EUR/USD
El dólar se mantuvo estable frente al euro durante el verano, pese al conflicto en Irán, el repunte del petróleo y una Fed más restrictiva, en parte gracias a las sorpresas positivas al otro lado del atlántico, por ejemplo en el crecimiento del PIB, pese al shock energético. Por otro lado, la economía estadounidense sigue mostrándose dinámica, pero será difícil que el consumo se reacelere en próximos trimestres. De cara a los próximos trimestres seguimos esperando una depreciación gradual del dólar, apoyada en la mejora relativa del ciclo europeo (con un impulso fiscal aún pendiente de desplegarse) y una trayectoria de tipos que esperamos más favorable para el euro que la actualmente descontada por los mercados. A ello se suman unas las conocidas vulnerabilidad estructurales de EE. UU., con sus elevados déficits fiscal y exterior, aunque el dólar mantiene prácticamente intacto su estatus preeminente en el sistema internacional.


