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La incertidumbre política, principal fuente de volatilidad en el mercado, redujo el apetito por el riesgo de los inversores en junio moderándolo notablemente respecto a mayo, aun siguiendo en niveles elevados.
En 2024, la economía mundial se mostró resiliente a un entorno de condiciones financieras restrictivas y las grandes economías internacionales lograron crecer en general más de lo previsto. Sin embargo, 2025 no deja de presentarse como un año exigente: al mapa de riesgos se le suma la amenaza de una mayor fragmentación económica, con un incremento de las barreras comerciales y de la incertidumbre.
2025 será un año a la búsqueda de una nueva normalidad, amenazada por la división entre bloques económicos. Lo idóneo sería recuperar la cooperación multilateral para afrontar los nuevos desafíos y mutualizar los riesgos de forma conjunta.
El sector manufacturero mundial ha entrado en una fase de contracción de la actividad, un fenómeno generalizado entre economías avanzadas y emergentes, y especialmente intenso en la eurozona. Detrás de esta fase bajista se encuentran las tensiones comerciales, la madurez del ciclo macroeconómico y las disrupciones en el sector del automóvil.
Pese a la previsible reducción del déficit hasta cotas cercanas al 5,0% del PIB en 2022, las necesidades de financiación del Tesoro seguirán siendo elevadas, lo que lleva a preguntarnos si puede haber dificultades para captar dicha financiación una vez que el BCE ha anunciado que va a ir reduciendo sus adquisiciones de deuda pública.
El tercer volumen de nuestra colección Nuevos Paradigmas está marcado, como no podía ser de otra manera, por los efectos de la COVID-19 y su papel como aceleradora de tendencias que ha hecho emerger nuevas formas de percibir y gestionar situaciones derivadas de la crisis sanitaria. En él abordamos las perspectivas económicas de 2022, la evolución de la desigualdad, las tendencias de consumo, el impacto de los fondos de recuperación europeos y el papel de las democracias en tiempos de pandemia.
La política monetaria ha reaccionado de forma rápida y contundente a la COVID-19. Sin embargo, tras desempeñar con éxito el papel de «apagafuegos», el BCE deberá mantenerse muy activo para apoyar la reactivación de la economía
2025 debería ser el año de la distensión de la política monetaria, con el BCE y la Fed llevando sus tipos de interés hacia niveles neutrales (alrededor del 2% y 3%, respectivamente). Estas bajadas de tipos irán acompañadas de otra normalización menos visible: la reducción de unos balances que crecieron exponencialmente en los últimos 15 años.
Perspectivas económicas estables pero con riesgos crecientes: inestabilidad geopolítica, incertidumbre y falta de confianza.
En medio de la tempestad provocada por la pandemia, el mercado inmobiliario portugués ha mantenido el tono. A pesar de que la mayor incertidumbre y las restricciones provocaron el aplazamiento de decisiones de compra de vivienda, los precios se desaceleraron poco y avanzaron alrededor de un 8% en 2020.