Actividad y crecimiento

El sector exterior español impulsa la fase expansiva pospandemia

Las exportaciones españolas se han erigido como uno de los motores de crecimiento de la economía española en la actual fase expansiva tras la crisis pandémica de 2020. El peso de las exportaciones sobre el PIB ya se sitúa en el 36,0%, superando los registros prepandemia (34,7% en 2019) y, aún más, los de 2007 (25,9%), antes del estallido de la crisis financiera. En este artículo, analizamos la evolución del sector exterior español durante este ciclo expansivo y entramos en el detalle por tipo de bienes y servicios, comparándolo con el ciclo expansivo anterior (2014-2019), para entender de dónde proviene la mejora de su comportamiento.

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Catalina Becu

Las exportaciones de bienes pierden dinamismo

En el ámbito de los bienes, las exportaciones han mostrado una pérdida de dinamismo en los últimos años. Por un lado, la contribución de las exportaciones de bienes al crecimiento del PIB real ha disminuido considerablemente, al pasar de 0,75 p. p. de media anual en 2014-2019 a 0,0 p. p. en 2020-2026 (véase el segundo gráfico). Tal y como se puede ver en el tercer gráfico, la pérdida de dinamismo es generalizada, excepto en las exportaciones de otros productos.1 La ralentización es especialmente marcada en maquinaria y equipo de transporte (posiblemente reflejo de las dificultades que atraviesa el sector del automóvil), en manufacturas y en alimentación, esta última muy afectada por el mal comportamiento del sector en 2022 y 2023, fruto de la sequía que asoló el país.

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    Incluye principalmente mercancías y paquetes postales no clasificados, monedas sin curso legal y oro no monetario.

Por destino de las exportaciones, no se observan cambios sustanciales respecto al periodo prepandemia. Los países de la eurozona siguen siendo nuestros principales clientes e, incluso, aumentan su peso sobre el total, al pasar del 51,8% en 2014-2019 al 54,0% en 2020-2026. Francia y Alemania se sitúan a la cabeza, aunque pierden algo de protagonismo (0,1 y 0,6 puntos, respectivamente), un deterioro contrarrestado ampliamente por Portugal y Bélgica, que ganan 1,1 y 1,0 puntos (véase el cuarto gráfico). Dentro del top 10 de destinos, destaca principalmente la caída en la cuota del Reino Unido (casi 1 punto), relacionada con el brexit.

Las exportaciones de servicios, el pilar del crecimiento

Por lo que respecta a las exportaciones de servicios, cabe distinguir entre los servicios turísticos y los no turísticos. Los turísticos siguen siendo un pilar fundamental del sector exterior español y su aportación al crecimiento medio del PIB real se ha mantenido similar al del periodo prepandemia (0,24 p. p. en 2014-2019 y 0,23 p. p. en 2020-2026). Sin embargo, en este artículo nos queremos centrar en el capítulo de exportaciones de servicios no turísticos, donde vemos una mejoría. En particular, están contribuyendo de manera significativa al crecimiento del PIB real, al aportar 0,55 puntos de media anual en 2020-2026, por encima de los 0,33 puntos del periodo 2014-2019.

Desafortunadamente, no disponemos de índices de precios para los componentes de los servicios no turísticos, por lo que el análisis de la contribución al crecimiento de cada tipología de servicio se debe realizar a partir de los datos nominales.2 Como se observa en el último gráfico, destacan las contribuciones al crecimiento del PIB nominal de los servicios empresariales (0,3 puntos), de transporte y tecnológicos (0,1 puntos en ambos casos); los primeros, además, son los que más aumentan (2 décimas) su aportación respecto al periodo anterior.

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    De todas formas, la aportación media anual de las exportaciones de servicios no turísticos al crecimiento del PIB nominal es muy similar a la del real: ha pasado de 0,33 a 0,66 puntos, por lo que el análisis de las contribuciones al PIB nominal sigue siendo informativo.

En consecuencia, asistimos a una transformación estructural del sector exterior español, dado que el crecimiento se alimenta cada vez más de las exportaciones de alto valor añadido, en especial de servicios empresariales y tecnológicos. Se trata de actividades intensivas en conocimiento, que generan empleo cualificado –y mejor remunerado– y suelen tener productividades y márgenes relativamente elevados. En definitiva, además de exportar bienes y atraer turistas, España está exportando cada vez más conocimiento, tecnología y servicios profesionales.

Catalina Becu
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