Beatriz es economista en el Departamento de Economías y Mercados Internacionales. Postgrado en Investigación de Mercados, cursos de Doctorado en Economía Aplicada por la Universidad Complutense de Madrid y licenciada en Economía por la Universidad San Pablo CEU. Acumula 18 años de experiencia en el sector financiero, realizando labores de sales trading y análisis de renta fija y estrategia en Ahorro Corporación y, posteriormente, en CaixaBank. Sus principales áreas de estudio comprenden los mercados financieros globales, con especial énfasis en la renta fija y en la renta variable.
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Manu ocupa el puesto de asistente de investigación en el Departamento de Economías y Mercados Internacionales. Es graduado en Física por la Universitat de Barcelona y Máster en Financial Economics por la Barcelona School of Economics. Antes de incorporarse a CaixaBank, trabajó durante tres años en TradeHeader como consultor financiero.
Aleix ocupa el puesto de asistente de investigación en el Departamento de Planificación Estratégica. Es graduado en Física por la Universitat de Barcelona y Máster en Financial Economics por la Barcelona School of Economics. Antes de incorporarse a CaixaBank, trabajó durante tres años en TradeHeader como consultor financiero.
Catalina ocupa el puesto de asistente de investigación para el Departamento de Economía Española. Es graduada en Economía por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía y Finanzas por la Barcelona School of Economics. Antes de incorporarse a CaixaBank, trabajó en J.P. Morgan & Chase como Trade Lifecycle Analyst y en Accenture como Deal Structuring & Pricing Senior Analyst.
Judit es lead economist en el departamento de Economía Española. Doctora en Economía por la Universitat Pompeu Fabra y Máster en Economía por la misma universidad, antes de incorporarse a CaixaBank trabajó como economista en el Departamento de Supervisión y Regulación del Banco de la Reserva Federal de Boston, en EE. UU. Posteriormente fue profesora visitante de la Universitat Autònoma de Barcelona en el Departamento de Empresa. Ha publicado su investigación en el Journal of Financial Economics, el Journal of Banking and Finance y el Journal of Monetary Economics, entre otros. Es coordinadora del Informe Sectorial Inmobiliario y del Informe Sectorial Agroalimentario.
Martín ocupa el puesto de asistente de investigación en el Departamento de Planificación Estratégica. Graduado y Máster en Economía por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Máster en Macroeconomic Policy and Financial Markets por la Barcelona School of Economics. Antes de incorporarse a CaixaBank trabajó en la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP como analista y supervisor bancario en los departamentos de microfinanzas, riesgo de crédito y banca.
Antonio es economista sénior en el Departamento de Economías y Mercados Internacionales. Con estudios de Máster en Política Macroeconómica y Mercados Financieros por la Universitat Pompeu Fabra y, más recientemente, en Data Science. Antes de incorporarse a CaixaBank, Antonio trabajó como economista sénior en los equipos de investigación de Citigroup y BNP Paribas en Londres, Reino Unido. Sus áreas de estudio comprenden los mercados financieros, la política monetaria y la evolución macroeconómica mundial. Coordina las Notas Breves y otras publicaciones.
El sector agroalimentario aporta un gran valor a la economía española, con una contribución del 5,8% del PIB, un 11% si se incluyen todas las actividades de la cadena alimentaria. Además, destaca por su elevado potencial exportador y por una resiliencia que históricamente le ha permitido capear los vaivenes de la economía. Así, aunque los principales mercados de destino de las exportaciones agroalimentarias españolas se han ralentizado por el incremento de las tensiones comerciales y la incertidumbre por el brexit, los indicadores de actividad disponibles muestran que por el momento el sector está resistiendo el envite razonablemente bien.
El rápido aumento de los precios de la vivienda en muchos países europeos durante la pandemia ha suscitado inquietudes por la posibilidad de que se produzca una corrección de precios en los próximos trimestres. ¿Debemos preocuparnos en el caso de España? Dado el escenario macroeconómico actual, argumentamos que no. Una conclusión que se debe, en gran parte, a la buena salud financiera del conjunto de los hogares y a una accesibilidad a la vivienda que a nivel agregado se sitúa en niveles razonables. Por otra parte, tampoco esperamos una espiral alcista en los precios: mientras la economía recupera los niveles prepandemia se puede producir un repunte de los precios, pero a medio plazo prevemos un crecimiento del precio de la vivienda acorde con la evolución de la renta de las familias. Así lo constatamos con el nuevo modelo de riesgo de CaixaBank Research (HaR).
El mercado del alquiler de vivienda ha acaparado mucha atención en los últimos años. Su fuerte subida de precio, muy superior al incremento de las rentas del trabajo, ha puesto de relieve la vulnerabilidad económica de los hogares que viven de alquiler: estos hogares suelen tener un nivel de ingresos inferior al promedio, y un elevado porcentaje de ellos destina más del 40% de sus ingresos a los pagos relacionados con la vivienda. Para hacer frente a esta preocupante situación, se han tomado medidas de política económica muy necesarias, orientadas a incrementar la oferta de vivienda asequible. Sin embargo, también se han propuesto otro tipo de políticas, como el control del precio del alquiler en zonas de mercado tensionado, cuya eficacia es limitada, según la experiencia internacional.
La economía española encara 2026 desde un buen punto de partida, apoyada en la inercia positiva del sólido crecimiento registrado en 2025, el dinamismo del mercado laboral, la fortaleza de la demanda interna y una inflación relativamente contenida a pesar del shock energético. El estallido de la guerra en Irán ha introducido un nuevo shock de oferta que eleva la incertidumbre y nos obliga a revisar a la baja el crecimiento previsto del PIB para este año hasta el 2,1%, 0,3 p. p. por debajo de la previsión anterior. De todas formas, se espera que la desaceleración tenga una intensidad desigual según el sector. Las ramas manufactureras, más intensivas en energía, abiertas al exterior y con una posición cíclica más débil, serán las más afectadas. En cambio, los servicios y otras actividades ligadas a la demanda interna parten de una situación más sólida y presentan una menor exposición.
La crisis de la COVID-19 está castigando la compraventa de viviendas. Una vez superado el desplome que sufrieron las transacciones durante el confinamiento, la evolución de la demanda dependerá en gran medida de la recuperación del mercado laboral y del turismo internacional en los próximos meses. Nuestro escenario de previsiones contempla una recuperación gradual de la demanda, si bien en 2021 todavía no se registrarán el más de medio millón de transacciones de 2019.
A partir de datos internos de CaixaBank sobre los importes de los recibos de alquiler, construimos indicadores sobre la evolución reciente del precio del alquiler de la vivienda a nivel provincial y para los municipios más grandes. Los resultados obtenidos muestran que el precio del alquiler ya mostraba una tendencia generalizada de desaceleración antes de la llegada de la pandemia, y que el estallido de la crisis sanitaria extendió las correcciones a la mayor parte de provincias y municipios, siendo los descensos especialmente acusados en los alquileres de importe más bajos y en los municipios más turísticos.
Analizamos con datos internos el comportamiento de los visitantes extranjeros que permanecen en España durante temporadas largas, un grupo de población que suele alojarse en segundas residencias, viviendas de alquiler de temporada o alojamientos especializados, unos segmentos con una tendencia de demanda al alza en el mercado inmobiliario español.
El mercado inmobiliario español se aceleró en 2024, especialmente en el segundo semestre, gracias al descenso de los tipos de interés, que se sumó a un conjunto de factores que mantienen la demanda de vivienda muy dinámica, entre los que destacan unos flujos migratorios significativos, una notable creación de empleo y una fuerte demanda extranjera. Por otra parte, la oferta de vivienda nueva está empezando a despertar, pero sigue siendo insuficiente para hacer frente a la elevada demanda. Este desajuste entre una demanda sólida y una oferta escasa está impulsando los precios de la vivienda al alza, dibujando una tendencia ascendente que prevemos que tendrá continuidad en 2025.
Cuando hablamos del sector turístico en España, el turismo internacional suele acaparar el foco de atención. Sin embargo, el turismo doméstico también desempeña un papel importante: los españoles viajan más de 175 millones de veces al año dentro de España, y generan un gasto turístico asociado de 30.000 millones de euros1. En este artículo, analizamos la evolución del turismo doméstico español en los últimos años y señalamos las principales diferencias entre los turistas domésticos y los internacionales.
- 1Se consideran viajes todos aquellos desplazamientos a un destino principal fuera del entorno de residencia habitual de la persona, que impliquen al menos una pernoctación fuera del entorno mencionado.
El agroalimentario es el principal sector de la industria española. Es un sector con un fuerte arraigo en el territorio, que genera empleo estable y que está muy abierto al exterior. También se caracteriza por contar con una estructura empresarial muy atomizada, dominada por empresas pequeñas y con unas empresas grandes menos productivas que sus homólogas europeas. Aumentar el tamaño empresarial e impulsar la productividad de las empresas de mayor tamaño, a través de la inversión en I+D y la adopción de las nuevas tecnologías, ayudaría a incrementar la competitividad de un sector clave para la economía y el conjunto de la sociedad.
En 2025, el turismo consolidó su normalización tras el rebote pospandemia, alcanzando niveles récord de actividad y rentabilidad. Según nuestras estimaciones, el PIB turístico creció un 2,7%, moderándose frente al 6,0% de 2024, pero dando paso a una fase de expansión con unos ritmos más sostenibles y aún superiores a los prepandemia. El turismo internacional volvió a marcar máximos históricos, con 97 millones de llegadas (+3,5%) y un gasto de 135.000 millones de euros (+7,0%), situando a España como segunda potencia mundial tanto en llegadas (tras Francia) como en gasto (tras EE. UU.). El sector hotelero mantuvo ocupaciones históricas y mejoró su rentabilidad, con especial dinamismo en los destinos rurales frente a los tradicionales. Las perspectivas siguen siendo favorables: se prevé que el PIB turístico crezca entre un 2,5% y un 2,7% anual en 2026-2027, ligeramente por encima del ritmo de la economía.
La demanda de vivienda por parte de extranjeros en España ha tenido un comportamiento excepcional después de la pandemia. En 2022, los extranjeros compraron 90.000 viviendas en España, un 46% más que en 2021. En consonancia con esta buena evolución, el número de hipotecas contratadas por extranjeros también aumentó y alcanzó las 30.000 en 2022, de modo que uno de cada tres compradores extranjeros contrató una hipoteca en España el año pasado. Los extranjeros residentes suelen comprar viviendas y contratar hipotecas por un importe similar al de los españoles. En cambio, los extranjeros no residentes suelen decantarse por viviendas más caras y, en consecuencia, el importe hipotecario promedio de los extranjeros es más elevado, si bien existen notables diferencias según la nacionalidad y las comunidades autónomas. Por su elevado importe, destacan las hipotecas de extranjeros en las Baleares, y en cuanto a la nacionalidad, los suecos y los estadounidenses son los que suelen endeudarse más.
El inicio del proceso de normalización de la política monetaria por parte del BCE ha provocado una aceleración de los precios de la vivienda, especialmente en los mercados con un fuerte desajuste entre una oferta insuficiente y una demanda dinámica. Entre las economías en las que los precios reales han aumentado con más fuerza en el último año y medio, y cuyos mercados residenciales presentan indicadores de sobrevaloración más significativa, destacan Portugal, Bulgaria, Hungría, Países Bajos y Estonia. En contraste, los mercados de grandes economías como Alemania, Suecia, Francia y Luxemburgo siguen sobrevalorados, pero han corregido el fuerte crecimiento de precios que experimentaron en las décadas previas a la pandemia, reduciendo las señales de sobrecalentamiento.