El PIB mantiene un buen tono en un entorno desafiante
El crecimiento del PIB mantiene un tono robusto en el 3T. El PIB creció un 0,6% intertrimestral en el 3T 2026 (2,7% interanual), un registro 0,1 p. p. inferior al del trimestre anterior. El dato ha coincidido con la previsión que teníamos de crecimiento para este trimestre. En línea con los trimestres anteriores, el crecimiento ha presentado una composición favorable. La actividad avanza apoyada en el consumo privado y la inversión. En este trimestre, el consumo público también ha tenido un papel destacable. En cualquier caso, cabe remarcar la fortaleza del consumo de los hogares, dado el contexto de presiones sobre el poder adquisitivo fruto del aumento de la inflación. Esta fortaleza refleja, en parte, la confianza en la capacidad de crecimiento de la economía, a pesar de todas las tensiones geopolíticas, y también es resultado del margen de maniobra que otorga la elevada tasa de ahorro de los hogares para hacer frente al shock inflacionista. Por su parte, las exportaciones crecen con fuerza, tanto las de bienes como las de servicios. En su conjunto, se trata de un buen dato que cimienta la visión de que la economía goza de una buena inercia de crecimiento.
Dato
- En términos intertrimestrales el PIB avanzó un 0,6% en el 3T 2026 (0,7% en el 2T). En términos interanuales, el PIB creció un 2,7% (una décima más que en el trimestre anterior).
- La demanda interna aportó 2,6 p. p. al crecimiento interanual del PIB, mientras que la demanda externa hizo una aportación prácticamente nula. En términos intertrimestrales, la demanda interna aportó 0,5 p. p. al crecimiento del PIB y la demanda externa, 0,1 p. p.
- La productividad por hora trabajada avanzó un 0,4% interanual en el 3T 2026 y un 0,8% por trabajador.
Valoración
- El crecimiento del PIB mantiene un tono robusto en el 3T. El PIB creció un 0,6% intertrimestral en el 3T 2026 (2,7% interanual), un registro 0,1 p. p. inferior al del trimestre anterior. El dato ha coincidido con la previsión que teníamos de crecimiento para este trimestre. En línea con los trimestres anteriores, el crecimiento ha presentado una composición favorable. La actividad avanza apoyada en el consumo privado y la inversión. En este trimestre, el consumo público también ha tenido un papel destacable. En cualquier caso, cabe remarcar la fortaleza del consumo de los hogares, dado el contexto de presiones sobre el poder adquisitivo fruto del aumento de la inflación. Esta fortaleza refleja, en parte, la confianza en la capacidad de crecimiento de la economía, a pesar de todas las tensiones geopolíticas, y también es resultado del margen de maniobra que otorga la elevada tasa de ahorro de los hogares para hacer frente al shock inflacionista. Por su parte, las exportaciones crecen con fuerza, tanto las de bienes como las de servicios. En su conjunto, se trata de un buen dato que cimienta la visión de que la economía goza de una buena inercia de crecimiento.
- El balance de riesgos sobre nuestro escenario de previsiones para 2026 se mantiene equilibrado, dado que el PIB del 3T se ha situado en consonancia con lo previsto (crecimiento previsto del 2,6%).
Desglose de los datos: principales mensajes
- La demanda interna se mantiene como el principal motor de crecimiento, con una aportación de 0,5 p. p. a la variación intertrimestral (t/t) del PIB. El consumo privado ha sido el principal motor de crecimiento, con un avance del 0,6% t/t. Esta tasa de crecimiento hay que ponerla en valor dado el contexto retador del trimestre, marcado por el repunte del precio de la energía tras el reinicio de las hostilidades entre EE. UU. e Irán a finales de julio. Por su parte, la inversión creció un 0,7% t/t, impulsada principalmente por la inversión en construcción (1,0% t/t), tanto la residencial como la no residencial, y por la inversión en intangibles (0,8% t/t). En esta ocasión la inversión en equipo ha tenido un comportamiento más modesto, con un crecimiento de apenas 0,2% t/t. No obstante, los inventarios retrocedieron, por lo que la formación bruta de capital, que incluye la inversión en capital fijo más los inventarios, apenas avanzó. Por su parte, el consumo público ha acelerado el ritmo de crecimiento hasta el 0,9% t/t. De este modo, incluyendo los inventarios, de los 0,5 p. p. de aportación trimestral de la demanda interna, 0,3 p. p. corresponden al consumo privado y los restantes 0,2 p. p. al consumo público.
- La demanda externa mantiene una tónica de recuperación. En términos intertrimestrales, la demanda externa ha aportado 0,1 p. p. al PIB. Esto es fruto de un crecimiento de las exportaciones algo superior al de las importaciones, del 1,3% t/t frente al 1,1% t/t, respectivamente. Dentro de las exportaciones, las de bienes crecieron un 1,1% t/t y las de servicios, un 1,5% t/t. Cabe destacar que en términos interanuales la demanda externa ha pasado a realizar una contribución positiva (aunque muy pequeña), tras encadenar siete trimestres consecutivos de contribuciones negativas. Esto es gracias a la recuperación de las exportaciones de bienes, que han presentado la primera variación interanual positiva, del 0,8%, tras cinco trimestres en negativo, a la fortaleza que presentan las exportaciones de servicios, y a cierta moderación en el crecimiento de las importaciones totales, que en el 3T crecieron un 3,9% frente al promedio del 5,5% del 2025.
- La productividad mejora levemente en el 3T. El PIB ha crecido según lo previsto en el 3T a pesar de que el crecimiento del empleo ha sido algo más flojo de lo esperado. La contrapartida es la mejora de la productividad. Concretamente, el ritmo de crecimiento del PIB por ocupado (por puesto de trabajo equivalente a tiempo completo) y el PIB por hora trabajada aceleraron el ritmo de crecimiento en el 3T, hasta el 1,1% y el 0,4% en términos interanuales, respectivamente. Ello supone una mejora de más de medio punto respecto al registro del 2T en ambos casos. De todas formas, cabe interpretar estos datos con cautela, ya que las cifras trimestrales de productividad suelen ser algo volátiles y todavía es pronto para poder afirmar que se está produciendo un cambio de tendencia. Si tomamos algo más de perspectiva, el crecimiento de la productividad sigue siendo muy exiguo: en el último año, el crecimiento promedio de la productividad por trabajador y por hora trabajada ha sido del 0,2% y el 0,3%, respectivamente.




