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¿Están tomando las medidas adecuadas Francia e Italia?

Finalmente, la Comisión Europea no ha multado a ningún país de la eurozona tras analizar con detalle sus presupuestos públicos, pero ha dado toques de atención a siete países por la posible desviación de sus objetivos de déficit. La situación es especialmente delicada para Francia e Italia, que deberán pasar una segunda evaluación en marzo y afrontar posibles sanciones si no toman acciones concretas con calendarios precisos para acelerar el ajuste del déficit y la implementación de reformas estructurales. Ambos países han justificado la demora con el elevado esfuerzo que deberán hacer tras el deterioro del escenario macroeconómico previsto y las reformas estructurales anunciadas. ¿Hasta qué punto es así?

En Francia, las medidas de contención del gasto público incluidas en los presupuestos de 2015 han sido estimadas en 21.000 millones de euros. Este esfuerzo está repartido entre todas las administraciones, el Estado, las corporaciones locales y la Seguridad Social. A pesar de estas medidas, el gasto público está previsto que aumente un 0,2% en términos reales. Es preciso tener en cuenta que una cifra tan baja es inédita en Francia: en 2012 el aumento fue del 1,1% y en 2013 del 1,3%. Asimismo, el Gobierno prevé que el crecimiento del PIB alcance el 1% el año que viene, lo que, de ocurrir, permitiría que el peso del gasto público respecto al PIB se redujera.

Las medidas de contención del gasto público incluidas en los presupuestos italianos ascienden a 15.000 millones de euros. Sin embargo, el nivel de concreción de cómo se con­­seguirá tal ahorro es, de momento, muy inferior al del caso francés. En cambio, sí se ha concretado más cómo se llevará a cabo la importante reducción de la carga impositiva prevista, que supondrá un coste de 18.000 millones de euros. Los principales beneficiarios serán los hogares más modestos, que pagarán 80 euros menos al mes de impuestos.

Las medidas de contención del gasto anunciadas, por tanto, parece que no son menores. Pero es asimismo destacable que cuando se tienen en cuenta el conjunto de medidas (también las de reduccion de impuestos) la reducción del dé­­ficit resultante es en ambos casos muy limitada. Así, el déficit previsto por el Gobierno francés es del 4,3% (4,4% en 2014), cuando el objetivo inicialmente acordado con Bruselas era del 3,0%. En Italia el déficit previsto es del 2,6% (3,3% en 2014), frente a un objetivo del 2,2%. Aunque a regañadientes, Bruselas ha aceptado hasta cierto punto estas desviaciones sin imponer sanciones económicas de momento, pero a cambio se ha acordado la implementación de una agenda de re­­formas estructurales ambiciosa. Analicemos, pues, cómo se encuentra este otro flanco.

Francia aprobó este año el pacto de responsabilidad y so­­lidaridad, que reduce las cotizaciones sociales y el impuesto de sociedades. Este se añade al crédit d'impôt pour la compétitivité et l'emploi (desgravación fiscal aprobada en 2013) para aumentar la competitividad de las empresas. Además, en octubre anunció medidas adicionales, como la reducción de las tasas en sectores regulados, una mayor facilidad administrativa para la creación de empresas y la reducción del número de regiones.

Italia, por su parte, prevé implementar en 2015 la simplificación del sistema impositivo (delega fiscale) y la reforma fiscal. Además, Matteo Renzi se ha comprometido a aprobar la reforma del sistema judicial así como una ambiciosa reforma laboral. Esta última ya ha superado el primer obstáculo con la aprobación del borrador por parte del Senado el pa­­sado mes de octubre.

En ambos países, la lista de reformas parece ambiciosa. Se­­gún estimaciones de la OCDE, en Francia la tasa de crecimiento podría aumentar 0,3 p. p. al año durante los pró­­ximos cinco años si se implementan completamente las reformas anunciadas. En el caso de Italia, el Gobierno estima que el conjunto de reformas presentadas incrementaría el crecimiento en 0,1 p. p. en 2015 y en 0,3 p. p. en 2016.

En definitiva, parece que Francia e Italia poco a poco van cambiando el rumbo de su política económica, y empiezan a tomar medidas para relanzar el crecimiento de sus economías. De todas formas, es preciso tener en cuenta que muchas de las reformas anunciadas todavía deben ser aprobadas e implementadas. Además, ambos países presentan niveles de deuda pública muy elevados. Si quieren dejar de ser el centro de atención, deberían pisar el acelerador.

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