A cierre de este informe, el conflicto en Oriente Próximo sigue abierto y sigue tensionando los precios de la energía y sus derivados. La duración del conflicto será determinante para evaluar su impacto económico. En la región se produce casi el 30% del crudo y el 20% del gas mundiales; este último es un insumo clave en la producción de fertilizantes y helio, fundamental para la producción de semiconductores; y, además, en ella se encuentran dos de las principales vías marítimas del mundo: los estrechos de Ormuz y de Bab-el-Mandeb (en el Mar Rojo). Asimismo, existen elementos que pueden presionar para acelerar una salida al conflicto, como la pérdida de popularidad de Trump (que puede pasarle factura en las mid-term) o el elevado coste económico de la guerra. Dada la incertidumbre del entorno, nuestras previsiones económicas se anclan en los precios de la energía cotizados en los mercados.