El sector del vino juega un papel fundamental en nuestro país, no solo en términos económicos, por su contribución a la actividad, el empleo o las exportaciones, sino también por la amplia extensión de su cultivo y su arraigo territorial, lo que lo convierte en motor de conservación medioambiental y de desarrollo rural. España es el segundo exportador mundial de vino en volumen y el tercero en valor, si bien los últimos años hemos asistido a una mayor penetración en Norteamérica y Asia, mercados que compran vino de mayor importe. Tras la crisis de la COVID-19, bodegas y cooperativas deben afrontar importantes retos de medio plazo y adaptarse a los nuevos hábitos de consumo de un público más joven, digitalizado y concienciado con el medio ambiente. En esta estrategia se enmarca la apuesta por los cultivos ecológicos, las ventas on-line o el enoturismo.
Resultados de la búsqueda
El sector turístico español afronta 2026 con bases sólidas y perspectivas favorables tras la normalización de las tasas de crecimiento que siguió al rebote pospandemia. En 2025, España reafirmó su liderazgo mundial con 97 millones de llegadas internacionales y un gasto récord de 135.000 millones de euros, situándose como segunda potencia global. El PIB turístico avanzó un 2,7% y se prevé que mantenga ritmos en torno al 2,5%-2,7% en los próximos ejercicios. Este escenario refleja un sector más equilibrado, con señales claras de diversificación territorial y desestacionalización, y con segmentos emergentes que impulsan su valor añadido.
La clave del aumento sostenidos de las llegadas de turistas internacionales es la elevada sensibilidad de la demanda respecto al crecimiento de los ingresos en los países emisores y a un aumento relativamente moderado de los precios domésticos frente a las mayores subidas en destinos competidores.
Después de un 2023 en el que los principales indicadores del sector turístico español retomaron los niveles máximos de 2019, el sector sigue sin mostrar signos de agotamiento cíclico y creció con fuerza en 2024.
El crecimiento poblacional ha sido uno de los factores principales que ha impulsado la demanda de vivienda en España en los últimos trimestres y ha desempeñado un papel fundamental en el sostenimiento del precio de la vivienda en un contexto de endurecimiento de las condiciones de financiación. En este artículo, analizamos la relación entre el crecimiento de la población y la evolución del precio de la vivienda en los dos últimos años. Los flujos de población se han concentrado en las grandes áreas urbanas y en las zonas turísticas, y han provocado una fuerte dispersión en el crecimiento de los precios de la vivienda entre las zonas más dinámicas del país y las zonas que sufren despoblación.
La pandemia ha puesto de manifiesto el carácter estratégico del sector agroalimentario al desempeñar una actividad esencial para el abastecimiento de alimentos a la población. Así, el sector ha sido uno de los menos afectados por la crisis: el peso del sector primario sobre el total de la economía aumentó y la industria agroalimentaria sufrió un retroceso mucho más suave que el conjunto de la industria manufacturera en el 2T 2020. De manera similar, la evolución del mercado laboral ha sido relativamente favorable y ha registrado una menor destrucción de empleo y una menor proporción de trabajadores afectados por ERTE.
El aumento de los costes de producción a raíz de la guerra en Ucrania está afectando a todos los eslabones de la cadena alimentaria: producción, transformación, distribución y transporte. El impacto está siendo especialmente negativo en el sector primario, que también se ha visto perjudicado por unas condiciones meteorológicas poco favorables, en forma de sequía. El alza de los costes se está trasladando a los precios de los alimentos que paga el consumidor final, lo que está provocando un aumento del gasto en alimentación, en particular entre las familias de rentas más bajas. La nota más positiva la aporta el sector exterior: las exportaciones agroalimentarias siguen creciendo con fuerza en 2022 y los indicadores de competitividad no parecen haberse deteriorado a pesar del alza en los precios.
El estallido de la guerra en Ucrania ha eclipsado las positivas perspectivas que preveíamos para la economía española en este 2022. Si bien a finales del año pasado ya habían aparecido en escena algunos factores que restaron dinamismo a la recuperación económica, el conflicto armado ha pasado a ser el principal foco de atención y el mayor condicionante de la evolución económica a corto plazo.
Las perspectivas de la economía española y de sus sectores de actividad son positivas. Esperamos un mayor ritmo de crecimiento para los sectores ligados a la transición digital, como las TIC y los servicios profesionales, o sectores en los que España despunta por su elevada competitividad, como el farmacéutico o el turístico.
Los datos más recientes del mercado inmobiliario muestran que la tendencia alcista de la demanda y del precio de la vivienda se ha acentuado en los primeros compases de 2022, en sintonía con la inercia positiva que ha mantenido la economía española pese al contexto adverso. Sin embargo, a medio plazo la perspectiva es que el mercado inmobiliario tienda a ralentizarse.
El sector manufacturero español ha superado un 2022 marcado por la crisis energética y los problemas de abastecimiento de algunas materias primas, que le impidieron recuperar los niveles previos a la pandemia. En 2023, pese a que el contexto económico sigue sujeto a una gran incertidumbre, las perspectivas son algo más favorables que hace unos meses: una vez sorteados los escenarios más adversos que se divisaban en el invierno, la economía sigue dando señales positivas gracias a la estabilización de los mercados energéticos y a la resiliencia del mercado laboral y del consumo de los hogares españoles.
El mercado inmobiliario español se empezó a desacelerar a mediados de 2022 con el cambio de rumbo de la política monetaria. Por el momento, y a pesar de que el BCE ya ha subido los tipos de interés de referencia en 4 p. p., el ritmo de desaceleración está siendo más suave de lo anticipado, lo que nos ha llevado a mejorar las previsiones del sector para 2023. No obstante, de cara a los próximos trimestres seguimos esperando un notable ajuste en el número de compraventas respecto a los elevados registros de 2022 y una ralentización del crecimiento del precio de la vivienda, especialmente en 2024, en un contexto de tipos de interés altos por más tiempo. Con todo, hay varios factores que seguirán apoyando al sector y que hacen improbable una fuerte corrección como la experimentada en 2008-2013, entre los que destacan un mercado laboral resiliente y unos flujos de inmigración significativos.
Después de un año 2022 en el que la demanda de vivienda ha batido todas las expectativas, en 2023 prevemos que el número de compraventas experimente un ajuste significativo, principalmente por el impacto del aumento de los tipos de interés. El precio de la vivienda, que suele responder con algo de retraso tras la caída de la demanda, se ralentizará de forma notable, pero esperamos que mantenga una tasa de crecimiento ligeramente positiva en 2023 (aunque sí se ajustará en términos reales, debido a la elevada inflación). La oferta de vivienda, que es insuficiente para cubrir la demanda estructural por formación de hogares, seguirá siendo muy limitada debido a la ralentización económica, los elevados costes de construcción y el descenso de la demanda.
Las perspectivas para la economía española y sus sectores en 2025 y 2026 son sólidas. Aunque persiste una elevada incertidumbre en torno a las reglas del comercio global, prevemos que el PIB de España podría crecer un 2,4% en 2025 y un 2,0% en 2026, en un escenario en el que las tensiones comerciales se mantuvieran contenidas.
Nuestro director de Economía española explica el potencial de los datos en tiempo real y cómo los estamos utilizando en CaixaBank Research para monitorizar la economía. El vídeo forma parte de la colección «Formación sobre ruedas», una iniciativa de Accionistas CaixaBank para fomentar la cultura financiera.
Donar sangre, hacer un donativo o colaborar con oenegés son formas de solidaridad comunes en todo el mundo. Incluso un gesto tan cotidiano como ceder el asiento a una persona mayor puede considerarse una muestra desinteresada de ayuda al prójimo. Sin embargo, hay una escasez de evidencia sobre con qué frecuencia y en qué manera prestamos ayuda a los demás. En este nuevo Dossier del Informe Mensual, fruto de la colaboración entre la Fundación ”la Caixa”, CaixaBank Research y la Universidad Pompeu Fabra, proporcionamos una radiografía de la solidaridad española, ofreciendo una visión global de las formas de altruismo y del pago de donativos de los españoles: desde el perfil de donantes y de las causas sociales, a la respuesta solidaria a la DANA de Valencia.
Oriol Aspachs, Director de Estudios de CaixaBank Research, participó el 18 de noviembre en el XII Encuentro Retail de CaixaBank Payment & Consumer, analizando las perspectivas económicas globales, de España y del consumo.
En este artículo analizamos con un enfoque novedoso el potencial de inquilinos españoles que podrían permitirse la compra de una vivienda en propiedad. Para el conjunto de España, estimamos que alrededor del 49% de los inquilinos tienen un nivel de ingresos suficiente para comprar una vivienda. Sin embargo, solamente un 13% cuentan, además, con los ahorros necesarios. Si bien se observan notables diferencias entre provincias y municipios, en todas las regiones se hace patente que la insuficiente capacidad de ahorro es la principal restricción a la que se enfrentan los inquilinos para acceder a una vivienda en propiedad.
La economía española creció un 5,0% en 2021, un registro elevado en términos históricos, aunque levemente por debajo de lo que se esperaba, teniendo en cuenta que a comienzos de año se preveían tasas de crecimiento del PIB más próximas al 6,0%. Varios factores, tanto internos como externos, han restado vigor a esa reactivación de la economía. Entre los internos, destaca una activación del programa NGEU algo más lenta de lo previsto, que se tradujo en una recuperación modesta de la inversión. Entre los factores externos, sobresalen el encarecimiento de los costes energéticos y los problemas en las cadenas de suministros globales, ambos agravados significativamente por la guerra en Ucrania.
El cambio climático y la lucha para prevenirlo suponen enormes desafíos para la producción agroalimentaria en España. A su vez, la mejora de la sostenibilidad y la resiliencia del sector será muy importante para la consecución de los objetivos medioambientales fijados en el Pacto Verde Europeo. Los indicadores agroambientales muestran que, pese a algunos avances en los últimos años, el sector se enfrenta a importantes retos, como reducir el uso de plaguicidas químicos, fertilizantes y antimicrobianos en la agricultura, así como mejorar la salud y el bienestar de los animales, aumentar la eficiencia en el uso de la energía y los recursos hídricos, promover un consumo de alimentos más sostenible y saludable, y reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, promoviendo una economía circular. La nueva PAC, con los ecoesquemas como medida estrella, y los fondos Next Generation EU apoyarán la transición verde y digital del sector.