La diversificación sectorial de las exportaciones españolas

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Jordi Singla
20 de marzo de 2017

Las exportaciones de bienes españolas han exhibido un desempeño excepcional en la última década. Además, ello ha ido acompañado de un aumento de su diversificación sectorial, lo que es una muestra de que las empresas españolas pueden ser competitivas en múltiples sectores a nivel internacional. También, en clave positiva, una ma­­yor diversificación de las exportaciones hace a la eco­­no­­mía española menos vulnerable a shocks sectoriales.

Una primera aproximación para medir el grado de diversificación de las exportaciones de un país consiste en calcular un coeficiente de Gini. Este coeficiente toma valores comprendidos entre el 0, la máxima diversificación, y el 100, la máxima concentración (cuando un país exporta únicamente un solo bien). A partir de datos de Comtrade,1 y usando un grado de desagregación de 96 subsectores, puede apreciarse que el grado de concentración sectorial en los principales países de la eurozona es similar y, en general, puede decirse que este se ha reducido a partir de la adopción del euro en el año 2000. Portugal y España son los países europeos en los que más descendió la concentración sectorial entre 2000 y 2014. Alemania y Francia también la redujeron, aunque en menor medida, mientras que en Italia quedó invariada, aunque partía de un grado de concentración más bajo. De este modo, España y Portugal cuentan en la actualidad con una concentración sectorial de sus exportaciones inferior a la de los otros grandes países de la eurozona (Francia, Italia y Alemania).

Si se usa un nivel de agregacion más amplio (de 27 sectores en lugar de los 96 subsectores), se mantiene la tendencia hacia una menor concentración sectorial entre los años 2000 y 2014 en los países europeos. Sin embargo, España aparece con un nivel de concentración similar al de Alemania y más concentrada que Francia, Italia y Portugal. Ello sugiere que las exportaciones españolas tienen un elevado grado de diversificación intrasectorial, es decir, entre los subsectores que conforman un sector.

Más allá del grado de diversificación, también resulta pertinente analizar los cambios en la composición sectorial. En primer lugar, destaca que las exportaciones españolas variaron su composición sectorial entre los años 2000 y 2014 en mayor medida que otras grandes economías europeas. Los sectores que experimentaron ma­­yores aumen­­tos de su cuota en el total de las exportaciones españolas fueron el químico, el farmacéutico y el de alimentación, cuya cuota conjunta pasó del 25,0% en 2000 al 31,2% en 2014 y, lo que es más significativo, tuvieron un papel muy importante en el crecimiento de las exportaciones, con una contribución al crecimiento del 58,9%, con­­cretamente. Es especialmente destacable la aportación del sector alimentario, con una contribución del 26,8% al avance total de las exportaciones. Si bien hay que considerar que el sector alimentario gana terreno en los principales países europeos, y también en EE. UU. y en China, el caso español es el más acentuado en términos cuantitativos. Dentro de este sector, las mayores ganancias se dieron en carnes, frutas y verduras, mientras que en otros países el protago­nis­­mo estuvo en los lácteos y los cereales.

Entre los sectores que vieron una reducción de su peso, des­­taca el sector del automóvil, que perdió cuota en el to­­tal de las exportaciones españolas de forma continuada, pasando del 23,7% en 2000 al 16,2% en 2014. Pese a la pérdida de cuota, el sector sigue siendo competitivo y aportó el 21,9% del crecimiento exportador entre los años 2000 y 2014. La caída de su cuota no se debe en absoluto a deméritos propios (las exportaciones del sector crecieron un 21,9% en este periodo) sino al excepcional comportamiento de las exportaciones de los otros sectores mencionados más arriba.

1. Datos recopilados por las Naciones Unidas. Exportaciones medidas en términos nominales.

Jordi Singla
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