La Fed se acerca a una nueva subida de tipos tras unos datos del IPC de agosto que sugieren una desinflación más paulatina de lo esperado. Además, la resiliencia del mercado laboral, unas condiciones financieras acomodaticias y las últimas declaraciones del presidente Warsh en Jackson Hole han llevado a los inversores a descontar una subida en septiembre con una probabilidad del 90%. Aunque no esperamos que aumente la orientación para futuras reuniones, la Fed actualizará su cuadro de previsiones macro y el dot-plot.
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La inflación general se mantuvo en agosto en el 3,4% interanual y la núcleo se moderó hasta el 2,4%, aunque ambas aceleraron en términos mensuales, hasta el 0,4% y el 0,3%, respectivamente. El encarecimiento del petróleo impulsó la gasolina y las tarifas aéreas, al tiempo que el shelter volvió a ganar fuerza. Los efectos indirectos siguen siendo limitados, pero el dato, junto con la fortaleza del empleo en agosto, reforzó las expectativas de subidas de tipos de la Fed.
La inflación general sube 6 décimas hasta el 4,9% en septiembre, mientras que la subyacente sube 2 décimas hasta el 3,1%. El dato de inflación general se sitúa por encima del rango esperado en el escenario de CaixaBank Research, que contempla una moderación de los precios de la energía. El dato de septiembre también ha sorprendido al alza por el repunte de los bienes industriales.
La inflación general de la eurozona subió hasta el 3,8% interanual en septiembre (+0,6 p. p. respecto a agosto), empujada por la aceleración de los precios energéticos (+18,8% interanual), que aportaron más de 1,5 p. p. al conjunto de la inflación. Excluyendo la energía y los alimentos, la inflación se mantuvo prácticamente estable en el 2,5%. Los efectos indirectos del shock energético siguen siendo limitados, aunque en septiembre se produjeron un rebote fuerte de los alimentos no elaborados y algunas presiones en los servicios que habrá que monitorizar. En conjunto, el dato refuerza la estrategia del BCE de realizar un endurecimiento «controlado» de la política monetaria, con una nueva subida de tipos prevista para diciembre.
La inflación de julio evolucionó según lo previsto. Si bien la inflación subyacente avanzó una décima, apoyada en la recuperación de la demanda doméstica, la caída del precio de los carburantes ha mantenido estancada la inflación general.
La tasa de inflación se va recuperando de acuerdo con lo esperado.
En agosto, la notable bajada del precio del petróleo arrastró la inflación general a terreno negativo, tras solamente dos meses en positivo.
Sorprende que la tasa de inflación se mantenga estable: la inflación debería haberse situado en niveles inferiores a nuestra previsión debido a la recaída del precio del petróleo, pero se vio compensada por el aumento del precio de los alimentos frescos y de los bienes industriales no energéticos.
En septiembre, la tasa de inflación se redujo más de lo previsto, empujada por la caída del precio de los carburantes y la electricidad.
El IPCA se sitúa en terreno negativo debido a la importante reducción en el precio de la energía (del 8,9%), algo mayor de lo esperado, prolongando los efectos ya observados en el mes anterior.
En octubre, la tasa de inflación avanzó según lo previsto. Se espera que dicho avance se deba al comportamiento de los carburantes y lubricantes, cuyos precios habrían caído menos que en 2014.
El avance de la inflación en octubre, acorde con lo previsto, fue consecuencia de que la bajada de los precios de los carburantes y los lubricantes fue menor que la registrada en el mismo mes de 2014.
En noviembre, la tasa de inflación se recuperó según lo previsto. Se espera que el avance se deba al comportamiento de los carburantes y lubricantes, cuyos precios habrían caído menos que en octubre.
La inflación se estabilizó en el 0,1% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
El incremento de la inflación en noviembre, acorde con el dato avanzado, fue resultado de que el descenso de los precios de los carburantes y los lubricantes fue menor que el registrado en octubre.
En diciembre, la tasa de inflación siguió recuperándose, resultado de la caída más atenuada de los precios de la energía en términos interanuales. Este avance de la inflación fue, sin embargo, menor de lo esperado, ya que en diciembre el precio del petróleo acabó cayendo más de lo previsto.
La inflación se estabilizó en el 0,2% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
El aumento de la inflación en diciembre, que coincide con el dato avanzado por el INE, fue resultado de una caída de los precios de la energía más suave que en noviembre en términos interanuales.
La inflación sorprende a la baja en enero con un descenso de 3 décimas, mientras que nosotros contemplábamos una leve recuperación.
El IPC ha registrado una variación interanual del -0,8% en febrero, lo que supone un descenso de 5 décimas respecto al dato del mes anterior (-0,3%).