El ahorro de los españoles pasó de 5.800 euros por hogar en 2023 a más de 7.000 en 2024. ¿Por qué ha crecido la tasa de ahorro de las familias y qué esperamos en 2025?
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Continuando con la tónica de los últimos trimestres, se siguen observando más luces que sombras en la compleja transición que está realizando el ciclo de negocios.
La situación sanitaria y los confinamientos hicieron de 2020 un annus horribilis para el sector turístico portugués: los beneficios totales generados en los establecimientos de alojamiento turístico registraron una caída de casi 3.000 millones de euros y el número total de huéspedes se redujo un 61%.
Pese a que el BCE ha endurecido las condiciones para realizar una subida de los tipos de interés, ahora existen más elementos sobre los que apoyar la idea de que la inflación a medio plazo se sitúe en el 2% y el BCE pueda, tras más de una década sin hacerlo, subir los tipos de interés.
El sector manufacturero mundial ha entrado en una fase de contracción de la actividad, un fenómeno generalizado entre economías avanzadas y emergentes, y especialmente intenso en la eurozona. Detrás de esta fase bajista se encuentran las tensiones comerciales, la madurez del ciclo macroeconómico y las disrupciones en el sector del automóvil.
En un inicio de un año con toda la atención centrada en cómo la Fed y el BCE implementarán el giro en la política monetaria y la sensación de que se puede abrir alguna divergencia temporal en el punto de partida de las bajadas de tipos de interés a ambos lados del Atlántico, durante las últimas semanas se han producido novedades que pueden arrojar algo de luz en el agitado mundo de la política monetaria.
La concatenación de shocks de oferta y de demanda que llevan aparejados los anuncios de las últimas semanas van a alterar los equilibrios de crecimiento e inflación, con la variable expectativas modulando los efectos que se desplegarán a través de los canales comerciales y financieros.
Perspectivas cautelosamente optimistas para la economía internacional, pero con un mapa de riesgos exigente. Estados Unidos destaca entre las economías avanzadas, mientras que la eurozona todavía no deja atrás la flaqueza de su actividad. Entre los emergentes, el crecimiento de la India encabeza a los BRICS, con China bajando al pelotón.
La evolución de la economía apunta a un cambio de fase: el inicio de una distensión de la política monetaria a nivel mundial.
Los indicadores conocidos en las últimas semanas confirman la buena salud de la economía española, cuyo crecimiento en el 1T del año vuelve a sorprender al alza, siendo además el más elevado entre las grandes economías de la eurozona.
La reciente publicación del Informe sobre Envejecimiento 2024 (Ageing Report 2024) de la Comisión Europea es un hito relevante para la evaluación que está prevista en 2025 de la reforma de pensiones 2021-2023 y que determinará si es necesario tomar medidas adicionales para asegurar la sostenibilidad del sistema.
La economía española sigue mostrando un dinamismo mayor de lo que se esperaba en el arranque del año, gracias sobre todo al empuje del sector terciario, especialmente el turismo, y la creación de empleo. De cara a los próximos trimestres, contará además con factores de soporte, como una política monetaria menos restrictiva, unas tensiones inflacionistas en senda de corrección y la previsible aceleración de la ejecución de los fondos europeos NGEU.
Sin duda, las dos preguntas clave en la mente de los inversores y el hilo conductor de los mercados financieros durante gran parte del año, y claramente en el último mes, han sido cuándo bajarán el BCE y la Fed los tipos de interés y cuántas veces lo harán en 2024. Así, mayo y el inicio de junio experimentaron idas y venidas en la cotización de los activos financieros a medida que los inversores trataron de esclarecer las futuras decisiones de los bancos centrales.
2025 debería ser el año de la distensión de la política monetaria, con el BCE y la Fed llevando sus tipos de interés hacia niveles neutrales (alrededor del 2% y 3%, respectivamente). Estas bajadas de tipos irán acompañadas de otra normalización menos visible: la reducción de unos balances que crecieron exponencialmente en los últimos 15 años.