecimiento del empleo se está reduciendo, paralelamente y como consecuencia de la desaceleración de la actividad económica. Por ejemplo, según la encuesta de población activa (EPA) el empleo aumentó un 1,8% interanual entre el 4T 2018 y el 3T 2019 (346.000 trabajadores en el acumulado de cuatro trimestres), por debajo del avance interanual experimentado entre 2015 y 2018 (+2,7% interanual promedio). En términos desestacionalizados, la ralentización del em­­pleo en el 3T fue aún más acusada, con un mínimo incremento del 0,1% intertrimestral, muy por debajo del ritmo experimentado los últimos cuatro trimestres (+0,6% en promedio). Más allá de las diferencias metodológicas con la EPA, esta reducción del ritmo de crecimiento del empleo también se observa en la afiliación a la Seguridad Social,1 cuyo ritmo de avance se situó en el 2,1% en no­­viem­­bre (excluyendo a los cuidadores no profesionales en situación de alta).

Esta ralentización en la creación de empleo es bastante generalizada por sectores de actividad. Según la EPA del 3T 2019, la ocupación en los servicios, sector que representa el 75,6% del empleo total, aumentó en 249.000 personas (4T 2018-3T 2019), un tercio menos que el año an­­­terior justamente en un trimestre, el tercero, con una esta­­cionalidad favorable. Los servicios turísticos ya acumulan varios trimestres de menor dinamismo, pero los servicios no turísticos se debilitaron en el 3T 2019 tras tres trimestres con elevada contratación. Un subsector que ha acusado especialmente la reducción de la contratación es el de hogares empleadores de personal doméstico (–8,8% interanual), un subsector que podría estar particularmente afectado por el aumento del salario mínimo.

Este menor crecimiento del empleo acontece en paralelo a un dato más positivo: el incremento de la población activa que, tras caer entre 2013 y 2017, el año pasado cambió de tendencia y empezó a aumentar (+0,3%). En el 3T 2019 se habían incorporado a la población activa 235.000 personas (acumulado de cuatro trimestres), un aumento del +1% interanual debido, en particular, a la incorporación de ex­­tranjeros (unas 200.000 personas no tenían nacionalidad española). Aunque esta cifra no corresponde necesariamente con flujos de entrada de extranjeros, ambas variables muestran el mismo cambio de tendencia. El saldo migratorio exterior se ha vuelto positivo desde 2015, alcanzando las 330.000 entradas netas en 2018, muy superior a las de 2017 (+172.000) y a las salidas netas experimentadas entre 2011 y 2014 según la Estadística de Migraciones (INE).

Como resultado, la tasa de paro ha dejado de disminuir al ritmo que nos tenía acostumbrados en los últimos años (–2 p. p. anuales en promedio entre 2015 y 2018). Así, la tasa de paro se situó en el 13,9% en el 3T 2019, una cifra similar a la del 2T (14,0%) y solamente 0,7 p. p. por debajo de la del 3T 2018 (14,6%).

Para el año 2020 prevemos que la actividad económica reduzca, de nuevo, su ritmo de avance hasta el 1,5% (frente al 1,9% estimado para 2019). En este contexto de desaceleración económica existe cierta incertidumbre sobre la velocidad de desaceleración en la creación de empleo. En anteriores episodios de ralentización económica en España, el empleo solía desacelerarse más que en el actual y de forma más pronunciada que en otras economías europeas. Es decir, la elasticidad del empleo a la actividad en España era más elevada. Sin embargo, existe cierta evidencia que muestra que dicha elasticidad podría haberse reducido en parte por la mayor flexibilidad interna que proporcionó la reforma laboral de 2012 y por el mayor uso de contratos laborales no estándares (tiempo parcial, etc.).2,3 En consecuencia, es previsible que en 2020 el em­­pleo continúe aumentando a un ritmo similar al de la actividad (+1,4%, según nuestras previsiones). Este aumento moderado del empleo, junto con el incremento previsto de la población activa (+0,8%), debería permitir que la tasa de paro continúe reduciéndose, aunque a menor ritmo, para alcanzar el 13,6% en 2020.

 

1. Para más información sobre las diferencias entre estas fuentes de datos sobre el mercado de trabajo, véase «El mercado laboral en España, ¿en función del color del cristal con el que se mira?» en el IM10/2018.

2. Para más detalle sobre el caso español, véase «Una recuperación intensiva en empleo: factores explicativos» en el IM07/2018.

3. El empleo también está resistiendo más que en otros periodos de desaceleración en Alemania, Francia e Italia (para más detalle, véase https://blog.funcas.es/el-empleo-dique-de-contencion-ante-una-recesion/).

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