La creación de empleo llegará a distintas velocidades

Contenido disponible en
4 de noviembre de 2013

El PIB de la eurozona volvió a anotar una tasa de crecimiento positiva en 2T 2013 (0,3% intertrimestral), tras seis trimestres consecutivos de contracción. La mejora fue generalizada: Alemania y Francia lideraron la recuperación (0,7% y 0,5% intertrimestral, respectivamente), mientras que en la periferia la recesión siguió menguando. La evolución de los últimos indicadores económicos apunta a que las tasas de crecimiento irán ganando tracción en los próximos trimestres. La pregunta ahora es: ¿cuándo se empezará a generar empleo?

Tradicionalmente el cambio de tendencia del mercado laboral no suele llegar hasta que las perspectivas de crecimiento a medio plazo se han recuperado. Es por ello que, de momento, el reciente avance de la actividad económica de la eurozona justo está empezando a dejar una ligera huella en el mercado laboral. Todavía se destruye empleo, pero a menor ritmo. Concretamente, la caída in­­ter­­trimestral del empleo se redujo tres décimas en 2T 2013, hasta el –0,1%.

Una forma relativamente sencilla de determinar con algo más de precisión el momento a partir del que se podría em­­pezar a generar empleo, consiste en analizar la relación histórica entre la variación del PIB y la de la ocupación.(1) En general, cuanto mayor es el crecimiento del PIB mayor suele ser la tasa de crecimiento del empleo, y viceversa. Pero el ritmo mínimo de crecimiento del PIB a partir del que se suele generar empleo, conocido como umbral de creación de empleo (UCE), ha sido, históricamente, muy distinto entre países.

Por un lado, países como Alemania y Austria presentan un UCE negativo. Esto es, estas economías pueden llegar a no destruir empleo con tasas de variación moderadamente negativas del PIB. Un buen ejemplo de ello es lo que ha sucedido durante los últimos años: mientras el PIB ha caído con más o menos fuerza en estos países, la destrucción de ocupación ha sido prácticamente nula en todos ellos. La flexibilidad de su mercado laboral ha permitido minimizar el impacto de la recesión sobre el empleo. En estos países, las empresas pudieron reducir las horas trabajadas por sus empleados cuando se enfrentaron a una demanda más débil sorteando así la pérdida de ocupación. Si en lugar de analizar la relación entre la evolución del PIB y el número de personas ocupadas se hace con el número de horas trabajadas el resultado es distinto: para que el número de horas trabajadas crezca es necesaria una tasa de crecimiento del PIB positiva.

Por otro lado, los países de la periferia presentan un UCE positivo: suelen generar empleo cuando el PIB muestra tasas de crecimiento positivas. En particular, se observa que la tasa de crecimiento intertrimestral anualizada a partir de la cual se ha generado empleo se sitúa en el 0,8% en Irlanda, en el 1,1% en España, en el 1,4% en Portugal y en el 1,6% en Grecia.(2) En estos países, en los que históricamente el mercado de trabajo ha sido menos flexible, no se ha podido ajustar el número de horas trabajadas y, por tanto, el ritmo de crecimiento del PIB necesario para generar empleo o para que crezca el número de horas trabajadas es, en general, más similar.

Estos valores son indicativos del ritmo de crecimiento a partir del que, históricamente, se han creado puestos de trabajo en términos netos, pero los profundos cambios que están llevando los países periféricos invita a tomarse estas cifras con cautela. Las ganancias de competitividad del factor trabajo que se han producido durante los últimos años es probable que reduzcan el UCE. También es de esperar que la flexibilización del mercado laboral en países como España o Portugal facilite la recuperación del empleo. Finalmente, el cambio en el modelo productivo que se está produciendo en muchos de los países periféricos, en general con un mayor peso del sector exportador, también podría modificar el UCE, aunque en este caso el efecto final es difícilmente generalizable ya que depende del tipo de sectores que lideren este proceso.

En definitiva, la creación de empleo en la eurozona parece que está cerca. Los países del centro, en los que se prevé que la recuperación gane tracción durante los próximos trimestres, deberían consolidar el buen momento que atraviesa su mercado laboral. En los países de la periferia, donde la creación de empleo es más apremiante, se esperan tasas de crecimiento alrededor del 1% para el año próximo, un nivel cercano a su UCE histórico. Será, por tanto, un buen test para comprobar si las reformas emprendidas en los últimos años empiezan a dar sus frutos.

(1) Véase «Informe de evaluación del impacto de la reforma laboral» del Ministerio de Empleo y Seguridad Social (2013) y De Cea, P. y Dolado, J.J., «Output Growth Thresholds for Job Creation and Unemployment Reduction in Spain» (2013).

(2) Estos coeficientes se han obtenido tras estimar la siguiente regresión con datos trimestrales entre 1T 2000 y 2T 2013 para cada país:

rlogEmpleot = c + a1 rlogPIBt + a2 rlogPIBt-1.

    documents-10180-55425-F5_02v2_fmt.png