Mercado laboral y demografía
Sector público
Actividad y crecimiento

Políticas migratorias Trump 2.0: ¿el fin del 'American Dream'?

Las políticas migratorias restrictivas no son una novedad en la historia estadounidense, ni constituyen el rasgo distintivo de la segunda Administración Trump respecto a sus predecesoras. Lo novedoso reside en la amplitud y la rapidez de su aplicación, y en su impacto potencial sobre principios constitucionales, desde la ciudadanía por nacimiento hasta las garantías procesales básicas. Ya se observan, además, algunos efectos económicos relevantes.

Content available in

El 250 aniversario de la Declaración de Independencia de EE. UU. coincide con uno de los momentos de su historia reciente en los que más se debate el alcance de uno de sus ideales fundacionales: la igualdad de todas las personas, su libertad para desarrollar un proyecto vital propio y su derecho a perseguir un futuro mejor, una visión que ha contribuido a definir el país como nación de inmigrantes y tierra de oportunidades. Las políticas migratorias restrictivas no son una novedad en la historia estadounidense, ni constituyen el rasgo distintivo de la segunda Administración Trump respecto a sus predecesoras. Lo novedoso reside en la amplitud y la rapidez de su aplicación, así como en su impacto potencial sobre principios constitucionales, desde la ciudadanía por nacimiento hasta las garantías procesales básicas. Aunque sus consecuencias sociopolíticas a medio plazo siguen siendo inciertas, ya se observan algunos efectos económicos relevantes: un menor impulso demográfico, tensiones en segmentos específicos del mercado laboral y una posible erosión de la capacidad de EE. UU. para atraer talento internacional.

Restricciones de amplio espectro: de la gestión de los flujos a la reducción del 'stock' migratorio

El giro migratorio de Trump 2.0 comenzó el mismo día de su toma de posesión. El 20 de enero de 2025, el presidente firmó varias órdenes ejecutivas destinadas a reforzar el control de la frontera, restringir el acceso al asilo, ampliar las facultades de detención y expulsión y revisar distintas vías de inmigración legal y humanitaria. Entre otras medidas, se cancelaron las citas previas para solicitar asilo que se tramitaban por vía electrónica; se reactivó el programa Remain in Mexico por el que los solicitantes de asilo deben esperar la resolución del procedimiento en suelo mexicano; se amplió el recurso a los procedimientos de expulsión acelerada; y se suspendieron o limitaron diversos programas de admisión de refugiados, autorizaciones temporales (parole) y mecanismos de protección temporal frente a la expulsión para determinadas nacionalidades. A ello se añadieron nuevas restricciones de entrada (travel bans) para ciudadanos de 19 países (ampliadas después a 39 países), mayores exigencias de control para la obtención de visados y medidas destinadas a fomentar la «autodeportación» y reducir el atractivo de la permanencia irregular.

Aunque muchas de estas herramientas tienen precedentes en administraciones anteriores, la novedad de Trump 2.0 reside en su aplicación simultánea a lo largo de todo el ciclo migratorio: desde la entrada al territorio y el acceso al asilo hasta la permanencia, la regularización o la expulsión. Obama combinó elevados niveles de deportación con mecanismos de alivio administrativo como la DACA, que protegía temporalmente de la deportación a inmigrantes indocumentados llegados al país siendo menores de edad; Trump 1.0 introdujo los travel bans, el muro fronterizo y el Remain in Mexico; y Biden trató de canalizar los flujos mediante vías legales y humanitarias, aunque endureció progresivamente la frontera. Trump 2.0 va un paso más allá al intentar reducir tanto las nuevas entradas como el stock de inmigrantes ya presentes en el país.

El cambio resulta especialmente visible en el terreno jurídico. La actual Administración intentó restringir mediante orden ejecutiva la ciudadanía automática por nacimiento reconocida por la 14.ª Enmienda de la Constitución, pero el Tribunal Supremo invalidó la medida en junio de 2026. Posteriormente, una orden de alcance más limitado también ha sido bloqueada provisionalmente por un tribunal federal. Asimismo, ha impulsado una expansión de las expulsiones aceleradas y de la detención administrativa que ha reabierto el debate sobre el alcance de las garantías procesales aplicables a los no ciudadanos y sobre los límites constitucionales de la política migratoria, incluyendo el papel de los tribunales federales en el control de las decisiones del Ejecutivo en esta materia.

Impacto económico: menor impulso demográfico y tensiones en el mercado laboral

Los efectos de las medidas descritas en la sección anterior ya han empezado a reflejarse en las dinámicas demográficas y laborales de EE. UU. Tomando como referencia las últimas proyecciones de población de la Congressional Budget Office (CBO), la llegada de la segunda Administración Trump ha comportado una reducción significativa de los flujos de inmigración neta previstos para los próximos años (véase el primer gráfico). Aunque la CBO ya anticipaba una normalización de los flujos tras los elevados registros de los años anteriores, en septiembre de 2025 redujo en 1,6 millones su previsión de inmigración neta para ese año respecto a la publicada en enero. En conjunto, la inmigración neta acumulada entre 2025 y 2030 sería aproximadamente 3,5 millones inferior a la prevista antes de la llegada de la actual Administración.1 Esta revisión es especialmente relevante porque el país ya se encuentra en una fase en la que la inmigración es decisiva para sostener el crecimiento demográfico, una dependencia que se intensificará a partir de 2030, cuando, según la propia CBO, las defunciones superarán a los nacimientos y el saldo vegetativo pasará a ser negativo (véase el segundo gráfico).

  • 1

    Estimación a partir de Congressional Budget Office (2025), «The Demographic Outlook: 2025 to 2055» y Congressional Budget Office (2026), «The Demographic Outlook: 2026 to 2056».

Las implicaciones trascienden la dimensión demográfica y alcanzan directamente al mercado de trabajo. Los inmigrantes representan cerca de una quinta parte de la fuerza laboral estadounidense (19,1% en 2025) y desempeñaron un papel fundamental en la expansión del empleo observada tras la pandemia.2 Sin embargo, el crecimiento de la población activa nacida en el extranjero se ha moderado significativamente desde 2025 en consonancia con la desaceleración de los flujos migratorios. Algunas estimaciones atribuyen a la menor inmigración entre el 40% y el 60% de la desaceleración de la creación de empleo no agrícola observada durante 2025, aunque el debilitamiento más general de la demanda laboral también desempeñó un papel relevante.3 Aunque por ahora no se observa una escasez generalizada de mano de obra ni un impacto significativo sobre los salarios agregados, los efectos ya son visibles en ciertas actividades y territorios donde el porcentaje de mano de obra extranjera es más elevado. El Beige Book de la Reserva Federal de octubre de 2025 ya identificaba tensiones de oferta laboral en agricultura, construcción, hostelería y manufacturas asociadas a los cambios en la política migratoria, con menciones explícitas a dificultades de contratación, retrasos en ciertos proyectos y presiones salariales en determinados mercados regionales, aspectos que han sido recogidos también en informes posteriores.4

Un canal adicional afecta a la capacidad de EE. UU. para atraer talento internacional. Las restricciones migratorias no se han limitado a empleos de menor cualificación: también alcanzan a estudiantes, investigadores y trabajadores con estudios superiores. En el ámbito universitario, las nuevas matriculaciones internacionales cayeron un 17% en otoño de 2025 y los centros encuestados sitúan las dificultades para la obtención de visados y las restricciones de viaje entre los principales factores explicativos.5 Este retroceso resulta especialmente importante porque las universidades constituyen una de las principales puertas de entrada al mercado laboral para el talento internacional y una fuente esencial de capital humano para sectores intensivos en conocimiento.6 A ello se añaden nuevas restricciones y mayores exigencias burocráticas para determinados visados académicos y profesionales, que han incrementado la incertidumbre en actividades como la tecnología, las finanzas, la investigación científica o la innovación avanzada. Todavía es pronto para concluir que se está produciendo una reasignación de talento hacia otros destinos, pero, de consolidarse, esta tendencia podría limitar la disponibilidad del capital humano necesario para aprovechar plenamente el actual ciclo inversor en IA y traducirlo en ganancias de productividad.7

  • 2

    Bureau of Labor Statistics (2026), «Labor Force Characteristics of Foreign-Born Workers: 2025».

  • 3

    Mongey, S. (2025), «Immigration Can’t Explain Declining Employment Growth».

  • 4

    Federal Reserve System (2025), «Beige Book, October 2025».

  • 5

    Baer, J. y Ekin, S. (2025), «Fall 2025 Snapshot on International Student Enrollment».

  • 6

    Según datos de la National Science Foundation, cerca de tres cuartas partes de los titulados internacionales que obtuvieron un doctorado en ciencia e ingeniería en EE. UU. entre 2017 y 2019 con un visado temporal todavía residían en el país en 2023.

  • 7

    Véase el Dossier «Presente y futuros de la nueva economIA», en el IM05/2026.

Medidas contra la historia…

La experiencia sugiere que las restricciones migratorias rara vez eliminan las necesidades económicas que impulsan los movimientos de población. En EE. UU., tanto la Chinese Exclusion Act de 1882 como la finalización del programa Bracero en 1964 se justificaron, en parte, por la expectativa de mejorar las oportunidades laborales de la población nativa.  Sin embargo, la evidencia posterior apunta a efectos limitados sobre los salarios y el empleo, mientras que los principales ajustes se produjeron a través de cambios tecnológicos, reorganizaciones productivas o una menor actividad económica en los territorios más afectados.  Aunque responde a un contexto institucional distinto, la experiencia británica tras el brexit apunta en una dirección semejante. El fin de la libre circulación de trabajadores europeos en enero de 2021 provocó una reducción significativa de la inmigración procedente de la UE y tensiones de oferta laboral en determinados sectores, especialmente aquellos más dependientes de trabajadores comunitarios.  Sin embargo, parte de esa caída fue compensada posteriormente por una mayor llegada de inmigrantes de fuera de la UE, sin que la evidencia disponible apunte a mejoras generalizadas del empleo o los salarios de la población nativa atribuibles al endurecimiento migratorio.

La principal lección es que una política migratoria eficaz requiere algo más que restricciones de entrada. También necesita mecanismos creíbles de cumplimiento de la legislación, seguridad jurídica para trabajadores y empresas, y cooperación con los países vecinos para gestionar flujos que responden a fuerzas económicas y demográficas de largo plazo. Además, la pérdida de competitividad relativa de algunos sectores industriales estadounidenses frente a China difícilmente puede explicarse por la inmigración. La capacidad innovadora, las infraestructuras, la calidad institucional, la disponibilidad de capital humano adecuado y la fortaleza de los ecosistemas tecnológicos y productivos parecen factores mucho más determinantes para explicar la posición competitiva de una economía. En este sentido, la política migratoria puede complementar una estrategia de competitividad, pero difícilmente sustituirla.

En un contexto de envejecimiento poblacional,11 la cuestión no es tanto si EE. UU. seguirá siendo una nación de inmigrantes, sino si mantendrá la capacidad de atraer y retener el talento y la mano de obra que han contribuido históricamente a su dinamismo y competitividad económicos, y, con ello, a su condición de tierra de oportunidades.12 Esta circunstancia bien pudiera ser aprovechada por la UE para impulsar su ambiciosa (y necesaria) agenda de competitividad,13 poniendo quizás los mimbres para alumbrar un European Dream.

Tags:
  • Crecimiento
  • Demografía
  • Mercado de trabajo
  • Migración
  • Salarios