¿Estamos peor o mejor de lo que esperábamos?

Por una vez, para empezar el año con buen pie, me permitirán la osadía de resaltar lo que va bien, y las cosas que pueden ir mejor, que también las hay.

Contenido disponible en
Photo by Manu Schwendener on Unsplash

¿La economía global está peor o mejor de lo que esperábamos hace un año? Seguro que tienen una opinión formada al respecto. Constantemente escuchamos a personas cualificadas opinando de forma enfática y asertiva sobre la situación en la que nos encontramos, sobre hacia dónde vamos y, aún más difícil pero mucho más tentador, sobre lo que tenemos que hacer para modificar nuestro destino. El mundo está sobrediagnosticado, como dice el CIDOB en su último informe de prospectiva para el año 2022. Sin embargo, los que practicamos este deporte de riesgo solemos poner el foco en las cosas que van mal o en las que pueden ir mal. En momentos complejos como el actual es difícil resaltar lo que va bien. Seguramente también hay quien peca de cenizo para curarse en salud. Por aquello de que, si las cosas se tuercen, que no sea que yo no lo haya advertido. Y lo que es definitivo: vende más, y en Twitter uno tiene más likes, si se critica lo que va mal. En fin, por todo ello seguramente muchos de nosotros tenemos la sensación de que el mundo está peor. Pues no. Está mejor, bastante mejor de lo que esperábamos hace un año, como mínimo en términos económicos.

Para constatarlo debemos tomar un poco de perspectiva y alejarnos de la lectura a corto plazo de los últimos indicadores. Si utilizamos como referencia las previsiones de crecimiento que CaixaBank Research tenía para el año 2021 en enero del pasado año, y lo comparamos con la estimación actual, no hay lugar a duda. El año ha ido mejor de lo esperado. A nivel global, hace un año pronosticábamos un avance del PIB del 5,5%, y hoy en día todo apunta a que 2021 se habrá cerrado con un crecimiento en torno al 6,0%. La sorpresa positiva ha sido generalizada, tanto en los países desarrollados como en los emergentes. Para estos grupos de países ahora esperamos un crecimiento alrededor del 5,0% y del 7,0%, respectivamente. Destaca la mejora de la previsión de la eurozona. Más allá de los vaivenes que se han producido a lo largo del año, finalmente hemos cerrado el año con un aumento de cerca de 1 p. p. Ahora esperamos un crecimiento alrededor del 5,0%. También en EE. UU. se ha mejorado la previsión, aunque de forma más tímida.

Entre los países en los que el avance del PIB ha ido peor de lo esperado encontramos a Alemania, cuyo sector industrial se ha visto muy afectado por las disrupciones en las cadenas de suministros, y España. En España todo apunta a que el crecimiento se situó cerca del 5,0% el pasado año, algo más de
1 p. p. por debajo de lo que esperábamos en enero de 2021. De todas formas, no todo son malas noticias para nuestra economía. El empleo, una variable que en estos momentos es tanto o más importante que el PIB para analizar la evolución de la economía, ha ido mucho mejor de lo esperado. 2021 se cerró con un nivel de empleo efectivo (esto es, descontando las personas que todavía están en ERTE) claramente por encima del nivel previo a la pandemia. Ni el más optimista se hubiera atrevido a principios del pasado año a hacer un pronóstico tan positivo.

Si miramos hacia delante, las previsiones de crecimiento que manejamos para 2022 también han mejorado de forma generalizada a pesar de los temores al freno que pueden suponer los cuellos de botella en el comercio global y del fuerte repunte de la inflación en varios países. Una de las claves, naturalmente, es la efectividad de las vacunas. A pesar de que no consiguen frenar por completo los contagios, han reducido de forma drástica la presión hospitalaria, con lo que las nuevas olas se están superando sin tener que imponer restricciones a la movilidad y a la actividad tan estrictas. Durante 2021 también hemos comprobado que las principales economías han resistido bien a las duras restricciones que se tuvieron que imponer. La rápida recuperación que han exhibido una vez levantadas dichas restricciones nos permite mirar hacia el futuro con más confianza. Finalmente, también hemos constatado que la política económica, tanto el flanco fiscal como el monetario, ha reaccionado con acierto a los retos que la pandemia ha impuesto, y confiamos que seguirá siendo así durante el próximo año.

Concretamente, para este año 2022 esperamos un crecimiento del 4,4% a nivel global, una previsión que se sitúa medio punto por encima de lo que pronosticábamos en enero de 2021. Destaca la mejora en la previsión que durante los últimos 12 meses hemos realizado para las economías desarrolladas, de cerca de 1 p. p., aunque en las emergentes también ha mejorado. Por países, es en Alemania y España donde más ha mejorado la previsión de crecimiento, compensando la peor evolución de 2021. Para España, pronosticamos un avance del PIB cercano al 6,0% (una mejora de más de 1 p. p. respecto a lo que esperábamos hace un año), impulsado por la recuperación del sector turístico, el despliegue de los fondos de recuperación y transformación europeos, y la activación de la demanda embalsada.

Hay cosas que van mal, y hay multitud de cosas que pueden ir mal. Lo pueden leer en todas partes, también en las páginas de este informe (el año pasado la palabra riesgo apareció cada mes tantas veces como páginas tiene el Informe Mensual). Pero, por una vez, para empezar el año con buen pie, me permitirán la osadía de resaltar lo que va bien, y las cosas que pueden ir mejor, que también las hay. Les deseo un feliz y próspero año 2022.

Etiquetas