Los indicadores de actividad de noviembre apuntan a un 4T muy positivo para la economía española, mientras que la inflación se estabiliza en cotas aún algo elevadas y el aumento del precio de la vivienda no da tregua. El superávit en cuenta corriente se reduce por el tirón importador, y también el déficit público respecto al año pasado.
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En este cuarto y último artículo del Dossier "Solidaridad en España: radiografía de una sociedad comprometida", analizamos, en colaboración con la Universidad Pompeu Fabra, el cambio en el volumen agregado y en el número de donativos que se realizaron tras la DANA a través de la operativa bancaria de CaixaBank para entender cómo fue la respuesta solidaria a las inundaciones.
Las disrupciones vividas en 2025 han dejado paso a un nuevo entorno internacional con mayores barreras de entrada al mercado estadounidense, cierta reconfiguración de los flujos comerciales y de las alianzas tradicionales y, además, con una aceleración de la carrera por la inteligencia artificial. Todo ello con la persistencia de incertidumbres, pasando por el debate entre las promesas y los temores de la IA, con su derivada financiera, y sin olvidar las presiones fiscales, con las cuentas públicas de grandes economías como EE. UU. o Francia en deterioro, pero también abriendo una ventana de oportunidad a la revigorización económica en países como Alemania.
El buen desempeño de la economía española en 2025 se explica principalmente por el vigor de la demanda interna, impulsada por un mercado laboral dinámico, la bajada de los tipos de interés, los flujos migratorios y los fondos europeos. Estos factores han compensado con creces el impacto negativo del incremento de los aranceles sobre nuestras exportaciones de bienes hacia EE. UU.
La volatilidad de los principales activos siguió disminuyendo en diciembre, a la vez que mejoró la liquidez en EE. UU. y se relajaron las condiciones financieras más laxas, aunque persisten riesgos ligados a la geopolítica y a la IA. Los principales índices bursátiles prolongaron el rally iniciado en noviembre, mientras que los tipos soberanos a largo repuntaron. El euro consolidó su apreciación en el año, el petróleo cerró a la baja a mínimos de cuatro años por la sobreoferta y por la lectura inversora a medio plazo de la situación de Venezuela. Los metales preciosos vivieron un rally histórico no exento de baches.
El Banco Central Europeo ha completado un ciclo monetario, dejando atrás los tipos negativos y las medidas no convencionales de la última década y endureciendo con fuerza su política monetaria. Durante este ciclo, el BCE también ha ajustado la estructura con la que guía e implementa la política monetaria.
Los fundamentos macro han sido un buen indicador de las primas de riesgo soberanas observadas en el mercado en los últimos años. De hecho, la moderación sostenida de las principales primas de riesgo de la eurozona va claramente de la mano de lo predicho por los fundamentos. Sin embargo, la visión es algo distinta si analizamos país a país.
En las otras páginas de este Dossier se ha analizado en profundidad cómo el envejecimiento afectará a la capacidad de crecimiento económico y a las cuentas públicas. Todos estos cambios tendrán consecuencias sobre la oferta y la demanda de ahorro y, por lo tanto, sobre los tipos de interés de las economías.
La economía portuguesa está mostrando una notable resiliencia en 2025, impulsada, principalmente, por el dinamismo del mercado laboral y el fortalecimiento de la inversión.
La geopolítica marcó el inicio de año en los mercados financieros. El repunte de tensiones, desde Venezuela a Irán, y el choque diplomático entre EE. UU. y Europa a cuenta de Groenlandia generaron movimientos de aversión al riesgo y aumentaron puntualmente la volatilidad en los mercados.
El 2T 2025 empezó con todas las papeletas para una desaceleración del crecimiento de la economía española. A principios de abril, y después de meses de amenazas, la Administración Trump anunció los aranceles bilaterales y catapultó los principales indicadores de incertidumbre a máximos históricos. Semanas después, un apagón dejó la península ibérica sin electricidad durante un día. Todo esto, además, ocurrió en un entorno en el que la economía de la eurozona volvía a dar señales de enfriamiento.
Ante el mayor shock petrolero de las últimas décadas, la economía global se prepara para las consecuencias del cierre del estrecho de Ormuz, por el que circula alrededor del 20% del petróleo y del GNL producidos y consumidos a nivel global. Los datos de marzo apuntan a un deterioro más fuerte en los servicios, la economía estadounidense ya no va como un cohete, y la inflación nota el primer impacto del encarecimiento energético. En Asia, las economías empezaron el año con la misma luna: fortaleza japonesa, solidez china y precios al alza
El verano de 2025, de relativa calma en los mercados financieros a pesar de las inestabilidades del entorno macroeconómico, ha traído consigo un cambio de marcha entre la Fed y el BCE. Mientras Francia emerge como nuevo foco de inestabilidad, en EE. UU. los tipos soberanos se ajustan a las expectativas de política monetaria, pero no parecen temer al riesgo institucional. Las bolsas avanzan un mes más, y entre las materias primas, el crudo se mantiene estable y el oro alcanza un nuevo máximo.
La economía internacional vuelve del verano con señales de resiliencia, menos incertidumbre, pero más aranceles. Se observan indicios de mejora en la actividad europea en el 3T, señales de un mercado laboral no tan robusto en Estados Unidos, y una inflación divergente entre ambos lados del Atlántico.
La temporada alta del sector turístico en España ha sorprendido favorablemente en 2025, y confirma nuestra visión de que el crecimiento del sector turístico se está normalizando en niveles sólidos: la previsión de CaixaBank Research es que PIB turístico crecerá un 2,7% en 2025 y un 2,5% en 2026.
La economía española sorteó con éxito en 2025 las tensiones comerciales y geopolíticas del entorno global y creció un 2,8%, una cifra que mejora claramente tanto nuestra previsión en el arranque del año, que era del 2,3%, como el crecimiento de la eurozona, que se situó en el 1,5%. El incremento del PIB se fundamentó en el empuje de la demanda interna, que contrarrestó el deterioro de la externa, derivado del tirón de las importaciones.
Una de las consecuencias del estallido de la crisis sanitaria por la COVID-19 ha sido la mayor concienciación de la población y, por extensión, de la clase política, sobre la necesidad de introducir criterios de sostenibilidad en las políticas económicas, con el fin de impulsar una reactivación de la economía de forma más sostenible y resiliente. El sector turístico no es ajeno a estas tendencias porque, en primer lugar, su propia actividad se puede ver perjudicada por las consecuencias del cambio climático y, en segundo lugar, existe un amplio margen para que la actividad turística sea más sostenible. Este artículo trata de responder qué entendemos por sostenibilidad en el sector turístico, cómo se puede medir, en qué punto se encuentra el sector turístico español y hacia dónde se dirige.
La industria farmacéutica es un sector clave y estratégico de la economía española, como ha evidenciado la pandemia. En los últimos 25 años, el sector ha ganado una enorme relevancia, convirtiéndose en un importante motor de las exportaciones españolas y de la inversión privada en I+D. A pesar de ello, su capacidad productiva aún tiene margen de mejora. Es deseable que el futuro de la industria española se una más estrechamente a la industria farmacéutica y apueste por su crecimiento, ya no solo por motivos estratégicos, sino por razones puramente económicas, al tratarse de una industria extremadamente competitiva y con gran capacidad de generar empleo de calidad que contribuiría a la modernización de la economía.