La volatilidad de los principales activos siguió disminuyendo en diciembre, a la vez que mejoró la liquidez en EE. UU. y se relajaron las condiciones financieras más laxas, aunque persisten riesgos ligados a la geopolítica y a la IA. Los principales índices bursátiles prolongaron el rally iniciado en noviembre, mientras que los tipos soberanos a largo repuntaron. El euro consolidó su apreciación en el año, el petróleo cerró a la baja a mínimos de cuatro años por la sobreoferta y por la lectura inversora a medio plazo de la situación de Venezuela. Los metales preciosos vivieron un rally histórico no exento de baches.
Resultados de la búsqueda
La prueba en 2022 ha sido exigente, pero, con las perspectivas de unos precios energéticos en 2023 todavía por encima de los que había antes del estallido de la guerra en Ucrania, la política económica volverá a estar en el centro del debate y tendrá que enfundarse el mono de trabajo para proponer recetas que amortigüen este shock prolongado.
Pese a la previsible reducción del déficit hasta cotas cercanas al 5,0% del PIB en 2022, las necesidades de financiación del Tesoro seguirán siendo elevadas, lo que lleva a preguntarnos si puede haber dificultades para captar dicha financiación una vez que el BCE ha anunciado que va a ir reduciendo sus adquisiciones de deuda pública.
En los últimos años, la discusión sobre materias primas críticas ha emergido como un elemento central en el replanteamiento de las relaciones económicas a nivel global, en un entorno de tensiones geopolíticas persistentes. Los llamados minerales críticos (tierras raras, cobre, litio, etc.) son insumos clave para la industria global y, en concreto, para los sectores más vinculados a la transición verde y digital. La demanda de estas materias primas ha crecido con fuerza en los últimos años, al igual que la oferta, impulsada por los mayores productores a nivel global de muchos de estos minerales, como China, Indonesia o la República Democrática del Congo.
La economía global mantiene el pulso, pero los focos de inestabilidad no desaparecen. EE. UU. afronta el impacto del shutdown’ más largo de su historia; la eurozona resiste, pero le falta impulso, y China acentúa su enfriamiento en el final del año.
El candidato demócrata, Joe Biden, se impuso al republicano, Donald Trump, en las pasadas elecciones presidenciales estadounidenses. El Congreso parece que seguirá dividido, con la Cámara de los Representantes en manos demócratas y el Senado en manos republicanas. En este entorno político y con la crisis de la COVID-19 muy presente, ¿qué podemos esperar de la política interna y exterior estadounidense en 2021?
Uno de los sectores más afectados por las restricciones a la movilidad ha sido el del comercio minorista. Sin embargo, el canal de ventas por internet está ayudando a muchos comercios a amortiguar el impacto de la crisis. En este artículo, analizamos cómo han evolucionado las ventas online en relación con las ventas presenciales cobradas con tarjeta en terminales de punto de venta (TPV) de CaixaBank.
En un entorno de incertidumbre todavía elevado, múltiples factores pueden modificar el curso de la economía española en los próximos meses, tanto de forma negativa como positiva. Entre ellos sobresalen tres: la evolución de los precios de la energía, la resiliencia del mercado laboral y la ejecución de los fondos europeos NGEU.
Las cadenas de suministro globales se han visto sacudidas, una vez más, tras el ataque conjunto de EE. UU. e Israel a Irán y la posterior extensión del conflicto a otros países de Oriente Próximo. Con las reservas propias de la incertidumbre actual sobre su severidad y duración, este nuevo shock se perfila como la mayor disrupción del comercio internacional desde la COVID-19.
Dice el refrán que más vale malo conocido que bueno por conocer, pero la inflación quizás supone un caso especial. ¿Qué pasará con la inflación en 2023?
La actividad económica consiguió rebotar de manera fuerte y generalizada en el 3T, pero la segunda oleada de infecciones por SARS-CoV-2 ha comportado un nuevo endurecimiento de las restricciones a la movilidad en numerosos países (especialmente en Europa) y la mayoría de indicadores apuntan a que la actividad económica volverá a contraerse en este 4T. Pero, ¿de cuánto estamos hablando?
Con la previsible estabilización del déficit público en cotas cercanas al 4,0% del PIB en 2023, las necesidades de financiación del Tesoro seguirán siendo elevadas. El mercado deberá absorber, además, toda aquella deuda en manos del BCE que no será reinvertida por parte del banco central, que anunció un cambio de estrategia en diciembre. En este contexto, es útil poner en perspectiva el volumen de deuda que deberá absorber el mercado durante este 2023.
El mapa de riesgos es exigente y, además de la prevalencia de disrupciones geopolíticas, los mercados financieros han mostrado sensibilidad a las promesas, las dudas y las transformaciones de la inteligencia artificial (IA) y a la sostenibilidad de la deuda pública.
En su plazo a 12 meses, el euríbor ha repuntado desde el –0,50% a finales de 2021 hasta superar el 1,0% en la segunda quincena de junio, su máximo desde inicios de 2014. ¿Por qué ha subido y qué impacto tiene para la economía? ¿Qué podemos esperar en los próximos meses?
La economía española lleva cuatro años consecutivos creciendo por encima de la media de la eurozona. Paralelamente, la tasa de ahorro ha disminuido hasta mínimos históricos. Sin embargo, aun es pronto para pensar que los hogares tengas escaso margen para acomodar sus decisiones de consumo en caso de que el contexto económico empeore.