La inflación se contrajo significativamente en febrero, hasta el -0,2%. Los motivos de esta reducción son, por un lado, la mayor caída del precio de la energía de los últimos cuatro meses (del -8% interanual) y, por otro lado, un menor avance del precio de los alimentos no elaborados (del 1,4% interanual en enero al 0,3% interanual en febrero).
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La inflación se contrajo ligeramente en marzo, hasta el -0,1%.
El crecimiento de la eurozona acelera hasta el 0,6% intertrimestral en el 1T 2016, un ritmo 2 décimas superior a lo previsto.
Los motivos de la reducción de la inflación hasta el -0,2% en abril son, por un lado, una fuerte caída del precio de la energía (del -8,6% interanual) y, por el otro, un menor avance del precio del componente servicios (del 1,4% interanual en marzo al 1% interanual en abril) que, a su vez, ha impactado negativamente en la inflación subyacente en 2 décimas.
Los motivos del aumento paulatino de la inflación hasta el -0,1% en mayo son, por un lado, una menor caída del precio de la energía (del -8,1% interanual) y, por el otro, un mayor avance del precio del componente servicios (del 0,9% interanual en abril al 1,0% interanual en mayo) que, a su vez, ha impactado positivamente en la inflación subyacente en 1 décima.
Los motivos del aumento de la inflación hasta el 0,1% en junio son debidos especialmente a la menor caída del precio de la energía (del -8,1% interanual en mayo al -6,5% interanual en junio), y, en menor medida, al mayor avance del precio del componente servicios (del 1,0% interanual en mayo al 1,1% interanual en junio).
El elevado peso de los préstamos dudosos en los balances de los bancos italianos, especialmente en los casos de BMP y Popolare, en un contexto de bajo crecimiento económico y alta incertidumbre por el brexit provoca dudas sobre la solvencia de la banca italiana.
Los motivos del aumento de la inflación hasta el 0,2% en julio son debidos especialmente al mayor aumento de los precios del componente alimentario (del 0,9% interanual en junio al 1,4% interanual en julio) y, en menor medida, al mayor avance del precio del componente servicios (del 1,1% interanual en junio al 1,2% interanual en julio).
El crecimiento de la eurozona se desaceleró tres décimas, según lo esperado, y continúa con una recuperación gradual tras un 1T 2016 que había sorprendido al alza.
El incremento de la inflación se debe a una menor disminución de los precios del componente energético (del –5,7% interanual en agosto al –3% interanual en septiembre), un avance ligeramente superior del precio del componente servicios (del 1,1% interanual en agosto al 1,2% interanual en septiembre) y la estabilidad del componente de alimentos procesados, alcohol y tabaco (0,5% interanual en agosto y septiembre).
El incremento de la inflación general se debió a una menor disminución de los precios del componente energético (del –3,0% interanual en septiembre al –0,9% en octubre), que más que compensó la desaceleración del componente de alimentos no procesados (del 1,1% interanual en septiembre al 0,2% en octubre).
A falta de conocer la composición del PIB y el detalle para todos los países, los datos disponibles hasta la fecha apuntan a que la demanda interna sigue siendo el principal sostén del crecimiento de la eurozona.
El incremento de la inflación general se debió a una aceleración de los precios del componente de alimentos, alcohol y tabaco (del 0,4% interanual en octubre al 0,7% en noviembre), que más que compensó una disminución ligeramente mayor del componente energético (del -0,9% interanual en octubre al -1,1% en noviembre).
El incremento de la inflación general se debió, principalmente, al incremento de los precios del componente energético (2,5% interanual, primera variación en positivo desde junio de 2014) y de los alimentos no procesados (del 0,7% interanual en noviembre al 2,1% en diciembre).
La recuperación de la eurozona se afianza, con un ligero aumento del ritmo de crecimiento en términos intertrimestrales (0,5% frente al 0,4% en el trimestre anterior).
El incremento de la inflación general se debió, principalmente, al incremento de los precios del componente energético (8,1% interanual respecto al 2,6% en diciembre) y de los alimentos no procesados (del 2,1% interanual en diciembre al 3,3% en enero).
El incremento de la inflación general se debió al componente energético (9,2% en febrero respecto al 8,1% en enero) y al de alimentos no procesados (5,2% en febrero respecto al 3,5% en enero).
La reducción de la inflación general se debió a una menor contribución del componente energético (7,3% en marzo respecto al 9,3% en febrero) y del de alimentos no procesados (3,0% en marzo respecto al 5,3% del mes anterior), así como una desaceleración de la inflación subyacente.
El BCE mantuvo el tipo refi en el 0,00%, así como el tipo de interés de la facilidad marginal de crédito y la remuneración de la facilidad de depósito en el 0,25% y el –0,40%, respectivamente.
El aumento de la inflación general se debió a una mayor contribución de los servicios (1,8% en abril respecto al 1,0% en marzo), en parte contrarrestado por un menor avance de los precios de los alimentos no procesados (0,9 p. p. inferior al mes de marzo).