Portugal: ¿quién teme a la pandemia?

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Vânia Duarte
12 de abril de 2021
  • Aunque la crisis de la COVID-19 ha provocado una reducción del empleo, esta ha sido muy inferior a lo que hubiera sugerido el desplome de la actividad.
  • No obstante, los colectivos más vulnerables han sido nuevamente los más afectados en el mercado laboral.

La COVID-19 ha provocado una crisis económica muy intensa y, como en las recesiones anteriores, existe el riesgo de que se agraven las desigualdades. Tradicionalmente en las recesiones económicas en Portugal, el mercado laboral se ha ajustado con una destrucción significativa del empleo. Por ejemplo, en la crisis de la deuda soberana, el PIB se contrajo un 2,2% de media y el empleo cayó un 3,3%. En cambio, en la crisis actual la sensibilidad del em­­pleo al desplome del PIB ha sido mucho menor: un 7,6% de caída del PIB frente a un 2,0% del empleo.1 En otras palabras, por cada punto porcentual de caída de la actividad, el empleo disminuyó 0,26 puntos en 2020 (es decir, cerca de 13.000 puestos de trabajo). Este resultado no solo se debe a las particularidades de esta crisis, que tiene un origen sanitario y no económico, sino también a una respuesta muy diferente por parte de las autoridades, especialmente a través de las medidas de apoyo al mercado la­­boral y los programas de ajuste temporal del empleo.2

Con todo, la reacción menos desfavorable del empleo en esta crisis esconde diferencias entre sectores económicos, grupos de edad, tipos de contratos, antigüedad en la em­­presa, niveles de escolarización o tipo de profesión. ¿Qué les sucedió a los grupos más vulnerables? ¿Esta crisis les afectó más que al resto?

Casi siempre, la sensibilidad del empleo a las fluctuaciones en la actividad económica ha sido mayor para el caso de los jóvenes, las personas con contratos temporales3 y los trabajadores con menos antigüedad en las em­­presas. En concreto, como muestra el primer gráfico, el empleo de estos tres grupos es especialmente sensible a las variaciones del PIB: por cada 1 p. p. de cambio del PIB, el empleo de los menores de 29 años, aquellos con contratos temporales y antigüedad inferior a un año ha reaccionado históricamente en 1,5, 2,1 y 1,7 puntos, respectivamente.

  • 1. Las cifras de empleo de este artículo incluyen a trabajadores bajo programas de ajuste temporal del empleo, en línea con la convención de las agencias estadísticas de clasificarlos como «ocupados» (y no como desempleados).
  • 2. Véase el Focus «El mercado laboral portugués en tiempos de pandemia», en el IM09/2020.
  • 3. Incluye contratos temporales y prestación de servicios.
Portugal: relación entre el crecimiento del PIB y del empleo

Qué ha ocurrido en esta crisis? Como se observa en el se­­gundo gráfico, en términos relativos, la caída del em­­pleo fue más marcada entre los jóvenes, varones, con contratos temporales y con menos antigüedad en la empresa.4 Al mismo tiempo, el empleo cayó en todos los niveles de es­­colarización, excepto en el grupo de personas con la enseñanza superior completada, en parte seguramente por tratarse de profesiones con mayor potencial de teletrabajo.5 De he­­cho, si analizamos la evolución del empleo por tipo de pro­­fesión,6 observamos que se produjo un aumento de la ocupación solo en el grupo de los especialistas en actividades intelectuales y científicas.7

  • 4. En el caso de los contratos temporales, la reducción de 137.000 puestos de trabajo contrasta con el aumento de 62.300 contratos permanentes. La reducción del empleo temporal fue especialmente relevante en el sector de los servicios (–90.000).
  • 5. Se estima que solo el 8% de las personas con un nivel de escolarización hasta la enseñanza básica accedieron al teletrabajo en marzo de 2020. Véase Peralta, S., Carvalho, B. P. y Esteves, M. (2020). «Portugal, Balanço Social 2020». VER.
  • 6. De acuerdo con la clasificación portuguesa de las profesiones.
  • 7. Incluye, por ejemplo, matemáticos, médicos, profesores, contables y abogados.
Portugal: variación del empleo en 2020 respecto a 2019

A nivel de sector, y como cabría esperar, se ha registrado una mayor destrucción de puestos de trabajo en los sectores más afectados por la pandemia y por las medidas de distanciamiento social (comercio, alojamiento y restauración y actividades administrativas y servicios de apoyo). Estos son también los sectores con mayor predominio de salarios bajos y de trabajadores con menor cualificación.8 Por otro lado, hubo sectores en los que ocurrió todo lo contrario, como las actividades de información y de comunicación y las actividades de consultoría, científicas, técnicas y similares, donde la capacidad de teletrabajo es mayor y en los que el impacto de la pandemia fue menor.

Estos datos apuntan a un impacto desigual de la COVID-19 en el mercado laboral. No obstante, el impacto de la pandemia también podría haber sido peor para los colectivos más afectados de no haber sido por la implementación de las medidas de apoyo al empleo. Como puede verse en el tercer gráfico, si se hubiera cumplido la sensibilidad histórica del empleo a la actividad económica, podríamos ha­­ber asistido a una caída del empleo superior al 6% (es decir, una destrucción de más de 307.000 puestos de trabajo, en vez de los 99.000 observados) y la caída del em­­pleo joven podría haber alcanzado el 12%. Por otro lado, el ajuste del empleo en el caso de los contratos temporales estuvo en consonancia con el histórico, y el empleo de las personas con menor antigüedad fue superior a lo que sugería la relación histórica entre empleo y PIB, una señal de que estos se vieron particularmente afectados por esta crisis pandémica.

  • 8. Véase la fuente de la nota 5 a pie de página.
Portugal: variación del empleo en 2020

En un artículo reciente concluimos que las medidas de po­­­­lítica económica y social permitieron atenuar el efecto de la pandemia en la renta disponible de las familias.9 El mensaje del presente artículo es parecido: aunque los efectos de la pandemia fueron desiguales y afectaron a los más vulnerables, por lo general el impacto en el empleo fue menos severo de lo que la caída de la actividad podría hacer prever. Los sistemas de protección actual, más favorables y ambiciosos, han ayudado a limitar el deterioro de las desigualdades. Sin embargo, no podemos descartar que la COVID-19, al igual que otras crisis, termine conllevando peores niveles de pobreza y desigualdad de la renta en Portugal. Evitar esto será uno de los grandes retos de la recuperación.

  • 9. Véase el Focus «Renta disponible en Portugal: comportamiento benigno en una crisis histórica», en el IM02/2021.
Vânia Duarte