De-risking, decoupling, fracturing, reshoring, nearshoring, friendshoring… ¿cómo entender la nueva era de la globalización?
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La reciente escalada del conflicto en el Golfo Pérsico, con el estallido de la guerra en Irán, ha vuelto a situar la energía en el centro de la agenda económica global. Aunque el alcance y la duración del conflicto siguen siendo inciertos, los mercados, especialmente los de petróleo y gas natural, han reaccionado con rapidez. En este contexto, analizamos cuál es la posición de la economía española ante este nuevo shock energético.
Las cinco hipótesis que deben cumplirse para que se disipen los frenos al avance de la economía y se confirmen las perspectivas con las que ha empezado el año.
Resulta cada vez más difícil abstraerse del ruido provocado por el contexto geopolítico y centrarse en la señal proveniente de los datos macroeconómicos. La sensación de vulnerabilidad se acrecienta por la escasa previsibilidad sobre los ritmos de cambio del viejo orden internacional.
En la antesala de la cumbre del foro Asia-Pacífico, la gira asiática de Donald Trump ha dejado algunos gestos de distensión en las relaciones comerciales entre EE. UU. y China, en un trimestre de contrastes entre las economías avanzadas y de dinamismo entre las emergentes.
Ante el mayor shock petrolero de las últimas décadas, la economía global se prepara para las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz, por el que circula alrededor del 20% del petróleo y del GNL producidos y consumidos a nivel global. Los datos de marzo apuntan a un deterioro más fuerte en los servicios, la economía estadounidense ya no va como un cohete, y la inflación nota el primer impacto del encarecimiento energético. En Asia, las economías empezaron el año con la misma luna: fortaleza japonesa, solidez china y precios al alza
La renta bruta disponible crece muy por encima del gasto de los hogares españoles, con la consecuente mejora de la posición financiera neta de las familias. Explicamos el aumento y a qué destinan el ahorro.
Examinamos la situación y las particularidades del sector inmobiliario comercial en Estados Unidos, y el tamaño de la exposición de la banca, a raíz de la caída de la cotización en bolsa del New York Community Bancorp.
Los vientos de cola que suponen los últimos datos de la inflación y unos mercados laborales sólidos coexisten con una pérdida natural de impulso cíclico y, especialmente, con un entorno de elevados riesgos geopolíticos, una combinación que marcará la velocidad del escenario en los próximos trimestres.
El mercado laboral español ha cambiado su patrón de crecimiento tras la pandemia, mostrando un aumento del empleo en sectores como la sanidad, la educación y la tecnología. ¿Está este nuevo modelo favoreciendo el avance de la productividad? Analizamos el impacto del efecto composición y cómo compara con otros ciclos expansivos.
2025 será un año a la búsqueda de una nueva normalidad, amenazada por la división entre bloques económicos. Lo idóneo sería recuperar la cooperación multilateral para afrontar los nuevos desafíos y mutualizar los riesgos de forma conjunta.
Perspectivas económicas estables pero con riesgos crecientes: inestabilidad geopolítica, incertidumbre y falta de confianza.
La economía de EE. UU. sigue avanzando a buen ritmo, aunque la inversión empresarial ha mostrado una desaceleración acusada en 2019, que no debe preocuparnos, puesto que se produce después de un periodo de fuerte crecimiento espoleado por la reforma impositiva de 2017. Además, la solidez del mercado laboral, las negociaciones comerciales en marcha con China y el giro acomodaticio de la Fed favorecerán la continuidad de la expansión en 2020.
La devastación de la DANA podría restar entre 1 y 2 décimas al PIB español del 4T 2024, una estimación sujeta a un alto grado de incertidumbre, que asume un elevado grado de afectación en el sector primario valenciano, y una afectación moderada en la industria y más leve en el comercio. La estimación para 2025 dependerá en gran medida de la magnitud de esfuerzo inversor en reconstrucción y reposición del capital destruido, así como de las medidas de apoyo que se implementen.
En España, las exportaciones de bienes hacia EE. UU. representaron en 2023 el 4,9% del total de exportaciones, el 1,25% del PIB. Como hemos visto en el artículo anterior, la exposición de España a Estados Unidos es relativamente baja, aunque existe una heterogeneidad sustancial entre sectores. Los aranceles que actualmente aplica Estados Unidos a las exportaciones españolas varían considerablemente según el producto.
En este artículo analizamos el papel que juega la economía norteamericana en las relaciones comerciales de nuestro país: aun siendo un socio comercial relevante, la exposición de España a EE. UU. es relativamente baja, si bien existe una elevada heterogeneidad entre sectores.
Mientras que en los últimos 30 años la desigualdad de ingresos se ha reducido marcadamente en el mundo gracias al rápido crecimiento económico de países emergentes como China e India, ha aumentado en países desarrollados como Estados Unidos, Alemania o incluso Francia.
La economía internacional mostró una notable resiliencia en 2024 y los datos disponibles sugieren que el PIB mundial podría haber crecido ligeramente por encima del 3%. Los vientos de cola que apoyaron la actividad probablemente seguirán soplando a favor en 2025, aunque con menos fuerza y con desafíos exigentes.