Coyuntura


  • La economía española mantiene su ritmo de crecimiento en un entorno externo adverso

    El PIB creció en el 3T un 0,4% intertrimestral (2,0% interanual), el mismo ritmo que en el trimestre anterior. Así, de confirmarse este avance del PIB del INE, la economía española estuvo creciendo en el 3T a un ritmo claramente por encima del experimentado por la eurozona (0,2% intertrimestral). Con todo, la economía española se encuentra en fase de desaceleración, con crecimientos menores a los percibidos en los últimos años, una demanda interna más moderada y un entorno externo más exigente. Por lo que respecta a la composición del crecimiento interanual, la del tercer trimestre fue muy distinta a la del 2T 2019: la demanda interna aumentó su contribución en 0,8 p. p. hasta los 1,8 p. p., mientras que la externa disminuyó su contribución en 0,8 p. p. hasta los 0,2 p. p. Así, el consumo privado se recuperó de un mal primer semestre y creció un 1,1% intertrimestral (1,5% interanual), y la inversión repuntó tras el bache del trimestre anterior y creció un 1,3% intertrimestral (2,0% interanual, y con un rebote del 5,6% de la inversión en equipo), lo que manda una señal positiva sobre las perspectivas de demanda agregada para los próximos trimestres. Por el contrario, la demanda externa registró un comportamiento mixto, con un mayor crecimiento de las importaciones (1,3% intertrimestral, 0,4 p. p. más que en el 2T) y una contracción de las exportaciones (–0,8% intertrimestral), que acusan el impacto de la guerra comercial y la desaceleración económica de los principales socios comerciales.

    Los indicadores apuntan a que la expansión continuará a un ritmo moderado. El sector industrial atraviesa un mal periodo, penalizado por el deterioro del entorno exterior: su cifra de negocios disminuyó en agosto un 0,3% interanual (media móvil de tres meses), prosiguiendo el paulatino empeoramiento registrado en los meses anteriores, y en septiembre el índice PMI de manufacturas retrocedió hasta los 47,4 puntos, en zona contractiva (por debajo de los 50 puntos). En cambio, el sector servicios mantiene un buen desempeño, aunque sus últimos indicadores reflejan cierta erosión por la debilidad del sector industrial. Así, en agosto, la cifra de negocios del sector servicios avanzó un 3,4%, un ritmo notable pero por debajo del promedio mensual experimentado entre enero y julio (4,7%). Asimismo, en septiembre, el índice PMI de servicios disminuyó hasta los 53,3 puntos, 1 punto por debajo del registro del mes anterior. En su conjunto, estos indicadores apuntan a una moderación paulatina del ritmo de actividad.

    La desaceleración económica se hace más perceptible en el mercado laboral en el 3T 2019. Así, según la encuesta de población activa, el ritmo de creación de empleo se ralentizó hasta el 0,1% intertrimestral (en términos desestacionalizados), muy por debajo del ritmo experimentado los últimos cuatro trimestres (0,6% en promedio). En términos interanuales, aunque el crecimiento del empleo (1,8%) fue inferior al del 2T 2019 (+2,4%), la ocupación aumentó en 346.000 personas, hasta alcanzar los 19,9 millones de ocupados. Por su parte, la reducción del desempleo también se ha ralentizado: el número de parados bajó en los últimos cuatro trimestres en 111.600 personas, una cifra muy inferior a la registrada en el promedio de los terceros trimestres de los últimos cinco años (–294.000), debido tanto a la menor creación de ocupación como al mayor aumento de la población activa. Así, la tasa de paro se situó en el 13,9% (14,6% en el 3T 2018), un nivel muy similar al del trimestre anterior (14,0%), pero que supone el mejor registro en un tercer trimestre desde el 3T 2008.

    La inflación continúa la tónica de moderación de

  • En Europa, la saga del brexit se alarga y alarga

    El crecimiento se modera en la segunda mitad de 2019. Así lo reflejan indicadores como el índice global de sentimiento empresarial (PMI) compuesto, que mantiene una tendencia a la baja desde hace ya unos meses y en septiembre se emplazó en un nivel contenido (51,2 puntos). En gran parte, ello se debe al debilitamiento del comercio mundial y al enfriamiento generalizado del sector manufacturero (el índice PMI de manufacturas se mantiene por debajo del umbral de los 50 puntos que separa la zona expansiva de la contractiva). No obstante, el sector servicios mantiene –por ahora– su resiliencia (el índice PMI de servicios sigue estando por encima de los 50 puntos), lo que mitiga la desaceleración del ritmo de actividad. Este entorno de menor dinamismo también se refleja en la última actualización del cuadro macroeconómico del FMI, donde la institución volvió a reducir sus previsiones de crecimiento para la economía global en 2019 (del 3,2% que manejaba en julio al 3,0%) tanto para las economías avanzadas como para las emergentes, y mantuvo el balance de riesgos sesgado a la baja. En buena parte, la revisión del Fondo refleja el efecto negativo de las medidas proteccionistas implementadas por EE. UU. y China hasta ahora, y las consecuencias negativas indirectas de las tensiones comerciales entre ambos países. A pesar de esta revisión, el FMI espera un ligero repunte del crecimiento mundial de cara a 2020 hasta el 3,4% (razonablemente en línea con la previsión del 3,2% que manejamos desde CaixaBank Research), aupado por la mejora de la actividad en varias economías emergentes.

    Las tensiones comerciales se mantienen como el principal foco de riesgo para la economía global. Por un lado, EE. UU. y China anunciaron un acuerdo (dentro del marco de una primera fase de negociaciones) que suspendió el aumento arancelario sobre importaciones chinas previsto para el 15 de octubre, si bien los detalles de dicho acuerdo todavía están por definirse. Con todo, a pesar de este acuerdo y de la intención de ambas partes de seguir negociando en una segunda fase, la incertidumbre seguirá lastrando el crecimiento económico durante los próximos trimestres (puesto que las negociaciones han sufrido más de un vaivén en los últimos trimestres y la confianza de empresas y consumidores se restaurará solo de forma muy gradual). Por otro lado, las tensiones comerciales entre EE. UU. y la UE escalaron después de que la Organización Mundial del Comercio (OMC) dictaminara que la UE había dado ayudas ilegales a Airbus y autorizara a EE. UU. (como compensación) a introducir aranceles por valor de 7.500 millones de euros sobre un abanico de productos europeos (la mayor parte agroalimentarios). A pesar de que estos aranceles pueden ser eliminados en cualquier momento, su introducción (efectiva el 18 de octubre) puede contribuir al deterioro del sentimiento económico.

    En Europa, la saga del brexit se alarga y alarga. En particular, el primer ministro británico Boris Johnson y la UE alcanzaron un nuevo acuerdo para la salida del Reino Unido. No obstante, la Cámara de los Comunes dejó en suspenso la ratificación de este acuerdo de salida al requerir que antes se apruebe la legislación necesaria para hacerlo efectivo. Asimismo, puesto que ningún acuerdo fue ratificado antes del 19 de octubre, Johnson se vio forzado por ley a pedir a la UE una nueva extensión (y ya van tres) del brexit, esta vez hasta finales de enero de 2020, aunque con la opción de salir antes si el acuerdo de salida logra ser ratificado en las próximas semanas. Si bien esta extensión elimina los

  • La incertidumbre erosiona la expansión global

    El crecimiento se modera en la segunda mitad de 2019. Así lo reflejan indicadores como el índice global de sentimiento empresarial (PMI) compuesto, que mantiene una tendencia a la baja desde hace ya unos meses y en septiembre se emplazó en un nivel contenido (51,2 puntos). En gran parte, ello se debe al debilitamiento del comercio mundial y al enfriamiento generalizado del sector manufacturero (el índice PMI de manufacturas se mantiene por debajo del umbral de los 50 puntos que separa la zona expansiva de la contractiva). No obstante, el sector servicios mantiene –por ahora– su resiliencia (el índice PMI de servicios sigue estando por encima de los 50 puntos), lo que mitiga la desaceleración del ritmo de actividad. Este entorno de menor dinamismo también se refleja en la última actualización del cuadro macroeconómico del FMI, donde la institución volvió a reducir sus previsiones de crecimiento para la economía global en 2019 (del 3,2% que manejaba en julio al 3,0%) tanto para las economías avanzadas como para las emergentes, y mantuvo el balance de riesgos sesgado a la baja. En buena parte, la revisión del Fondo refleja el efecto negativo de las medidas proteccionistas implementadas por EE. UU. y China hasta ahora, y las consecuencias negativas indirectas de las tensiones comerciales entre ambos países. A pesar de esta revisión, el FMI espera un ligero repunte del crecimiento mundial de cara a 2020 hasta el 3,4% (razonablemente en línea con la previsión del 3,2% que manejamos desde CaixaBank Research), aupado por la mejora de la actividad en varias economías emergentes.

    Las tensiones comerciales se mantienen como el principal foco de riesgo para la economía global. Por un lado, EE. UU. y China anunciaron un acuerdo (dentro del marco de una primera fase de negociaciones) que suspendió el aumento arancelario sobre importaciones chinas previsto para el 15 de octubre, si bien los detalles de dicho acuerdo todavía están por definirse. Con todo, a pesar de este acuerdo y de la intención de ambas partes de seguir negociando en una segunda fase, la incertidumbre seguirá lastrando el crecimiento económico durante los próximos trimestres (puesto que las negociaciones han sufrido más de un vaivén en los últimos trimestres y la confianza de empresas y consumidores se restaurará solo de forma muy gradual). Por otro lado, las tensiones comerciales entre EE. UU. y la UE escalaron después de que la Organización Mundial del Comercio (OMC) dictaminara que la UE había dado ayudas ilegales a Airbus y autorizara a EE. UU. (como compensación) a introducir aranceles por valor de 7.500 millones de euros sobre un abanico de productos europeos (la mayor parte agroalimentarios). A pesar de que estos aranceles pueden ser eliminados en cualquier momento, su introducción (efectiva el 18 de octubre) puede contribuir al deterioro del sentimiento económico.

    EUROPA

    En Europa, la saga del brexit se alarga y alarga. En particular, el primer ministro británico Boris Johnson y la UE alcanzaron un nuevo acuerdo para la salida del Reino Unido. No obstante, la Cámara de los Comunes dejó en suspenso la ratificación de este acuerdo de salida al requerir que antes se apruebe la legislación necesaria para hacerlo efectivo. Asimismo, puesto que ningún acuerdo fue ratificado antes del 19 de octubre, Johnson se vio forzado por ley a pedir a la UE una nueva extensión (y ya van tres) del brexit, esta vez hasta finales de enero de 2020, aunque con la opción de salir antes si el acuerdo de salida logra ser ratificado en las próximas semanas.

  • Los mercados financieros se dan un respiro

    El apetito por el riesgo se recupera. Después de un verano turbulento, desde septiembre los estímulos monetarios acomodaticios adoptados por la Fed y el BCE han servido de punto de partida para la mejora progresiva del sentimiento de los inversores. Además, en octubre, el tono de los mercados financieros siguió recuperándose gradualmente a medida que los inversores valoraron positivamente el acercamiento comercial entre EE. UU. y China y los avances sobre el brexit (véase la sección de Economía Internacional). Sin embargo, alrededor de esta tendencia de mejora, la volatilidad de todos los activos financieros (y especialmente de los de deuda pública) se mantuvo relativamente elevada por la ausencia de soluciones en firme en ambos conflictos. Así, en unos mercados sensibles a las declaraciones políticas y los mensajes de los bancos centrales, en octubre las principales bolsas globales cerraron en positivo y recuperaron parte de las pérdidas sufridas durante el verano, los tipos de interés soberanos a ambos lados del Atlántico repuntaron con fuerza y los precios de las materias primas se encarecieron.

    Las bolsas suben de manera generalizada. Además de la recuperación del sentimiento, octubre ofreció a los mercados de renta variable otro argumento para respaldar la mejora de las expectativas: el inicio de la campaña de resultados empresariales del 3T 2019. La mayoría de los beneficios presentados hasta la fecha de cierre de este Informe Mensual superaron ampliamente las previsiones de los analistas, especialmente en EE. UU. (aunque cabe recordar que, desde principios de año, los analistas han rebajado de manera generalizada sus proyecciones por el empeoramiento de las perspectivas del crecimiento económico). Así, los índices bursátiles de las economías desarrolladas registraron avances en el conjunto del mes (S&P 500 +2,0% y Euro­­Stoxx 50 +1,0%). A nivel sectorial, la recuperación del sentimiento de los inversores se reflejó en la revalorización de las compañías financieras (favorecidas por el aumento de los tipos de interés soberanos) y de las cíclicas (aquellas cuyos beneficios son más sensibles al ciclo económico). Por su parte, los índices bursátiles de las economías emergentes también experimentaron alzas (MSCI Emerging Markets +4,1%), ante la expectativa de una mejora de las relaciones comerciales entre Washington y Pekín.

    Los tipos soberanos siguen recuperándose. Aunque, a principios de octubre, los tipos de interés soberanos de EE. UU. y la eurozona volvieron a disminuir por la publicación de algunos datos de actividad débiles, a lo largo del mes estos volvieron a recuperarse gracias a los acontecimientos positivos alrededor de las negociaciones comerciales entre EE. UU. y China y el brexit. Además, en EE. UU. la curva soberana se desinvirtió por primera vez desde junio, al situarse el tipo de interés a 10 años por encima del tipo a 3 meses (históricamente, una curva invertida ha anticipado una entrada en recesión al cabo de unos trimestres). Asimismo, en Europa la mejora del apetito por el riesgo supuso un aumento de la rentabilidad del bund alemán (aproximadamente en +20 p. b.), y la reducción de las primas de riesgo de la periferia de la eurozona hasta niveles mínimos del año.

    La libra esterlina se fortalece con los acuerdos del brexit. El optimismo de los inversores respecto al brexit se extendió también al mercado de divisas a través del tipo de cambio de la libra, que se apreció más de un 4% (frente al dólar y al euro) tras la publicación del acuerdo de salida entre Reino Unido y la UE. Adicionalmente, y como reflejo de una menor aversión al riesgo, el dólar estadounidense se depreció frente

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