El sector exportador en España: una perspectiva de valor añadido

La transformación de la economía española en la última década ha sido especialmente visible en el sector exterior. Se pasó de perder competitividad y sufrir déficits crecientes en 1997-2007 (el déficit por cuenta corriente llegó a superar el 9% del PIB) a recuperar competitividad y conseguir que, desde 2012, el saldo exterior sea siempre positivo (+1,8% en el promedio 2012-2020). Para entender mejor cómo esta transformación ayudará a la economía tras la pandemia, analizamos la trayectoria de las exportaciones desde una nueva perspectiva.

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El valor añadido de las exportaciones españolas

En un entorno de cadenas de producción fragmentadas, de creciente «servificación»1 y digitalización de la economía y del comercio internacional –donde los bienes finales incluyen cada vez más servicios en sus cadenas de valor, los servicios se vuelven, en sí mismos, más comercializables y las empresas incorporan más intensivamente en sus procesos productivos las tecnologías de la información y comunicación–, es importante entender la evolución de las exportaciones españolas desde una perspectiva de su valor añadido. El valor añadido doméstico (VAD) de las exportaciones nos ofrece una medida del valor que añaden los trabajadores y las empresas españolas a los productos y servicios que exportan.2 Entre 2005 y 2015, el VAD español acumuló un crecimiento del 38%, una cifra especialmente destacable en un contexto de doble recesión en el que el valor añadido bruto (VAB) del conjunto de la economía solo avanzó un 4% (véase el primer gráfico).

  • 1. Véase como ejemplo WTO (2019), «World Trade Report 2019: The future of services trade» y Miroudot, S. y Cadestin, C. (2017), «Services in Global Value Chains: From inputs to value-creating activities», OECD Trade Policy Papers 197.
  • 2. El VAD de las exportaciones españolas representa un 77% de las exportaciones brutas. El promedio de la UE es del 68%, con una variación entre casi un 80% en Alemania, Francia o Croacia y cerca del 40% en países como Luxemburgo o Malta. Por sectores, el VAD representa una mayor proporción de las exportaciones brutas en los servicios (un 79% en promedio en los países de la UE), mientras en la industria el VAD representa un 62% de las exportaciones, en promedio.
Evolución del VAB y del VAD de las exportaciones

Además, podemos repartir el VAD de las exportaciones entre el VAD directo, el valor añadido generado en los sectores exportadores finales de cada país, y el VAD indirecto, generado en otros sectores considerados intermedios en cada cadena de valor, pero que añaden valor a las exportaciones de bienes y servicios «finales». Con esta distinción, vemos que el crecimiento del VAD de las exportaciones españolas destaca por la elevada contribución del VAD indirecto, responsable de 16 p. p. del crecimiento total del VAD exportador, muy por encima de lo observado en otros países europeos (como 5,5 p. p. en Francia y 9 p. p. en Alemania).

Internacionalización y valor añadido: poder de arrastre y servicios

¿Pero cómo crecieron estas exportaciones? Por sectores, los principales exportadores en términos de VAD son los servicios comerciales y la reparación de vehículos, los productos químicos y minerales no metálicos, los equipos de transporte y distintos servicios empresariales. Si distinguimos entre VAD directo (originado directamente en el sector) y el indirecto (originado en otros sectores, pero incorporado en las exportaciones del sector exportador final), vemos que las exportaciones del sector manufacturero destacan por su efecto arrastre. En concreto, en las industrias agroalimentaria y metalúrgica el VAD indirecto representa cerca del 60% del VAD exportador, y en la petroquímica y los bienes de transporte supera el 50%. Además, entre 2005 y 2015, el sector agroalimentario y los servicios de información y comunicación están entre los que más han visto aumentar su efecto indirecto, contribuyendo de manera significativa al crecimiento de la importancia relativa de estas exportaciones para la economía española. Destacan también los aumentos del VAD directo en los servicios de información y comunicación, así como en servicios comerciales y otros servicios empresariales, que refuerzan la importancia de estos sectores en el tejido exportador español (véase el segundo gráfico).

España: valor añadido doméstico (VAD) de las exportaciones (2005 vs. 2015)

Un análisis del saldo comercial desde una perspectiva de valor añadido nos ofrece una visión más precisa de la evolución del desempeño del sector exterior, permitiéndonos desenredar cómo cada sector, directa o indirectamente, agrega valor añadido y en qué medida su dimensión externa es significativa para la economía nacional.3 En primer lugar, destaca que todos los sectores analizados contribuyeron positivamente a la drástica me­­jora del saldo comercial entre 2005 y 2015, con la excepción de la categoría «otros bienes manufacturados» (explicada en su totalidad por el empeoramiento del déficit externo del sector textil). En segundo lugar, cabe resaltar la mejora significativa en servicios comerciales y otros servicios empresariales, lo que marca la centralidad de los servicios a lo largo de toda la cadena de valor de la economía española, con una contribución agregada de 4 p. p. a la mejora del saldo comercial en el periodo (véase el tercer gráfico). Entre los bienes, es de particular relevancia el comportamiento de algunos sectores de manufacturas pesadas con gran capacidad de arrastre, como los bienes de equipo y productos metálicos. En cuanto a las mayores contribuciones al saldo comercial, se mantienen los servicios turísticos y logísticos, aunque cabe señalar la disminución de su contribución relativa, tanto por menor contribución directa como por menor efecto de arrastre.

  • 3. Específicamente, el saldo exterior sectorial en valor añadido mide, para cada sector, la diferencia entre el VAD en las exportaciones y el valor añadido externo en las importaciones, lo que permite revelar relaciones comerciales que no son evidentes al observar la relación entre exportaciones e importaciones en términos brutos. Al agregar este saldo exterior en valor añadido para todos los sectores de la economía se obtiene el saldo comercial en valor añadido, que puede divergir de la medida «estándar» de saldo comercial que se calcula con los flujos brutos de exportaciones e importaciones.
España: saldo comercial en valor añadido (contribuciones sectoriales)
¿Quo vadis, VAD?

En la última década, la economía española se internacionalizó y logró importantes transformaciones de su tejido exportador. De cara al futuro, la competitividad de la economía dependerá de la capacidad de sostener ganancias de productividad y de arrastrar la generación de valor añadido en los sectores más dinámicos a toda la economía. Además de los ingredientes habituales de inversión en educación, formación y digitalización, habrá también que seguir profundizando la integración entre sectores. En este sentido, es importante resaltar el refuerzo del papel de los servicios, por su capacidad de generación de valor y como amalgama de toda la cadena de producción, y la buena ejecución de los Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica (PERTE),4 como utensilios particularmente útiles para el éxito de esta misión.

  • 4. Los PERTE son proyectos identificados con gran capacidad de arrastre para la economía y están definidos en el real decreto ley que regula los fondos europeos. Entre sus principales características, los PERTE deben contar con financiación privada, que se puede articular con financiación pública a través, por ejemplo, de subvenciones o consorcios. Entre los criterios que se valoran para declarar un proyecto como PERTE están su carácter innovador y la aportación de valor añadido.