La OPEP extiende los recortes de producción ante la debilidad de la demanda de petróleo

En abril, la OPEP y sus aliados (OPEP+) decidieron recortar la producción de crudo en 9,7 mbd durante mayo y junio, en 7,7 mbd entre julio y diciembre de 2020 y en 5,8 mbd desde enero de 2021 hasta abril de 2022.

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Reunión del 6 de junio: qué se acordó
  • En abril, con la paralización de las principales economías del mundo, la OPEP y sus aliados (OPEP+) decidieron recortar la producción de crudo en 9,7 millones de barriles diarios (mbd) durante mayo y junio, en 7,7 mbd entre julio y diciembre de 2020 y en 5,8 mbd desde enero de 2021 hasta abril de 2022.1
  • El sábado pasado, a la vista de la lenta recuperación de la demanda de crudo, la OPEP+ decidió posponer hasta agosto la caída de los recortes de producción anteriormente prevista para julio y mantener la producción acordada en la anterior reunión durante los próximos meses. De esta forma, los recortes de producción continuarán siendo de 9,7 mbd en julio en lugar de solamente 7,7 mbd.
  • Asimismo, más relevante que el pequeño ajuste de un mes en las cuotas de producción fue que los miembros del cártel acordaron que aquellos países que no habían cumplido con su cuota durante mayo y junio y produjeron más de lo que se acordó (principalmente Iraq y Nigeria) deberán compensar esta sobreproducción durante los meses de verano. La OPEP+ además evaluará cada mes la evolución de la oferta y la demanda, lo que sugiere que podrán realizar nuevos ajustes en caso de que fuese necesario.
  • Por último, aquellos países que decidieron recortar su producción en junio voluntariamente más allá de los recortes acordados por la OPEP+ en un total de 1,2 mbd (Arabia Saudí, principalmente, Kuwait y los Emiratos Árabes) anunciaron que no lo harán a partir de julio.
  • La decisión fue anticipada por los mercados financieros y el precio del barril de Brent se situó alrededor de los 40 dólares ya a principios de la semana anterior, un nivel no visto desde inicios de marzo.
  • La gradual recuperación de la demanda en los próximos trimestres, añadida a la acción de la OPEP+, debería disminuir la acumulación de inventarios y respaldar una moderada tendencia alcista en el precio del barril de Brent. Sin embargo, el escenario es especialmente incierto y no se deben descartar posibles nuevos episodios de volatilidad.
  • 1. Véase la Nota Breve publicada el 14 de abril “Acuerdo histórico entre los productores de petróleo”.1
Un "shock" sobre la demanda de crudo...
  • Con la implantación de medidas de distanciamiento social destinadas a limitar el contagio de la COVID19, la demanda global de petróleo sufrió un duro revés, y se estima que en el conjunto de 2020 será un 9% inferior a la del año anterior.
  • Esta caída de la demanda se ilustra perfectamente con los datos de movilidad, habida cuenta que globalmente el transporte representa más de la mitad del consumo de petróleo (el transporte terrestre supone más del 40% de la demanda total, mientras que el marítimo y la aviación, alrededor del 12%). • Con todo, los gráficos muestran cómo, gradualmente y de forma dispar entre las principales economías, la población están recuperando la movilidad, lo que permitirá un aumento progresivo de la demanda de petróleo.
... que sacudió todo el mercado de petróleo
  • Con el fin de contrarrestar el impacto inicial de la COVID-19 (cuando parecía que su impacto se limitaría a China), Arabia Saudí propuso que la OPEP+ recortara su producción, algo que Rusia no aceptó y desembocó en una breve guerra de precios entre ambos países.2 Así, abril de 2020 fue el mes en el cual Arabia Saudí ha producido más petróleo en su historia, con más de 11.500 mbd.
  • La conjunción de la reducción de la demanda por la COVID-19 y el aumento de la oferta llenó los inventarios de petróleo alrededor del globo, lo que aumentó el coste de almacenaje y dio lugar a un episodio inaudito en el mercado de petróleo: precios negativos. Al acercarse el momento de ejecutar los contratos de mayo en el mercado de WTI (West Texas Intermediate, el crudo de referencia en EE. UU.), muchas refinerías estadounidenses (la mayor parte ubicadas en Cushing, Oklahoma) solo estuvieron dispuestas a adquirir nuevos barriles de petróleo si se les compensaba por el aumento de los costes y, el lunes 20 de abril, el precio del barril de WTI llegó a comerciarse a –37,6 dólares. Sin embargo, con la entrada en vigor de los recortes de la OPEP+ durante el mes de mayo, esta situación no se repitió con los contratos de junio.
  • En el mercado de Brent no se vivió un episodio tan acusado como en el WTI, dado que la capacidad de almacenaje en las regiones que lo utilizan como referencia no se puso en entredicho y el mercado de Brent tiene un funcionamiento algo distinto al de WTI. Sin embargo, se registraron precios cuyos precedentes se remontan al año 2002 (véase el siguiente gráfico). El restablecimiento del acuerdo entre los miembros de la OPEP+, la entrada en vigor de los nuevos recortes en mayo y la gradual reapertura de la actividad económica llevaron al precio del barril de Brent a situarse de nuevo por encima de los 40 dólares. No obstante, este precio es todavía bajo con relación a los que veníamos observando en estos últimos años y con relación a las necesidades fiscales y de sector exterior de los principales países productores.3
  • 2. Para más detalles, véase la Nota Breve publicada el 9 de marzo “El Brent se desploma tras el desacuerdo entre la OPEP y sus aliados”.
  • 3. Algunas estimaciones sugieren que el precio que necesita Rusia para cuadrar su balanza exterior y sus cuentas fiscales es de aproximadamente 40 dólares por barril. Sin embargo, las necesidades de financiación exterior de Arabia Saudí requieren un precio superior a los 70 dólares por barril.
Nuestro escenario a medio plazo
  • Por el lado de la oferta, la OPEP+ ha dejado claro cuál es su hoja de ruta hasta abril de 2022: una disminución de los recortes en la producción gradual que permita modular el incremento de la oferta de crudo según vaya recuperándose la demanda. En este sentido, además, el cártel evaluará mes a mes el balance en oferta y demanda, lo que sugiere que podrían ajustar rápidamente la hoja de ruta como ya han hecho este mes. Además, Arabia Saudí y Rusia se han mostrado más comprometidos con el cumplimiento de las cuotas de producción, aunque continúan careciendo de mecanismos para forzar que todos los miembros de la OPEP+ cumplan sus cuotas, algo que no es novedoso.
  • Por el lado de la demanda, la progresiva reapertura de la actividad económica aumentará el consumo de petróleo. Esto, añadido a la menor producción de crudo por parte tanto de la OPEP+ como de EE. UU. debería disminuir los inventarios de crudo y propiciar una mayor recuperación del precio.
  • Así, en un escenario de recuperación sostenida de la actividad económica mundial, esperamos que el barril de Brent vuelva a situarse en el intervalo de 50-60 dólares a medio plazo. Precios por debajo de este nivel no son sostenibles a medio plazo por las necesidades fiscales y exteriores de los países productores. Asimismo, precios cercanos a los 70 dólares por barril alientan la producción de crudo en la industria del shale en EE. UU., lo que aumenta la oferta y eventualmente vuelve a presionar el precio a la baja. 
  • Sin embargo, el escenario económico es excepcionalmente incierto y las dudas sobre el ritmo de recuperación de la demanda, así como las siempre presentes tensiones geopolíticas, pueden llevarnos de nuevo a escenarios con mucha volatilidad en el precio del petróleo. No obstante, la acumulación de los inventarios puede actuar como amortiguador de un eventual repunte de la demanda mayor de lo esperado, por lo que los riesgos sobre nuestra previsión de los precios del petróleo se encuentran sesgados a la baja.