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El PIB avanzó un 0,7% intertrimestral en el 4T 2014. La economía española creció a buen ritmo, por encima de lo esperado, acumulando seis trimestres seguidos de expansión. De esta forma, la tasa de variación interanual del PIB para el conjunto del 2014 se situó en el 1,4%. Aunque todavía no se dispone del desglose del PIB, todo apunta a que el motor del crecimiento siguió siendo la demanda interna, sobre todo el con­­sumo de los hogares y la inversión en bienes de equipo. Asimismo, los datos más recientes también sugieren que el cambio de tendencia de la inversión en construcción se está consolidando.

Mejora de las perspectivas de crecimiento del PIB en 2015. La puesta en marcha por parte del BCE del programa a gran escala de compra de deuda pública y privada puede suponer un importante revulsivo para la economía europea. Por el momento, su impacto ya se ha dejado sentir en el tipo de cambio, depreciándose el euro un 6,8% en el mes de enero respecto al dólar. Ello favorecerá la evolución del sector exterior e impulsará el crecimiento de la economía española durante los próximos trimestres. Existe, además, otro elemento que también respaldará de forma temporal la recuperación económica este año: la caída del precio del petróleo, que ya acumula un descenso del 58,4% desde junio, reducirá la factura energética, incrementando la renta disponible de las familias y las empresas, lo que impulsará el consumo y la inversión. Todo ello nos ha llevado a revisar al alza la tasa de crecimiento del PIB para 2015 hasta el 2,3% (anterior: 1,9%). En 2016, no obstante, el menor apoyo de estos factores supondrá una cierta ralentización del avance del PIB, que se situará en el 2,1%. Estas previsiones de crecimiento son similares a las que contempla el FMI, que estima un avance del 2,0% y del 1,8% para 2015 y 2016, respectivamente.

Los indicadores de confianza apuntan a un buen inicio de año. A juzgar por el índice de sentimiento económico de la Comisión Europea de enero, la actividad económica ha seguido avanzando notablemente en el 1T 2015. Concretamente, dicho índice se situó en los 106,6 puntos, más de dos puntos por encima del promedio del 4T 2014 y claramente por encima del promedio histórico (100,7). De los distintos factores que componen el índice, destaca el fuerte avance de la confianza del consumidor, acorde con la evolución más favorable del mercado laboral. Por tanto, esperamos que el gasto de los hogares siga contribuyendo intensamente al avance del PIB a lo largo de 2015.

El descenso de los precios del petróleo apoyará la recuperación del superávit corriente en 2015. Los datos de comercio exterior de bienes de noviembre fueron favorables, ya que las exportaciones nominales crecieron un 3,2% interanual, manteniendo así la senda creciente iniciada a mediados de 2014. En cambio, las importaciones ralentizaron su tasa de crecimiento interanual hasta el 2,0% (7,7% en octubre), a causa de la caída de la factura de las importaciones energéticas. Ello contribuyó a la leve mejora que experimentó el saldo por cuenta corriente ese mes. Sin embargo, es imprescindible proseguir con políticas de ahorro y eficiencia energética e impulsar las exportaciones, puesto que el apoyo de la caída del precio del petróleo a la mejora del saldo corriente, seguramente, será solo temporal.

El sector turístico cerró 2014 con una cifra récord de turistas internacionales. De esta forma, la exportación de servicios turísticos siguió apoyando la mejora de la balanza por cuenta corriente. Concretamente, España recibió cerca de 65 millones de turistas extranjeros en 2014, lo que supone 4,3 millones más que en 2013. La mayor parte de países europeos incrementaron la emisión de turistas, salvo Rusia, cuya caída superó el 10% anual. Además, con la reciente depreciación del euro, es de esperar que la llegada de turistas extranjeros siga creciendo. Por un lado, a los turistas europeos les resultarán más caros los destinos de fuera de la eurozona, lo que favorecerá a destinos turísticos como España. Por otro lado, también es de esperar que aumente el turismo de fuera de la eurozona durante los próximos meses, ya que la depreciación del euro hará más competitivos los destinos europeos a nivel internacional. Buenas noticias para el sector turístico, por lo tanto.

La caída del precio del petróleo mantiene la inflación en te­­rreno negativo. Según el avance del INE, la tasa de inflación se contrajo cuatro décimas en enero presionada por la caída del precio del petróleo, situándose en el –1,4%. Dadas las perspectivas para el precio del petróleo, que esperamos que se mantenga en cotas bajas durante el primer semestre y que luego encauce una lenta recuperación, la tasa de inflación seguirá en terreno negativo unos meses más, y la tasa de inflación promedio para 2015 se quedará en el –0,3%. Así, España cerrará el año con una inflación por debajo de la tasa promedio prevista para la eurozona, del 0,5%, lo que le permitirá seguir ganando competitividad. En cambio, en 2016, la inflación subirá hasta el 2,0% en promedio, debido, sobre todo, a que el efecto nivel del componente energético se deshará.

Los buenos datos del mercado laboral corroboran la recuperación de la economía. En el 4T 2014, la cifra de ocupados creció por encima de lo esperado, un 1,0% intertrimestral en términos desestacionalizados, concretamente. Con este dato, se encadenan cinco trimestres de incrementos de la ocupación. Más allá del sector servicios, el avance del empleo se está consolidando en la industria y en la construcción, que anotan ahora tres trimestres de subidas. El 2014 cerró así con creación neta de empleo en todos los sectores excepto en la agricultura. El aumento del empleo en la construcción es una muestra más de que la corrección del sector inmobiliario está más cerca de completarse. Otros indicadores de la evolución del sector in­­mobiliario también muestran signos de mejora. Así, la compraventa de viviendas acumulada de 12 meses creció en noviembre un 0,7% anual, el primer avance positivo desde el 3T 2013. Asimismo, los visados de obra nueva aumentaron un 4,7% en octubre (acumulado de 12 meses).

La mejora de la actividad podría empezar a diluir el efecto desánimo. El fuerte aumento de la población activa en el 4T, de 95.200 personas y por encima de lo esperado, provocó un incremento de la tasa de actividad de tres décimas, hasta el 59,8%. En el próximo año, la recuperación económica debería frenar la senda decreciente de la población activa, que en los últimos dos años redujo la tasa de actividad desde el nivel máximo del 60,4%, alcanzado en 2012, hasta el 59,6% en 2014. Como contrapartida, sin embargo, el desempleo aumentó ligeramente, a pesar del avance de la ocupación, lo que hizo que la tasa de paro se mantuviera en el 23,7% en el 4T. De cara a los próximos meses, la senda creciente de las expectativas de creación de empleo de los distintos sectores muestra que la reactivación del mercado laboral continuará extendiéndose, poco a poco, a todo el tejido productivo. En concreto, destaca el avance de las expectativas de ocupación en la industria, que se han situado en niveles que no se alcanzaban desde el verano de 2007.

2014 se cerrará con un déficit público muy cercano al objetivo fijado, del 5,5% del PIB. Los datos de ejecución presupuestaria de las administraciones públicas hasta noviembre muestran que el cumplimiento del objetivo del déficit para 2014 es alcanzable. La mejora de la actividad está favoreciendo la corrección del déficit de la Administración central gracias, sobre todo, a la mayor recaudación impositiva. Por su parte, los ingresos de la Seguridad Social también crecieron apoyados por el aumento de la ocupación y, a su vez, el gasto cayó como consecuencia del descenso de las prestaciones sociales, principalmente, de desempleo. En cambio, las comunidades autónomas muy probablemente acabarán cerrando el ejercicio con una importante desviación respecto al objetivo fijado, pero esta se compensará con los buenos registros de la Administración central, la local y de la Seguridad Social.

El desapalancamiento del sector privado prosigue, aunque lentamente. La deuda de las familias y de las empresas no financieras se redujo de nuevo en el 3T: representa el 72,4% y el 109,7% del PIB, y acumula un descenso de 12 p. p. y de 24 p. p., respectivamente, desde el máximo alcanzado en 2010. El proceso de reducción de la deuda privada no se ha completado, tal y como refleja la sustancial bajada que todavía experimenta el saldo vivo del crédito (–6,9% interanual en diciembre). No obstante, el ritmo de caída se moderó cinco décimas con respecto al mes anterior y la tasa se situó por debajo de lo previsto. Además, los datos de concesión de nuevo crédito muestran que la re­­cuperación del crédito poco a poco va cogiendo impulso. En el conjunto de 2014, la nueva concesión de crédito a hogares para la adquisición de viviendas registró un fuerte crecimiento (23,5%). También aumentó el destinado a pymes (8,6%). En cambio, la nueva concesión a grandes empresas todavía sigue por debajo de los niveles de 2013, en parte porque estas em­­presas prefieren otras formas de financiación. Los balances ban­­carios también siguieron mejorando: la tasa de morosidad se redujo ligeramente en noviembre hasta el 12,98%, gracias a la caída del saldo dudoso por décimo mes consecutivo.

 
 
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