Colección Estudios Económicos


  • Beneficios fiscales en la empresa familiar: patrimonio y sucesiones

    NÚMERO 13

    Desde los inicios de la reforma fiscal, los representantes más cualificados de la empresa familiar habían insistido en la necesidad de revisar la fiscalidad patrimonial y sucesoria relativa a este tipo de empresas. Se consideraba que el Impuesto sobre el Patrimonio incidía negativamente en la eficacia de la empresa familiar, mermando su capacidad de autofinanciación, y que el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, a menudo, se convertía en un muro casi infranqueable, que hacía muy difícil su continuidad cuando llegaba el momento del cambio generacional. La simbiosis que existe, en este ámbito, entre las empresas y sus titulares hace que, de hecho, las cargas fiscales que recaen sobre estos últimos, al final, sean soportadas por las propias empresas.

    La primera respuesta positiva a estos planteamientos se produjo en la Ley de acompañamiento a los Presupuestos Generales del Estado del año 1994, que establecía un tratamiento más favorable para estos activos empresariales en el Impuesto sobre el Patrimonio. Desde entonces, estos beneficios fiscales no solamente se han consolidado, sino que se han extendido, en términos semejantes, al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.Hoy, los empresarios y profesionales que sean titulares de empresas familiares disponen de un marco fiscal que favorece la competitividad de sus empresas, y que,sobre todo, les permite plantearse el cambio generacional sin condicionamientos ajenos a los de su propio entorno empresarial y familiar.

    Este trabajo pretende ser una reflexión rigurosa sobre todos estos temas. Por su extensión y complejidad, se ha optado por una estructuración lógica del mismo en dos bloques: en el primero, que comprende los cuatro primeros capítulos, existe una vocación de aproximarse a los problemas y a sus soluciones, desde una perspectiva eminentemente práctica; en el segundo, que comprende los dos últimos y un anexo, se profundiza en los aspectos más marcadamente jurídicos de estos beneficios fiscales.Ambos bloques,aunque son complementarios,también pueden considerarse separadamente.

  • La sucesión en la empresa familiar

    NÚMERO 12

    Según las pocas estadísticas disponibles, de cada 100 empresas familiares que se acercan a segunda generación sólo 30 sobreviven y, de éstas, sólo 15 continúan activas en tercera generación.

    Sobre las causas de la corta vida de las empresas familiares y de las dificultades que experimentan en su desarrollo, es conveniente analizar la veracidad de una afirmación que se repite desde hace años sin haberse comprobado nunca a fondo de manera empírica.

    Así, es frecuente oír y leer que el ciclo de vida de la mayoría de las empresas familiares vendrá inexorablemente marcado por el hecho de que «el abuelo la funda, los hijos la debilitan y los nietos la entierran», o bien que el desarrollo de las capacidades empresariales de los miembros de cada generación sigue la evolución también inexorable de «un abuelo empresario, un hijo ingeniero y un nieto poeta». Sin embargo, y sin querer negar la propiedad con la que se pueden aplicar las afirmaciones anteriores a algunas situaciones reales, tampoco se puede perder de vista que sólo reflejan una parte pequeña de la verdad, pues no siempre es la generación siguiente, la del «ingeniero» o la del «poeta», la culpable de debilitar o enterrar la empresa, sino que la culpa hay que buscarla en los errores cometidos precisamente por los miembros de la primera generación y, precisamente, en la última parte de su etapa al frente de la empresa familiar.

    En la empresa familiar acostumbra a ocurrir que cuando los predecesores retrasan la sucesión, es por estar convencidos de que todavía no resulta necesario plantearla de una manera formal y definitiva, y este hecho, con frecuencia, va unido con que los predecesores también piensan que ellos están «inmunizados» frente al peligro de caer en las trampas de la empresa familiar. Con lo cual, y lo que todavía resulta más grave, sin darse cuenta de ello, estos predecesores, por un lado, no «saben» lo que necesita la empresa que ellos gobiernan y, por otro, no permiten el acceso a personas que «sepan». De aquí que resulte necesario convencerse de que las palabras clave para la solución de los problemas de sucesión son: «Planificarla » y «Pronto».

  • Los beneficios de la liberalización de los mercados de productos

    NÚMERO 11

    En los últimos años se ha acentuado la discusión sobre la diferente capacidad de creación de empleo y crecimiento económico entre la economía estadounidense y la economía europea. Para la mayoría de analistas, estas diferencias no pueden atribuirse sólo a que la fase del ciclo económico es diferente en una y otra región económica. Los trabajos incluidos en este volumen sugieren que gran parte de las diferencias en la creación de empleo entre los EE.UU. y los países europeos se deben al mayor énfasis que la política estadounidense ha puesto sobre la liberalización de los mercados de productos –de bienes y servicios–. En España, el énfasis casi exclusivo puesto en la reforma del mercado de trabajo ha hecho olvidar los beneficios que cabe esperar si nuestro país dedica más energías a la liberalización de los mercados de productos.

    Antón Costas y Germà Bel, profesores de Política Económica de la Universitat de Barcelona, han dirigido la edición de los trabajos incluidos en este volumen, y son autores de un capítulo en el que extraen lecciones para España a partir de la perspectiva comparada de la liberalización de mercados de productos.

    William Lewis es el director del McKinsey Global Institute, y René Limacher y Michael Longman son consultores de este Instituto. Estudian las diferencias en la creación de empleo entre EE.UU., Japón y cuatro países europeos –entre ellos España–, y concluyen que las rigideces en los mercados de productos son tan importantes –quizás más– que la rigidez en el mercado de trabajo para explicar por qué la creación de empleo en Europa ha sido inferior a la de EE.UU. Kees Koedijk (Universidad de Limburg, Maastricht) y Jeroen Kremers (Universidad Erasmus, Rotterdam) analizan los efectos del exceso de regulación en los mercados de productos en once países de la UE y sus vínculos con el funcionamiento de la economía, y concluyen que el grado de regulación de los mercados de productos es más importante que el grado de regulación del mercado de trabajo para explicar la capacidad de crecimiento de una economía. El último capítulo de este volumen reproduce una parte del Economic Report of the President, enviado al Congreso de los EE.UU. en febrero de 1997. Este texto, elaborado por el Consejo de Asesores Económicos del Presidente Clinton, discute y aporta reflexiones de gran interés sobre la nueva dimensión de la intervención del Estado en la economía.

  • La opinión pública ante el sistema de pensiones

    NÚMERO 10

    A finales de 1995 publicamos dentro de esta colección de estudios e informes un volumen sobre la reforma del sistema público de pensiones en España que recogía dos trabajos. El primero de estos trabajos estimaba los flujos futuros de ingresos por cotizaciones y de pagos por prestaciones hasta el año 2025, con el objetivo de averiguar la viabilidad del actual sistema de pensiones a largo plazo bajo el supuesto de ausencia de modificaciones legislativas. El segundo trabajo recogía los resultados de una encuesta sobre una muestra representativa de la población española, realizada en abril de 1995, a través de la cual se exploraba la percepción del problema y de las diversas posibilidades de solución por parte de la opinión pública española.

    A finales de 1996,un año después,publicamos un segundo volumen dedicado también al tema de las pensiones, en el que se explora una de las posibles alternativas al sistema público de reparto, con el objetivo de aportar elementos de reflexión a un debate en el que comienza a tomar cuerpo la idea de facilitar algún tipo de transición desde la situación actual, caracterizada por un predominio absoluto del sistema público de reparto, hacia una situación radicalmente distinta en la que,como mínimo, con este sistema conviva otro privado de capitalización. Concretamente, los autores exploran lo que sucedería si, a partir de 1997, los cotizantes entre 25 y 45 años pudiesen optar por quedarse en el sistema de reparto o trasladar la mitad de sus cotizaciones a un sistema de capitalización privado.

    Este volumen completa la trilogía con una nueva encuesta sobre el estado de la opinión pública ante el sistema de pensiones. Los resultados de esta encuesta se comparan con los de la que se llevó a cabo en la primavera de 1995. En 1995, la muestra fue de 1.200 entrevistados.Ahora se ha ampliado a 3.500. El cuestionario también ha sido mucho más amplio, lo cual ha permitido indagar aspectos que no lo fueron en la anterior.Como comentan los autores se ha acentuado el interés por suscribir fondos de pensiones, y existe una mayor disposición a apoyar reformas del sistema público de pensiones que favorezcan el recurso a sistemas privados de capitalización. Sorprende, sin embargo, y a pesar de estos avances, el elevado porcentaje de encuestados que declaran tener la sensación de estar poco o nada informados sobre una cuestión que, en principio, les concierne tan directamente.

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