La inflación de EE. UU. se mantuvo estable en febrero, con una tasa general del 2,4% interanual, y una núcleo (excluyendo alimentos y energía) del 2,5%. El desglose del dato arroja señales positivas sobre la trayectoria de la inflación en EE. UU. Sin embargo, no anticipamos que altere la hoja de ruta de la Fed de mantener los tipos de interés sin cambios a corto plazo, en medio de un contexto en el que los riesgos inflacionistas se mantienen sesgados al alza e intensificados con las tensiones en Oriente Próximo.
Resultats de la cerca
La inflación general sube en marzo 1 punto hasta el 3,3%, mientras que la subyacente se mantiene en el 2,7%, según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE. Esta subida se debe al aumento de los precios de la energía, en especial de los carburantes, como consecuencia de la escalada del conflicto en Oriente Próximo. El resto de los componentes del IPC se han mantenido contenidos y en línea con nuestras previsiones.
La inflación general de la eurozona subió al 2,5% en marzo, en un rebote previsible ante el encarecimiento de los precios energéticos derivado del conflicto en Oriente Próximo, mientras que la núcleo bajó al 2,3%. Este dato todavía es demasiado prematuro para alterar la hoja de ruta del BCE y decantar una posible subida de tipos en la reunión del próximo 30 de abril. La clave es la propagación del encarecimiento de la energía al resto de precios de la cesta. La incertidumbre es muy elevada y favorece una actitud de «espera en alerta» por parte del BCE, con los riesgos sesgados hacia alguna subida de tipos, pero a la expectativa de acumular información sobre la propagación del shock energético. Los mercados cotizan subidas de tipos graduales en 2026 (+75 p. b. casi al 100%), pero sin urgencias (la probabilidad de un incremento de 25 p. b. en abril es del 50%).
La inflación general de EE. UU. subió hasta el 3,3% interanual en marzo, el nivel más alto desde mayo de 2024, y la núcleo avanzó ligeramente hasta el 2,6%. El aumento de la inflación general se debió al incremento de los precios energéticos como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo, mientras que las presiones inflacionistas se mantuvieron más contenidas en el resto de los componentes, sugiriendo que, por ahora, el traspaso del aumento de la energía al de la cesta de consumo no se ha producido. Sin embargo, entre el descenso limitado de la inflación en los últimos cuatro meses, junto con el nuevo repunte de la energía, la Fed probablemente vuelva a mantener los tipos de interés en la próxima reunión del 29 de abril. No obstante, la Fed también corre el riesgo de que mayores precios puedan generar un enfriamiento indeseado de la actividad, especialmente dada la actual fragilidad del mercado laboral como punto de partida. Por lo tanto, el elevado grado de incertidumbre sigue favoreciendo una estrategia de «esperar y ver» la evolución de la economía.
La inflación general cae en abril 2 décimas hasta el 3,2%, mientras que la subyacente baja 1 décima hasta el 2,8%, según el indicador adelantado del IPC publicado por el INE, y se sitúa en el rango esperado por CaixaBank Research. Este retroceso responde principalmente al descenso de los precios de la electricidad, mientras que el precio de los carburantes ha aumentado respecto a marzo. El aumento de precios en el resto de componentes del IPC se ha mantenido contenido, conforme a nuestras previsiones.
El incremento de la inflación fue acorde con lo previsto (el consenso de Bloomberg pronosticaba exactamente un 3,0% de la general y un 2,2% de la núcleo). Dos grandes fuerzas hacían prever estos movimientos. Por un lado, el persistente encarecimiento energético a raíz del conflicto en Oriente Próximo. Por el otro, el efecto calendario de Semana Santa, que cada año distorsiona alguna décima los datos de primavera, y seguramente contribuyó a moderar la última cifra de inflación núcleo.
La inflación general subió en abril hasta el 3,8% interanual (+0,5 p. p. respecto a marzo, hasta el nivel más alto desde 2023), y la núcleo avanzó hasta el 2,8% (+0,2 p. p.). El aumento de la inflación ya se prevía debido al incremento de los precios energéticos como consecuencia del conflicto en Oriente Próximo. Sin embargo, las presiones de fondo en servicios, que impulsaron la inflación núcleo y no acaban de aflojar del todo, junto al repunte de precios de alimentos, sesgan al alza los riesgos de cara a los próximos meses. Todo ello refuerza la decisión de la Reserva Federal de mantener los tipos de interés sin cambios.
La inflación general se mantiene en el 3,2%, mientras que la subyacente sube 1 décima hasta el 2,9%. Ambas se sitúan en el rango esperado por CaixaBank Research. La inflación podría repuntar ligeramente los próximos meses. El repunte debería estar concentrado en la categoría de energía, tras la retirada de los descuentos fiscales en electricidad y gas a principios de junio.
La inflación de julio evolucionó según lo previsto. Si bien la inflación subyacente avanzó una décima, apoyada en la recuperación de la demanda doméstica, la caída del precio de los carburantes ha mantenido estancada la inflación general.
La tasa de inflación se va recuperando de acuerdo con lo esperado.
En agosto, la notable bajada del precio del petróleo arrastró la inflación general a terreno negativo, tras solamente dos meses en positivo.
Sorprende que la tasa de inflación se mantenga estable: la inflación debería haberse situado en niveles inferiores a nuestra previsión debido a la recaída del precio del petróleo, pero se vio compensada por el aumento del precio de los alimentos frescos y de los bienes industriales no energéticos.
En septiembre, la tasa de inflación se redujo más de lo previsto, empujada por la caída del precio de los carburantes y la electricidad.
El IPCA se sitúa en terreno negativo debido a la importante reducción en el precio de la energía (del 8,9%), algo mayor de lo esperado, prolongando los efectos ya observados en el mes anterior.
En octubre, la tasa de inflación avanzó según lo previsto. Se espera que dicho avance se deba al comportamiento de los carburantes y lubricantes, cuyos precios habrían caído menos que en 2014.
El avance de la inflación en octubre, acorde con lo previsto, fue consecuencia de que la bajada de los precios de los carburantes y los lubricantes fue menor que la registrada en el mismo mes de 2014.
En noviembre, la tasa de inflación se recuperó según lo previsto. Se espera que el avance se deba al comportamiento de los carburantes y lubricantes, cuyos precios habrían caído menos que en octubre.
La inflación se estabilizó en el 0,1% como resultado de la actuación de dos fuerzas opuestas, que se compensaron entre sí.
El incremento de la inflación en noviembre, acorde con el dato avanzado, fue resultado de que el descenso de los precios de los carburantes y los lubricantes fue menor que el registrado en octubre.
En diciembre, la tasa de inflación siguió recuperándose, resultado de la caída más atenuada de los precios de la energía en términos interanuales. Este avance de la inflación fue, sin embargo, menor de lo esperado, ya que en diciembre el precio del petróleo acabó cayendo más de lo previsto.