En la mayoría de los países desarrollados, para los cuales disponemos de datos hasta 2022, la desigualdad sigue presentando una tendencia al alza a largo plazo. En cambio, para España disponemos de datos hasta noviembre de 2024 y el mensaje, afortunadamente, es muy distinto.
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La economía española enfila el cierre de 2024 manteniendo un tono robusto. El mercado laboral mantiene un buen comportamiento a pesar de la ligera desaceleración de noviembre; la inflación repunta por los componentes más volátiles; prosigue el aumento del superávit por cuenta corriente, y la compraventa de viviendas se dispara.
El año 2024 cerró en positivo para la renta variable, con el dólar como la divisa más fortalecida, pero con un repunte significativo en los tipos soberanos ante la perspectiva de mayor inflación en EE. UU., las incógnitas alrededor del futuro geopolítico global y la incertidumbre sobre cuánto más se distenderá la política monetaria.
La economía internacional mostró una notable resiliencia en 2024 y los datos disponibles sugieren que el PIB mundial podría haber crecido ligeramente por encima del 3%. Los vientos de cola que apoyaron la actividad probablemente seguirán soplando a favor en 2025, aunque con menos fuerza y con desafíos exigentes.
Presentamos el nuevo escenario económico de CaixaBank Research, con una revisión al alza de la previsión de crecimiento del PIB de España y un deterioro modesto de las expectativas para la economía internacional.
La economía española continúa sorprendiendo al alza en 2025, con un crecimiento sólido y equilibrado impulsado por la inversión y el consumo privado. Ese dinamismo también se observa con claridad en sus sectores de actividad: del total de los 22 analizados en este informe, 16 se sitúan en 2025 en plena fase expansiva, frente a los solamente dos de 2023. Entre ellos destaca por su vigor la industria, cuyo crecimiento es liderado por sus ramas extractiva, química, farmacéutica y refinería, gracias a una elevada inversión, ganancias de productividad y adaptación a la transición energética. También destacan positivamente la construcción y las actividades inmobiliarias, impulsadas por la demanda residencial. Aunque algunos sectores como la industria textil o la maderera enfrentan retos estructurales, el conjunto de la economía avanza hacia una fase de crecimiento más sostenible y diversificada. Este entorno, marcado por el buen tono del mercado laboral, la bajada de tipos de interés y el impulso de los fondos europeos, refuerza la resiliencia del tejido productivo español ante un marco internacional plagado de desafíos.
El actual conflicto bélico entre Irán, EE. UU. e Israel constituye un nuevo shock de oferta que vuelve a tensionar las cadenas globales de valor. Este episodio se suma a otras disrupciones recientes que ha sufrido el comercio mundial, como la política arancelaria de la Administración Trump, la crisis energética desencadenada tras la invasión rusa de Ucrania y la pandemia de la COVID-19. Asimismo, refuerza la necesidad de diversificar los mercados de aprovisionamiento, evitando grandes dependencias unilaterales, y de avanzar hacia una mayor capacidad productiva europea. Este mensaje cobra especial relevancia en ámbitos estratégicos para el crecimiento a medio y largo plazo, como la tecnología, la salud, la defensa y la doble transición verde y digital.
España ha experimentado en los últimos años un aumento sostenido del emprendimiento empresarial, alcanzando su nivel más alto desde 2012. Sin embargo, la creación de empresas sigue situándose por debajo de la media europea y persisten importantes desafíos estructurales: una elevada mortalidad temprana de las nuevas empresas, una fuerte concentración geográfica del emprendimiento y una escasa orientación hacia sectores de alto valor añadido. Pese a estas debilidades, emergen señales alentadoras en los sectores vinculados a la digitalización y la economía 4.0. El gran reto consiste en aprovechar este foco de dinamismo para lograr que más proyectos sobrevivan, se consoliden y se orienten hacia sectores de mayor productividad, de modo que todo ello se traduzca en un crecimiento económico más sólido, equilibrado y duradero.
Enric Fernández, nuestro Economista Jefe, nos acompaña en este episodio especial para explicarnos en primera persona cuáles serán las tendencias que marcarán la economía mundial y española en 2024. Pese a presentarse lleno de desafíos, 2024 será "un año que irá de menos a más" y hay señales positivas para la economía española: será la economía de la zona euro con más crecimiento, lo que servirá para seguir creando empleo, y la moderación de la inflación debería permitir encara una recuperación gradual del poder adquisitivo de las familias.
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En la mesa de expertos “Perspectivas económicas 2024: desafíos en clave económica”, organizada por El Periódico de España y El Periódico, con Judit Montoriol, lead economist de CaixaBank Research, María Jesús Fernández, economista sénior en el área de Coyuntura Económica de Funcas; Juan Pablo Riesgo, de EY Insights y People Advisory Services; Luciana Taft, consultora del área de Economía y Mercados de Analistas Financieros Internacionales (AFI), y Judith Arnal, investigadora senior del Center for European Policy Studies y del Real Instituto Elcano debaten los retos a los que se enfrenta la economía española en 2024.
La irrupción de la pandemia ha modificado el escenario para la inversión inmobiliaria en activos relacionados con el comercio minorista. Por un lado, las fuertes restricciones a la movilidad y al negocio han reducido los precios y las rentas de los locales comerciales, moderando el interés inversor. Por el otro, la COVID-19 ha provocado un cambio en los hábitos de los consumidores españoles que ha beneficiado a los supermercados, donde la inversión alcanzó máximos históricos en 2020, y ha acelerado la penetración del comercio on-line en el sector minorista, que ha impulsado así la inversión en la logística necesaria para apoyar este canal de ventas.
Como es tradición, el número de noviembre del Informe Mensual incluye el Dossier en el que analizamos las perspectivas económicas del año que viene. En esta ocasión, hemos seleccionado tres temas que merecen una especial atención. En primer lugar, las perspectivas de la economía global en un 2025 amenazado por la división entre bloques económicos. En segundo lugar, la distensión hacia la que se dirige la política monetaria, con la desinflación bien encarrilada y signos de desaceleración de la actividad. Y, finalmente, cómo encara 2025 la economía española tras dejar atrás unos trimestres de sorpresas positivas desde el punto de vista macroeconómico que nos han obligado a revisar al alza las previsiones de crecimiento.
Las perspectivas para el EURUSD son muy dependientes del resultado de la guerra en Irán, pese a la estabilidad del cruce en los últimos meses y su reacción relativamente contenida al shock inicial. En consonancia con nuestro escenario central de que EE. UU. e Irán evitan los peores escenarios, esperamos una apreciación del euro hacia el entorno de 1,20 dólares, ya que cabría esperar una corrección del precio del petróleo, menores presiones inflacionistas –especialmente en la eurozona– y un mayor apetito por el riesgo. No obstante, si el conflicto se prolonga y los precios energéticos se mantienen elevados, aumentarían los riesgos de estanflación en la eurozona, lo que podría llevar el cruce en torno a 1,10 dólares.
Durante los tres primeros trimestres de 2025, la libra se depreció respecto al euro, pese a tener un diferencial de tipos favorable, por la resiliencia de la eurozona y las presiones fiscales y la incertidumbre política en el Reino Unido. Desde entonces, la dinámica se ha revertido ligeramente, con una apreciación moderada que se ha visto acentuada a partir del conflicto en Oriente Próximo, cuando la libra se ha comportado mejor que el resto de principales divisas, más allá del dólar.
La resiliencia de la economía española en los últimos años se ha apoyado en las mejoras del mercado laboral, tanto cuantitativas (fuerte creación de empleo) como cualitativas (el empleo creado es más estable). Por un lado, se ha producido una disminución de la temporalidad, un factor que tradicionalmente alimentaba la precariedad laboral y las desigualdades sociales y frenaba la inversión en capital humano, condicionando el potencial de crecimiento de la economía; por otro, en algunos sectores clave para nuestra economía ello ha ido acompañado de una mejora de la productividad. Sin embargo, la incipiente mejora de la productividad que se observa a nivel agregado no es generalizada entre sectores.
Año nuevo, ¿economía nueva? Ricard Murillo Gili y Patricia Esteban repasan las cinco hipótesis que marcarán la economía en 2024: desinflación, menores tipos de interés, fortaleza del mercado laboral, desequilibrios en China e incertidumbre geopolítica. Además, la bolsa estadounidense, el mercado laboral español o los efectos del cambio climático son otros de los temas con los que arranca el año "Economía Exprés".
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